MOVA presenta robots capaces de sentir, manipular objetos y cuidar el jardín
La nueva generación de robots de MOVA da un paso más allá de la navegación basada en cámaras y sensores. La compañía china ha presentado en IFA 2026 un catálogo con 22 lanzamientos para el hogar, el jardín, la piscina, la cocina inteligente y el cuidado de mascotas, con una idea común: que las máquinas no solo vean el entorno, sino que también puedan tocarlo, actuar sobre él y adaptar su comportamiento.
Entre las propuestas más llamativas se encuentran robots aspiradores con piel táctil, limpiapiscinas comunicados mediante ultrasonidos, cortacéspedes con brazos extensibles y una plataforma de jardinería capaz de retirar obstáculos, regar e incluso recoger fruta. Parte de esta tecnología todavía se encuentra en fase conceptual, por lo que la empresa no ha confirmado precios ni fechas de lanzamiento.
Una piel táctil para los robots aspiradores
Los robots aspiradores actuales suelen combinar cámaras, sensores de proximidad y sistemas LiDAR. Esta última tecnología utiliza pulsos de luz láser para medir distancias y crear un mapa del espacio, lo que permite al dispositivo orientarse y planificar las rutas de limpieza.
Sin embargo, estos sistemas no siempre evitan todos los contactos con muebles, paredes u objetos pequeños. Para abordar ese problema, MOVA ha desarrollado TactiPercept, una solución que añade una superficie sensible al tacto en el chasis del robot.
El sistema integra 128 sensores de presión y elementos amortiguadores. Cuando el robot entra en contacto con un obstáculo, puede identificarlo y modificar su estrategia: reducir la velocidad, cambiar el ángulo de aproximación o ajustar el recorrido para continuar limpiando sin golpear con fuerza.
La diferencia es relevante porque el robot deja de depender exclusivamente de la percepción visual. En lugar de limitarse a detectar y esquivar, también puede reaccionar después del contacto, de una forma más parecida a cómo las personas utilizan el tacto para moverse por un espacio.
Comunicación ultrasónica bajo el agua
El entorno acuático plantea dificultades específicas para los robots autónomos. Las señales inalámbricas convencionales, como el Wi-Fi, no funcionan con la misma eficacia bajo el agua, por lo que algunos limpiapiscinas necesitan una boya o un dispositivo situado en la superficie para mantener la comunicación.
La propuesta de MOVA es AquaSonar, un sistema de comunicación subacuática basado en ultrasonidos. Las ondas ultrasónicas son vibraciones sonoras de una frecuencia superior al límite que puede percibir el oído humano. En este caso, sirven para transmitir información entre el robot y un repetidor integrado.
El objetivo es que el limpiapiscinas pueda operar con mayor autonomía y sin depender de un accesorio externo flotando en la superficie. La tecnología también podría facilitar la localización del dispositivo y la coordinación de sus movimientos durante las tareas de limpieza.
Cortacéspedes con extensiones para los bordes
Uno de los puntos débiles de los robots cortacésped es el último tramo junto a muros, vallas y bordillos. Las ruedas y la carcasa suelen impedir que las cuchillas lleguen completamente al borde, obligando al usuario a repasar la zona con un cortabordes.
El sistema UltraTrim de MOVA intenta resolver este inconveniente mediante elementos de corte laterales. El modelo LiDAX Ultra Gen 2 incorpora UltraTrim 3.0, con un disco situado en el lado derecho que permite apurar más cerca de los límites del terreno.
La compañía también ha mostrado una evolución de esta solución: un brazo robótico flotante con tres alturas de corte, de 4, 5 y 6 centímetros. Esta extensión está diseñada para adaptarse mejor a distintas zonas del jardín y ampliar el área que el robot puede mantener sin intervención manual.
AstraX, un jardinero robótico multifunción
La propuesta más ambiciosa para exteriores es AstraX, un robot cortacésped equipado con un brazo multifuncional e intercambiable. A diferencia de los sistemas centrados únicamente en cortar el césped, este concepto utiliza visión artificial para analizar el entorno y ejecutar tareas adicionales.
La visión artificial permite a una máquina interpretar imágenes mediante algoritmos de inteligencia artificial. En este caso, el robot podría identificar ramas, juguetes u otros objetos y apartarlos de su trayectoria antes de continuar trabajando.
El brazo también puede equiparse con diferentes accesorios. Entre los ejemplos mostrados figuran una boquilla para regar y una pinza para recoger fruta situada a poca altura. La combinación de navegación autónoma, reconocimiento de objetos y manipulación física convierte a AstraX en una plataforma de jardinería más amplia que un cortacésped convencional.
Knot 80: una mano robótica con tacto y precisión
La compañía ha presentado además Knot 80, un concepto de mano robótica pensado como base para futuros dispositivos domésticos. El sistema cuenta con 11 grados de libertad y 15 articulaciones, parámetros que describen cuántos movimientos independientes puede realizar y la complejidad de su estructura mecánica.
La mano incorpora sensores de luz estructurada 3D, capaces de calcular la forma y la profundidad de los objetos mediante la proyección de patrones luminosos. También dispone de rotación bidireccional y un sistema de control que ajusta automáticamente la fuerza de agarre, entre 25 y 50 newtons, según el tamaño, la forma y el material del objeto.
Este control resulta esencial para manipular elementos frágiles sin romperlos o sujetar objetos pesados sin que se escapen. Aunque Knot 80 es todavía un concepto, sus capacidades apuntan a futuros robots domésticos capaces de recoger objetos, ordenar habitaciones o colaborar en tareas cotidianas.
Sin fecha de llegada ni precios confirmados
MOVA no ha comunicado por ahora cuándo estarán disponibles los nuevos robots aspiradores, limpiapiscinas y cortacéspedes, ni ha confirmado sus precios o los mercados en los que se venderán. Además, AstraX y Knot 80 se presentan como desarrollos de futuro, por lo que sus especificaciones podrían cambiar antes de llegar a un producto comercial.
La tendencia, no obstante, resulta clara: la robótica doméstica empieza a combinar percepción, contacto y manipulación. El siguiente salto no consiste únicamente en que las máquinas sepan dónde están, sino en que puedan interactuar con lo que las rodea y tomar decisiones físicas con mayor precisión.



