La crisis de los semiconductores sigue empeorando: de está manera te afectará si deseas comprar un móvil, un ordenador o un coche

Se están enfrentando los consumidores a un incremento de precio e inclusive escasez de productos tales como televisores, ordenadores, videoconsolas y hasta automóviles, la que se ha provocado debido a la escasez mundial de semiconductores.

Esta crisis ha golpeado desde Bélgica hasta China y es motivo de preocupación en todo el mundo. La escasez de chips, es un elemento que es indispensable en la fabricación de muchos productos, y va empeorando desde el año que pasó. Las culpables no fueron las consolas de nueva generación, ya que la falta de stock de las mismas fue un daño colateral de un problema que es mayor.

Esta pandemia no solamente ha golpeado la industria en tanto las fábricas han retrasado su producción en el momento en que han tenido que cerrar en el punto más crítico del covid-19, pero sí que este nuevo paradigma ha balanceado los hábitos de consumo hacia lo digital, adicional de un incremento notable del teletrabajo. Esto ha aumentando la demanda, debido a que, a pesar de que la fabricación hubiese retomado la normalidad, continúa teniendo escasez.

Actualmente, están compitiendo por los mismos semiconductores la industria automovilística, los fabricantes de televisores y consolas y la minería de criptomonedas, que está requiriendo un gran número de tarjetas gráficas. Chuck Robbins, el jefe de Cisco, ha dicho a la BBC: «En este momento, es un gran problema, porque los semiconductores van en prácticamente todo. Aunque los proveedores están desarrollando más capacidad y eso mejorará cada vez más durante los próximos 12 y 18 meses«.

REPERCUSIÓN EN LAS GRANDES COMPAÑÍAS

Se han visto obligadas compañías como Apple, la cual es una de las grandes compradoras de semiconductores del mundo, se vio en la obligación de tener que retrasar el lanzamiento de su iPhone 12 el año que pasó debido a la escasez. Por su lado, Ford, vio afectadas dos fábricas debido a la falta de componentes con los cuales sigue la fabricación de automóviles, como también que Nissan está manteniendo la producción inactiva en plantas de México y Estados Unidos.

Sony, como Microsoft, continúan lidiando con la escasez de stock que han tenido en sus consolas de nueva generación. La demanda de estos nuevos aparatos está superando con creces al nivel de producción y las dos compañías están calculando que estos problemas siguen en la segunda mitad del año.

ORDEN PRIORITARIO

Otra de las grandes compradoras de chips en el  mundo, es Samsung, que a principios de semana ha anunciado que puede tener que posponer el lanzamiento de su siguiente teléfono inteligente de gama alta. Conforme ha publicado la BBC, el codirector ejecutivo de Samsung, Koh Dong-jin, ha destacado un problema relevante al haber dicho que hay un «grave desequilibrio» en el orden jerárquico de los que obtienen los suministros limitados de chips.

El año que pasó, la pandemia ha hecho que tuviesen una caída de las ventas de vehículos, por las restricciones de movilidad y los impedimentos para viajes entre diversos países. Frente a dicha situación, las compañías de la industria automovilística han comprado menos chips ya que de igual forma han fabricado menos vehículos. Esto ha propiciado que, al retornar el volumen normal de ventas, los proveedores de estos circuitos integrados van a colocar a la industria automovilística por debajo de las tecnológicas en orden de prioridad de abastecimiento.

DIFÍCILES DE FABRICAR

Es complicada la Fabricación de chips y las condiciones de fabricación necesitan de un coste muy elevado, adicionalmente de los años que son necesarios para la construcción de las fábricas. Algunos países tales como China, Estados Unidos e inclusive Europa, se encuentran considerando medidas para que se lograra una autosuficiencia de semiconductores y se solvente no solamente la escasez que se tiene actualmente, pero sí de satisfacer una demanda que continuará incrementando a la par de la evolución tecnológica.

La demorará cerca de tres meses para que sea fabricado un chip y desde la fabricación del semiconductor hasta el ensamblaje de todas sus partes, este pasa por diversas fases en fábricas gigantes, instalaciones libres de polvo, con láseres y estaño fundido.

Desde el silicio, un elemento que se extrajo de la arena, prácticamente como si fuese la misma creación de Adán, la tecnología tiene la capacidad de que se convirtiera en millones de pequeños transistores que van a formar parte del cerebro de los teléfonos inteligentes, los sistemas automáticos de un automóvil, las lavadoras de última generación y como también los satélites que orbitan el planeta Tierra.

ALTO COSTE DE PRODUCCIÓN

Las condiciones de fabricación de dichos elementos son lo más asépticas que se pueda. Los pequeños transistores pueden llegar a ser inclusive más pequeños que un virus, debido a esto una mota de polvo es suficiente para que dejen de ser inservibles.

Para que sea mantenido un ambiente seco y sin polvo, en las fábricas el aire se ha filtrado de forma constante y se controla escrupulosamente el acceso. Cada trabajador va con la protección como si fuese a tratar con los virus más contagiosos del mundo, estando protegido de arriba abajo para no dejar caer ni una escama de piel ni ningún pelo en tan indispensables componentes.

Como si se estuviese tratando de  neuronas, en estas megafábricas se han llegado a colocar hasta 100 capas de materiales en cada chip, varias de solamente un átomo de espesor, que van siendo retirados hasta que deje diminutas estructuras tridimensionales que van a conectar los transistores entre sí.

Otro de los procesos es basado en una luz ultravioleta que va haciendo grabaciones de patrones, sobre la oblea de silicio, que se van a convertir en transistores. Estos procesos son complementados con otros que son más complejos como la evaporación de estaño, todo a una escala que es diminuta, prácticamente atómica.

También, las fábricas de chips funcionan las 24 horas del día no solamente por la demanda que se tiene, pero sí sobre todo por el coste. Una planta que se encargue de fabricar cerca de 50.000 obleas por mes, cuesta cerca de 12.313 millones de euros. Debido a que se pueden volver obsoletas en cono año o menos, es primordial que se le saque el máximo rendimiento.

Por dicha razón ha sido complicado, por este momento, que muchos países van a conseguir la autosuficiencia de semiconductores con sus propias fábricas de chips. Así mismo, el empeño de incrementar el rendimiento de estos componentes teniendo un ascenso de la complejidad de fabricación de los mismos, haciendo transistores que son más pequeños para que se tenga más en la misma superficie, sumado al incremento de la demanda, va a ir encareciendo los productos que tienen llegada al consumidor final.

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