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Samsung recortará la producción de móviles por el encarecimiento de los chips de memoria

Samsung prepara una reducción de entre el 20% y el 30% en el suministro destinado a la fabricación de smartphones durante el último trimestre de 2026. La compañía se enfrenta a una situación poco habitual: la demanda de teléfonos se mantiene relativamente estable, pero el coste de los componentes ha aumentado hasta hacer menos rentable cada dispositivo vendido.

El principal responsable de esta presión es el crecimiento de la inteligencia artificial. Los centros de datos que entrenan y ejecutan modelos de IA están comprando grandes cantidades de chips de memoria, especialmente los diseñados para trabajar con procesadores de alto rendimiento. Los fabricantes de móviles, que tradicionalmente han sido grandes clientes de la industria de los semiconductores, están teniendo más dificultades para acceder a estas piezas.

Samsung podría vender muchos menos móviles de lo previsto

La reducción afectaría a los últimos meses del año, un periodo que ya suele ser más débil para Samsung. Muchos consumidores retrasan la compra de un teléfono nuevo hasta la presentación de la siguiente generación Galaxy S, que normalmente se produce entre enero y febrero.

Las previsiones iniciales apuntaban a que Samsung terminaría 2026 con unas ventas cercanas a los 270 millones de smartphones. Sin embargo, los nuevos cálculos sitúan el volumen final en poco más de 200 millones de unidades si se mantienen los problemas de suministro y los ajustes de producción.

El recorte no responde, por tanto, a un desplome repentino del interés por los teléfonos Galaxy. La compañía estaría tratando de evitar fabricar dispositivos cuyo margen de beneficio se ha reducido de forma drástica por el aumento del precio de la memoria y de otros semiconductores.

La memoria LPDDR5X se dispara por la demanda de inteligencia artificial

Uno de los componentes más afectados es la memoria LPDDR5X. Se trata de un tipo de memoria RAM de bajo consumo que utilizan los teléfonos móviles para mantener abiertas aplicaciones, ejecutar procesos y facilitar el funcionamiento de funciones avanzadas, incluida parte de la inteligencia artificial integrada en el dispositivo.

Según las estimaciones de TrendForce, un módulo LPDDR5X de 12 GB alcanzó un precio aproximado de 130 euros durante el segundo trimestre de 2026. La cifra representa un incremento del 175% respecto al mismo periodo de 2025, una subida especialmente relevante en un mercado en el que los fabricantes trabajan con márgenes muy ajustados.

La situación se explica por la competencia entre dos mercados. Por un lado están los fabricantes de móviles, que necesitan memoria para cada unidad producida. Por otro, las empresas tecnológicas y los operadores de centros de datos, que compran grandes volúmenes para construir sistemas capaces de entrenar modelos de IA y responder a millones de consultas.

Estos sistemas utilizan memorias de gran velocidad y capacidad para mover los datos que necesitan las unidades de procesamiento gráfico. Al absorber una parte creciente de la producción mundial, dejan menos suministro disponible para otros sectores y elevan los precios de los componentes.

Los móviles Galaxy ya reflejan el aumento de costes

El impacto de esta crisis ya se está trasladando al precio final de los teléfonos Samsung. La compañía ha incrementado el coste de varias familias de producto y uno de los casos más recientes es el del Galaxy S26.

El modelo estándar se presentó con un precio recomendado de 999 euros, aunque durante su lanzamiento podía adquirirse por 899 euros en la tienda oficial. Ahora aparece con un precio de lista de 1.098,99 euros. Aunque Samsung mantiene promociones puntuales, el coste sigue siendo claramente superior al de comienzos de año.

El encarecimiento también se ha aplicado a varios modelos de gama media. Los Galaxy A57, A37 y A27 han subido entre 40 y 50 euros, mientras que el Galaxy A17 5G ha dejado de ser una alternativa tan asequible frente a las propuestas de Xiaomi y otros fabricantes chinos. En algunos mercados, su precio ya supera los 200 euros.

La excepción es, por ahora, el Galaxy S26 FE, que conserva sus precios de 799 euros para la versión de 128 GB, 899 euros para la de 256 GB y 1.099 euros para la de 512 GB.

El Galaxy S27 podría superar los 1.000 euros

Las perspectivas para los próximos meses tampoco son especialmente favorables. Si el coste de la memoria continúa al alza, Samsung podría trasladar una parte todavía mayor de la factura a los compradores con el lanzamiento del Galaxy S27, previsto para comienzos de 2027.

Las primeras previsiones apuntan a que el modelo podría superar los 1.000 euros en su configuración de entrada. Además, una menor producción implica que habrá menos unidades disponibles, algo que puede limitar los descuentos habituales y acelerar las subidas en distribuidores.

Para los consumidores que necesiten cambiar de móvil, la opción más prudente puede ser buscar modelos de la generación anterior, especialmente durante periodos de ofertas. Comprar un Galaxy lanzado en 2025 o a comienzos de 2026 puede permitir acceder a hardware todavía competente antes de que la escasez de memoria siga presionando los precios del mercado.

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