La empresa cripto vinculada a Trump comercializa modelos de IA chinos señalados como riesgo para EE. UU.
World Liberty Financial, el proyecto de criptomonedas asociado a Donald Trump y en el que la familia del presidente estadounidense controla el 38% de la participación, colabora con WorldClaw, una plataforma con sede en Hong Kong que ofrece acceso a modelos de inteligencia artificial desarrollados por empresas chinas.
La colaboración ha generado críticas por la aparente contradicción entre esta actividad empresarial y la política tecnológica de la Administración Trump, que considera a varias de esas compañías una amenaza potencial para la seguridad nacional y ha endurecido las restricciones a la exportación de tecnología avanzada hacia China.
43 de los 90 modelos disponibles son chinos
El catálogo de WorldClaw reúne 90 modelos de inteligencia artificial. De ellos, 43 han sido desarrollados por empresas chinas como Alibaba, Baidu y Z.ai. Algunas de estas compañías figuran en listas de control del Departamento de Comercio de Estados Unidos por supuestos riesgos relacionados con la seguridad, el uso militar o la propiedad intelectual.
La plataforma también permite utilizar modelos de empresas estadounidenses como OpenAI y Anthropic. Su funcionamiento se basa en la agregación de APIs, interfaces que permiten a una aplicación comunicarse con un servicio externo y enviarle peticiones.
En la práctica, WorldClaw actúa como un intermediario: reúne modelos de distintos proveedores en una única plataforma y cobra a los usuarios por el acceso. Este tipo de servicio se conoce como router o agregador de modelos, ya que puede dirigir cada consulta hacia una inteligencia artificial diferente.
Pagos mediante la stablecoin de World Liberty
Los usuarios pueden pagar por el servicio con USD1, una stablecoin emitida por World Liberty Financial. Este tipo de criptomoneda busca mantener un valor estable, normalmente vinculado al dólar estadounidense.
Cada operación realizada con USD1 puede generar ingresos para World Liberty y, de forma indirecta, para la familia Trump a través de su participación en el proyecto. La conexión económica entre ambas empresas es uno de los elementos que más dudas ha suscitado entre especialistas en ética pública y tecnología.
El plan de suscripción más caro cuesta 9.999 dólares o 2,5 millones de tokens WLFI. Entre sus beneficios promocionales figura, según los materiales comerciales de la plataforma, una cena privada en Mar-a-Lago con miembros de la familia Trump.
Una actividad que no ha sido considerada ilegal
Los expertos consultados no han identificado, por ahora, una infracción legal directa. WorldClaw y World Liberty defienden que son compañías independientes y sostienen que ofrecer acceso a un modelo no implica respaldar a la empresa que lo ha desarrollado.
La Casa Blanca también ha afirmado que el presidente actúa en interés público y que no existe un conflicto. Sin embargo, varios especialistas consideran que la cuestión principal no es necesariamente la legalidad de la operación, sino la posible incompatibilidad entre los intereses privados de la familia presidencial y las decisiones de política tecnológica del Gobierno.
Sam Bresnick, investigador del Centro para la Seguridad y la Tecnología Emergente de la Universidad de Georgetown, ha descrito la situación como una contradicción con la estrategia estadounidense frente al avance de la inteligencia artificial china.
El avance de los modelos chinos de código abierto
China ha impulsado durante 2026 la distribución internacional de modelos de IA de código abierto, una modalidad que permite a empresas y desarrolladores examinar, adaptar o ejecutar el software con menos restricciones que en los sistemas cerrados.
Alibaba, DeepSeek y Z.ai se han convertido en algunos de los principales exponentes de esta estrategia. Sus modelos compiten con las soluciones estadounidenses en áreas como la generación de texto, la programación, el análisis de datos y la creación de agentes capaces de ejecutar tareas de forma parcialmente autónoma.
Los controles de exportación estadounidenses se han centrado especialmente en los chips avanzados necesarios para entrenar grandes modelos. No obstante, estas limitaciones no han impedido que los laboratorios chinos continúen desarrollando sistemas competitivos.
Un modelo de negocio con una posición específica
WorldClaw no es la única plataforma que reúne modelos de diferentes proveedores. En el mercado existen numerosos revendedores de APIs y servicios de intermediación. OpenRouter es uno de los ejemplos más conocidos y se ha convertido en una referencia para acceder desde una misma interfaz a múltiples sistemas de IA.
La singularidad de WorldClaw reside en la combinación de tres factores: una elevada presencia de modelos chinos, el acceso a sistemas estadounidenses y el uso de una stablecoin vinculada a la familia Trump como método de pago.
La empresa se sitúa así en un punto de encuentro entre la expansión comercial de la IA china, la demanda internacional de herramientas más económicas y el interés de los inversores por las plataformas que enrutan consultas entre distintos modelos.
El riesgo de mezclar política tecnológica y negocio privado
La colaboración se suma a otras situaciones que han despertado preguntas sobre la relación entre los negocios asociados a World Liberty y las decisiones de la Administración. Entre ellas figura la inversión recibida de Tahnoun bin Zayed, un destacado dirigente emiratí, y la posterior autorización para que una empresa vinculada a él obtuviera chips avanzados de inteligencia artificial, pese a las preocupaciones sobre su posible destino final.
No se ha establecido una relación causal directa entre ambas circunstancias. El problema señalado por los expertos es de carácter estructural: un Gobierno puede restringir la tecnología china mientras empresas relacionadas con la familia presidencial monetizan el acceso a modelos desarrollados en ese país.
El negocio actual de WorldClaw todavía tiene una escala limitada. Sin embargo, si los agentes de IA y las plataformas de acceso a múltiples modelos se convierten en una infraestructura esencial, la participación de World Liberty podría adquirir una relevancia mucho mayor.
La cuestión que queda abierta es si el Congreso estadounidense o algún inspector general investigará la relación entre las decisiones de política tecnológica de la Administración y las inversiones de la familia Trump en el sector de la inteligencia artificial.



