otro dispositivo electrónico que tenga que adaptarse a esos precios.
En resumen, la IA ya no es solo un tema de entrenamiento costoso, sino que el verdadero gasto ahora está en la fase de inferencia. Esto está impulsando un cambio de paradigma en el sector, donde las empresas deben replantear sus presupuestos y rediseñar sus centros de datos para ser más eficientes en la inferencia. A nivel de consumo, vemos la llegada de nuevos dispositivos más orientados a la inferencia local, pero también un aumento en los precios de los componentes debido a la alta demanda de la IA por parte de las grandes tecnológicas.
La IA está transformando la economía y la tecnología a gran escala, abriendo nuevas oportunidades pero también generando retos y desafíos para la industria y los usuarios finales. Es un cambio que ya está en marcha y que promete seguir impactando en los próximos años.



