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La UE prepara una ley para reforzar la verificación de edad en videojuegos online, redes sociales e inteligencia artificial

La Unión Europea trabaja en el borrador de la EU Kids Act, una futura normativa orientada a proteger a los menores en internet. El texto plantea implantar mecanismos de verificación de edad en servicios digitales como los videojuegos online, las redes sociales y algunas herramientas de inteligencia artificial.

La propuesta todavía no es una ley definitiva, pero anticipa un cambio relevante para la industria del videojuego. Las plataformas tendrían que adaptar sus sistemas para distinguir entre usuarios menores y adultos, aplicar medidas de protección ajustadas a cada franja de edad y asumir parte del coste de los controles.

Un sistema de protección escalonado por edades

Uno de los principales puntos del borrador es la creación de un modelo escalonado por edades. En lugar de aplicar las mismas restricciones a todos los menores, la normativa buscaría establecer diferentes niveles de protección según la edad del usuario.

Este enfoque podría traducirse en limitaciones distintas para el acceso a determinados contenidos, funciones de comunicación, compras dentro del juego o sistemas de recomendación. La intención sería evitar que un niño pequeño reciba el mismo tratamiento que un adolescente, sin dejar la protección de los menores en manos de una única configuración general.

El texto no concreta todavía todos los grupos de edad ni el funcionamiento técnico definitivo. Ese será uno de los aspectos que previsiblemente generará más debate durante la tramitación, especialmente por la dificultad de comprobar la edad sin recopilar más datos personales de los estrictamente necesarios.

Qué puede cambiar en los videojuegos online

El sector del videojuego aparece entre los ámbitos que podrían verse más afectados por la EU Kids Act. Los títulos con funciones online, chat de voz, comunidades, retransmisiones y compras integradas tendrían que revisar sus procesos de registro y acceso.

La verificación de edad en videojuegos podría utilizarse para limitar la exposición de los menores a conversaciones con adultos, contenidos generados por usuarios o sistemas de monetización especialmente agresivos. También podría influir en la publicidad personalizada y en la forma de recomendar juegos, expansiones y objetos digitales.

Para las compañías, el reto será aplicar estas medidas sin deteriorar la experiencia de juego. Un sistema demasiado complejo puede dificultar el acceso de las familias, mientras que un método poco fiable no cumpliría el objetivo de la norma. Además, las plataformas deberán tener en cuenta que muchos videojuegos se utilizan en consolas, ordenadores, móviles y servicios de juego en la nube.

Privacidad y facilidad de uso, dos desafíos clave

La comprobación de edad plantea una cuestión especialmente sensible: cómo confirmar que una persona cumple los requisitos sin obligarla a entregar más información personal. El diseño de la EU Kids Act tendrá que encontrar un equilibrio entre seguridad, privacidad y sencillez.

La regulación podría impulsar soluciones comunes para distintos servicios digitales, aunque el borrador no establece todavía todos los detalles técnicos. En cualquier caso, las empresas deberán explicar de forma clara qué datos utilizan, durante cuánto tiempo los conservan y con qué finalidad realizan la verificación.

Las tecnológicas pagarían tasas para financiar el cumplimiento

Otro elemento destacado es la posible introducción de tasas para las empresas tecnológicas. El objetivo sería que las plataformas contribuyan a financiar los mecanismos necesarios para aplicar la normativa y supervisar el cumplimiento de las obligaciones.

La medida afectaría previsiblemente a los grandes servicios digitales, aunque todavía queda por determinar cómo se calcularían esas tasas, qué compañías estarían obligadas a pagarlas y cómo se distribuirían los recursos. Para la industria, el coste podría sumarse a otras exigencias europeas relacionadas con la moderación de contenidos, la privacidad y la seguridad online.

Desde la perspectiva de los usuarios, la tasa no tendría por qué traducirse directamente en un nuevo cargo. Sin embargo, las empresas podrían revisar sus modelos de negocio, sus sistemas de publicidad o algunas funciones gratuitas para compensar el gasto adicional que implique la adaptación.

La inteligencia artificial también entra en el alcance

La propuesta no se limitaría a los videojuegos y las redes sociales. El borrador contempla igualmente servicios de inteligencia artificial, un ámbito en rápida expansión entre niños y adolescentes.

La verificación de edad podría afectar a chatbots, asistentes virtuales y plataformas capaces de generar texto, imágenes o audio. En estos casos, las medidas podrían centrarse en impedir el acceso de los menores a determinadas funciones, reducir respuestas inadecuadas y ofrecer controles específicos para padres y tutores.

Una propuesta aún pendiente de debate

La EU Kids Act se encuentra todavía en una fase preliminar. Antes de convertirse en una obligación para las empresas, el texto deberá concretarse, someterse a debate y superar el proceso legislativo correspondiente. También será necesario aclarar cómo se coordinará con las normas europeas ya vigentes sobre protección de datos y servicios digitales.

Para los jugadores y sus familias, la futura regulación puede suponer más controles y una mayor protección en los espacios online. Para las compañías, implicará revisar sus sistemas de acceso, moderación y publicidad. El equilibrio entre seguridad infantil, privacidad y libertad de uso será la clave de una norma que puede marcar el próximo gran cambio en la relación entre menores y plataformas digitales.

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