La Inteligencia Artificial crea un virus inédito en la naturaleza con potencial beneficioso
Un grupo de científicos de Stanford y el Arc Institute ha logrado utilizar los modelos genómicos Evo 1 y Evo 2 para diseñar genomas completos de bacteriófagos, virus que infectan bacterias. Tras la síntesis de 285 diseños, 16 de ellos funcionaron correctamente, pudiendo propagarse, atacar cepas específicas de E. coli y destruirlas. Es importante destacar que estos virus no son capaces de infectar seres humanos, animales o plantas.
La noticia es revolucionaria, ya que estos modelos han logrado crear genomas virales funcionales que, hasta donde se sabe, no existían previamente en la naturaleza.
El funcionamiento de Evo 1 y Evo 2
Estos modelos funcionan de manera similar a los grandes modelos de lenguaje, pero en lugar de generar texto o imágenes, entienden los nucleótidos. Aprenden patrones a partir de enormes colecciones de secuencias genéticas y generan nuevas combinaciones que pueden tener viabilidad. De este modo, se puede sintetizar químicamente la salida, introducirla en una célula y verificar si puede dar lugar a un sistema biológico funcional.
Solo 16 de los 285 diseños fueron viables
De los 285 genomas sintetizados, solo 16 resultaron ser viables, demostrando que la IA aún no puede generar fácilmente un organismo funcional a partir de cualquier «prompt». Sin embargo, estos 16 virus creados demuestran que el modelo ha comprendido suficientes restricciones biológicas para producir candidatos que sobreviven más allá de la simulación computacional.
Virus innovadores y desconocidos
Los 16 virus funcionales presentan entre 67 y 392 mutaciones respecto a sus parientes naturales más cercanos. Sorprendentemente, 13 de ellos contienen mutaciones nunca antes encontradas en secuencias naturales conocidas. Uno de ellos, Evo-Φ2147, se distancia tanto de su pariente más próximo que podría catalogarse como una especie nueva. Aunque no se puede afirmar que una secuencia idéntica jamás haya existido en la Tierra, es seguro que no se encuentra en ningún genoma natural conocido.
Aplicaciones potenciales y consideraciones de seguridad
Estos fagos diseñados se centraron en atacar bacterias de forma muy específica, como E. coli C, planteando la fagoterapia como una posible aplicación futura. Sin embargo, se realizaron con un fago de solo 11 genes, que no infecta a humanos y se eligió por seguridad. Un análisis de bioseguridad reciente sugiere un nivel de preocupación bajo o moderado, ya que los diseños creados están cerca de los virus de referencia. La incógnita surge sobre los posibles riesgos al manejar genomas más complejos en futuros modelos.



