Los influencer creados por IA optan por generar empatía y compasión
En la era de la inteligencia artificial, la creación de perfiles de influencer generados por IA ha evolucionado. Ahora, en lugar de enfocarse en la belleza espectacular, estas entidades digitales optan por generar mensajes empáticos y sensibles para conectar con millones de seguidores y lograr ventas.
El caso de Paco del Campo y su sabiduría rural
Paco del Campo, un nuevo influencer digital, ha ganado más de un millón de seguidores en poco más de dos semanas gracias a sus consejos naturistas y remedios caseros. Aunque su apariencia es la de un anciano amable y cercano, en realidad, se trata de una inteligencia artificial generada para brindar contenido comercial.
Otro ejemplo es Sofia.saludencasa, un perfil que también ofrece consejos holísticos y un libro, al igual que Eduardo.holisticovida. Aunque la IA detrás de estos perfiles es evidente para los expertos, la mayoría de los seguidores cree que se trata de personas reales.
La estrategia detrás de la normalidad en lugar de la perfección física
Si bien en el pasado se creaban modelos virtuales perfectos, como Aitana López, ahora la tendencia se inclina hacia perfiles más cotidianos y cercanos. Esta estrategia de confiar en la normalidad en lugar de la perfección física ayuda a generar mayor confianza y empatía con la audiencia.
La problemática de perfiles como Martinmimoplants
Perfiles como Martinmimoplants, que presentaba a un joven con síndrome de Down vendiendo macetas artesanales, han generado controversia al descubrirse que se trataba de contenido generado por IA sin ningún aviso previo. Organizaciones como Down España han criticado esta estrategia de «falsa caridad» y han llamado a comprobar la veracidad de estos perfiles antes de comprar o donar.
La regulación ante los deepfakes y contenido sintético
El Reglamento europeo de Inteligencia Artificial obligará a etiquetar los deepfakes y contenido sintético a partir de agosto de 2026. Hasta entonces, es importante tener precaución con perfiles que generan emociones entrañables pero que en realidad son producto de IA. La creciente presencia de influencers sintéticos en el mercado plantea desafíos éticos y regulatorios.



