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La incertidumbre de la IA en el mercado laboral: ¿nos quitará el trabajo?

La llegada de la IA ha sembrado la semilla de la incertidumbre en muchos sectores poniendo sobre la mesa una pregunta para la que, a día de hoy, nadie tiene una respuesta clara: ¿La IA va a quitarnos el trabajo o no?

Lo más curioso es que ni siquiera quienes están desarrollando esos modelos que reemplazarían a millones de empleados tienen una respuesta clara. Sam Altman y Dario Amodei, responsables de OpenAI y Anthropic, vienen ofreciendo dos visiones totalmente opuestas para la misma cuestión. Tras vaticinar un escenario casi apocalíptico, Altman ahora dice que todo irá bien. Amodei, por su parte, avisa de un golpe muy duro al empleo. Los datos tampoco aportan luz sobre el futuro laboral de quien ahora debe elegir una carrera profesional.

Altman suaviza su discurso apocalíptico

Según recogía Reuters, Altman está «Me alegra haberme equivocado en esto; pensé que la eliminación de puestos de trabajo administrativos de nivel inicial ya habría tenido un mayor impacto del que realmente ha ocurrido». Se trata de un giro importante viniendo de quien lleva tiempo marcando el ritmo del sector.

Amodei y Anthropic mantienen su postura

En el otro extremo de la narrativa está Anthropic. Su cofundador, Chris Olah, ha repetido la misma idea que su jefe, Dario Amodei, lleva tiempo defendiendo. Existe una posibilidad real de que la IA sustituya trabajo humano a gran escala.

Los empleados eran un gasto, pero la IA no sale gratis

Mientras los responsables de las principales compañías de IA debaten sobre el futuro laboral, las empresas comienzan a darse cuenta de que la IA tampoco le va a salir mucho más barata que un empleado. Han comenzado a poner freno al «tokenmaxxing»: pagar sin límite por usar modelos sin medir bien el retorno.

Los salarios de tecnología en España y la demanda de perfiles

La implementación de la IA en las empresas está haciendo crecer la demanda de determinados perfiles, como ingenieros de software y profesionales de seguridad. La generación Z, recién incorporada al mercado laboral, se muestra escéptica ante la IA y su impacto en el empleo.

Ante la incertidumbre, muchos jóvenes optan por sabotear los planes de implantación de IA en sus empresas. La rabia frente a la tecnología está en aumento entre la generación Z, que teme por sus trabajos.

En resumen, la respuesta sobre el impacto de la IA en el mercado laboral sigue siendo incierta. Ni los desarrolladores ni los empleados tienen una visión clara del futuro, dejando en el aire un escenario de posibles consecuencias desiguales según el sector y el país. Nadie tiene la foto completa sobre lo que nos depara la IA en el ámbito laboral.

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