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La IA está sustituyendo uno de los trabajos más odiados del mundo: el cobrador del frac

En España, el temido Cobrador del Frac, ese hombre vestido con frac y chistera que solía seguir a los morosos, está siendo reemplazado por agentes de inteligencia artificial. Ya no es extraño recibir llamadas y notificaciones automáticas solicitando el pago de deudas impagadas.

¿Qué está ocurriendo?

Un reportaje de Wired cuenta la historia de Ben, quien interactuó con ‘Eve’, un agente IA de la empresa de cobro Pro Collect. A pesar de haber saldado su deuda meses atrás, Ben tuvo dificultades para que Eve entendiera su situación y tuvo que recurrir a un agente humano para resolver el malentendido.

Automatización en el sector

Ante el incremento de la morosidad, las empresas de cobro de deuda en Estados Unidos están implementando tecnología para gestionar la gran cantidad de casos activos. Startups como Altur, Domu o Moveo ofrecen servicios de «call center sin humanos» que envían notificaciones y realizan llamadas adaptando su tono según cada caso.

Voces femeninas y empatía

La mayoría de agentes de IA que se dedican a cobrar deudas tienen voz femenina y nombres como Eve, Emily o Taylor. Están diseñados para ser amables y mostrar empatía, aunque pueden ajustar su tono si el cliente se muestra reacio a pagar.

Industria en crecimiento

Se prevé que para el 2034, el mercado de cobro de deuda con IA alcance los 15.900 millones de dólares, multiplicando la productividad y reduciendo costes. Aunque no está claro si los agentes de IA son más efectivos que los humanos a la hora de conseguir que se paguen las deudas, su capacidad para operar las 24 horas y gestionar múltiples conversaciones simultáneas es un factor atractivo para las agencias de cobro.

Límites y riesgos

Los defensores de los consumidores advierten sobre riesgos legales y éticos en el uso de esta tecnología. Los agentes IA pueden realizar cientos de llamadas simultáneas, lo que podría intensificar la agresividad en un sector ya cuestionado. Además, la privacidad de los datos financieros sensibles manejados por estas inteligencias artificiales es un aspecto a considerar.

Por Amparo Babiloni
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