La UE plantea limitar a los menores de 15 años el acceso a redes sociales, videojuegos online y chatbots de IA
La Unión Europea prepara una nueva regulación para reforzar la protección de los menores en internet. El borrador de la futura EU Kids Act, conocida de forma popular como Ley de la Infancia, contempla restringir el acceso de los menores de 15 años a las redes sociales, las plataformas de vídeo, los juegos multijugador online y determinados chatbots de inteligencia artificial.
La propuesta pretende abordar de forma conjunta varios servicios digitales considerados potencialmente adictivos o difíciles de controlar para los niños. El objetivo es establecer un marco común para todos los países de la Unión Europea, aunque el texto todavía debe presentarse oficialmente, debatirse y superar el correspondiente proceso legislativo.
Un límite general situado en los 15 años
El plan europeo establecería un acceso gradual a los servicios digitales en función de la edad. Sin embargo, el umbral de referencia sería el de los 15 años, especialmente para las plataformas con sistemas de recomendación, interacción social o funciones capaces de generar un uso prolongado.
La medida afectaría a las redes sociales y a las plataformas de intercambio de vídeos, pero también a servicios que hasta ahora no habían estado en el centro del debate sobre la protección infantil. Entre ellos figuran los videojuegos online, especialmente los títulos multijugador, y los chatbots de inteligencia artificial.
La Comisión Europea tiene previsto presentar los detalles de la iniciativa este jueves 17 de septiembre. La presentación correrá a cargo de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y de la responsable europea de tecnología, Henna Virkkunen, según el calendario incluido en el borrador.
Qué papel tendrían los chatbots de inteligencia artificial
La inclusión de los chatbots de IA amplía de forma notable el alcance de la propuesta. Estas herramientas son sistemas capaces de mantener conversaciones con los usuarios, responder preguntas, generar textos y, en algunos casos, crear imágenes a partir de instrucciones escritas.
El riesgo que estudia la Unión Europea no se limita a los contenidos inapropiados. También preocupa la posibilidad de que los menores desarrollen una relación de dependencia con asistentes que responden de forma inmediata y personalizada. Algunos sistemas pueden mantener conversaciones muy prolongadas, imitar estilos de comunicación humanos o adaptar sus respuestas al estado de ánimo del usuario.
La normativa podría imponer obligaciones específicas a las empresas que desarrollan estos servicios. Entre ellas estarían la aplicación de controles de edad, la configuración de protecciones especiales para menores y la limitación de determinadas funciones generativas, como la creación de imágenes con contenido sensible.
Los videojuegos multijugador, bajo revisión
El proyecto también pondría el foco en los juegos online y en sus elementos sociales. Los títulos multijugador incluyen chats de texto y voz, sistemas de recompensas, eventos temporales y compras integradas, mecanismos que pueden fomentar sesiones prolongadas o una conexión frecuente al servicio.
La iniciativa no implicaría necesariamente prohibir todos los videojuegos a los menores de 15 años. El borrador plantea un sistema gradual que tendría en cuenta la edad del usuario, el tipo de plataforma y las funciones disponibles. Las compañías podrían verse obligadas a reforzar la supervisión de las cuentas infantiles y a limitar características diseñadas para aumentar la retención.
Este punto puede generar debate con los sistemas de clasificación existentes. El estándar PEGI indica la edad recomendada para un videojuego y advierte sobre elementos como violencia, lenguaje ofensivo, apuestas o compras dentro de la aplicación. No obstante, una clasificación por edades no siempre refleja el comportamiento social del juego, sus comunicaciones online o la presión para permanecer conectado.
Conflicto con las leyes nacionales y los derechos fundamentales
Uno de los principales interrogantes será el encaje de la futura norma europea con la legislación de cada Estado miembro. Francia ofrece un ejemplo de las dificultades jurídicas que puede encontrar este tipo de regulación: su máximo tribunal anuló recientemente una ley que impedía a los menores de 15 años utilizar redes sociales, al considerar que podía vulnerar libertades fundamentales.
La Unión Europea tendrá que definir cómo se aplica el límite de edad y qué sistema se utiliza para comprobarla. La verificación mediante documentos oficiales puede plantear problemas de privacidad, mientras que los métodos basados en estimaciones biométricas o análisis facial generan preocupaciones adicionales sobre el tratamiento de datos personales.
También será necesario aclarar quién asume la responsabilidad cuando un menor accede a un servicio restringido. La propuesta podría establecer obligaciones concretas para las plataformas, pero su aplicación dependerá de controles técnicos eficaces y de la cooperación entre empresas, familias y autoridades nacionales.
Las plataformas ya cuentan con controles parentales
Los principales fabricantes de consolas disponen de herramientas para crear cuentas infantiles, establecer límites de tiempo, bloquear compras y restringir la comunicación con otros jugadores. Tanto Xbox como PlayStation permiten configurar perfiles supervisados por los padres y aplicar diferentes niveles de acceso.
El debate europeo parte de la premisa de que estas medidas pueden no ser suficientes si se dejan únicamente en manos de las familias. La futura Ley de la Infancia buscaría trasladar una parte mayor de la responsabilidad a las empresas tecnológicas, obligándolas a diseñar servicios más seguros desde el inicio.
Por ahora, se trata de una propuesta y no de una prohibición aprobada. Su alcance definitivo dependerá del texto que presente la Comisión Europea, de las negociaciones con el Parlamento Europeo y los Estados miembros, y de las garantías que se incorporen para proteger tanto a los menores como sus derechos digitales.



