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Micron avisa de que la escasez de memoria RAM será aún mayor en 2027 y 2028

La crisis de memoria se ha convertido en uno de los principales cuellos de botella de la era de la inteligencia artificial. La demanda de chips para centros de datos está absorbiendo buena parte de la capacidad de fabricación y amenaza con mantener elevados los precios de la RAM para ordenadores, móviles, consolas, coches y otros dispositivos electrónicos.

Micron, uno de los mayores fabricantes mundiales de memoria, prevé que la situación empeore durante los próximos dos años. Su presidente y consejero delegado, Sanjay Mehrotra, ha advertido a los inversores de que el mercado podría registrar más escasez en 2027 y 2028 que en 2026, mientras los precios seguirán por encima de los niveles actuales.

La compañía asegura que ya tiene comprometida la mayor parte de su producción prevista para 2027. En este contexto, Mehrotra anticipa que los clientes tendrán que afrontar precios significativamente más altos y reconoce que todavía no existe una fecha clara para que la oferta y la demanda vuelvan a equilibrarse.

Micron dispara sus ingresos gracias a la memoria para IA

El aviso llega después de un ejercicio récord para Micron. La empresa estadounidense cerró su ejercicio fiscal de 2026 con unos ingresos anuales de 133.188 millones de dólares, frente a los 37.378 millones del año anterior.

En el cuarto trimestre registró 54.230 millones de dólares de ingresos y un beneficio neto de 37.700 millones. El margen bruto consolidado alcanzó el 87%, mientras que los ingresos procedentes del negocio de memoria DRAM aumentaron un 343% interanual.

La DRAM es el tipo de memoria que utilizan la mayoría de los ordenadores, móviles y servidores para almacenar temporalmente los datos que necesitan procesar. Su precio y disponibilidad influyen directamente en el coste final de numerosos productos tecnológicos.

La inteligencia artificial cambia las prioridades de los fabricantes

El origen de la crisis no está principalmente en la falta de materias primas ni en una interrupción puntual de las fábricas. El problema es que los fabricantes están destinando una proporción cada vez mayor de sus líneas de producción a la HBM, siglas de High Bandwidth Memory o memoria de alto ancho de banda.

La HBM está diseñada para mover grandes cantidades de datos a gran velocidad y con menor consumo energético. Por eso se utiliza en los aceleradores gráficos y procesadores especializados que entrenan y ejecutan modelos de inteligencia artificial en los centros de datos.

Estas memorias se fabrican mediante procesos más complejos y tienen un precio mucho mayor que la DRAM convencional. Al aumentar la producción de HBM, queda menos capacidad disponible para los chips destinados a dispositivos de consumo, lo que presiona al alza sus precios.

La situación se complica por los contratos de compra anticipada firmados por grandes proveedores de servicios en la nube. Estas empresas reservan memoria con meses o años de antelación para garantizar el funcionamiento de sus centros de datos, reduciendo todavía más el volumen disponible para otros clientes.

La RAM convencional ya registra fuertes subidas

Las primeras consecuencias ya se han trasladado al mercado. Las previsiones para el primer trimestre de 2026 apuntaban a incrementos de entre el 90% y el 95% en el precio de la DRAM convencional.

El encarecimiento afecta tanto a los fabricantes como a los consumidores. Aunque empresas con gran capacidad de negociación, como Apple o Amazon, pueden asumir una parte del aumento, no siempre pueden absorber todo el sobrecoste. El resultado suele ser una combinación de subidas de precio, menor producción y gamas más sencillas.

En el mercado de los móviles, esta presión puede traducirse en catálogos más reducidos, la desaparición de modelos básicos y el uso de componentes de generaciones anteriores. También aumenta la posibilidad de que algunos fabricantes recuperen configuraciones con solo 4 GB de RAM o recurran a memorias más antiguas y lentas, como la LPDDR4X, para contener costes.

Nuevas fábricas, pero sin alivio inmediato

Micron planea ampliar su capacidad industrial con nuevas fábricas a partir de 2028. La empresa ha previsto un gasto de capital de 25.000 millones de dólares solo durante el primer semestre de su nuevo ejercicio fiscal.

La inversión podría aumentar la oferta y contribuir a moderar los precios a medio plazo, pero la construcción y puesta en marcha de una fábrica de semiconductores requiere años. Por ello, la ampliación no resolverá de forma inmediata la escasez que afecta actualmente al mercado.

Una previsión que todavía puede cambiar

Las estimaciones de Micron deben interpretarse con cautela. La empresa se beneficia directamente de un escenario de precios elevados y escasez, ya que ese contexto anima a sus clientes a reservar memoria con antelación y en mayores cantidades.

Además, el mercado puede evolucionar de forma distinta a lo previsto. Una moderación de la inversión en inteligencia artificial, la ampliación de capacidad de Samsung, SK hynix o fabricantes chinos, o una caída de la demanda de dispositivos podrían aliviar la presión antes de 2028.

De momento, sin embargo, la previsión más probable es que la memoria siga siendo un componente caro y estratégico. Mientras la industria priorice los chips necesarios para la inteligencia artificial, comprar un móvil, montar un ordenador o fabricar una consola seguirá estando condicionado por el precio de la RAM.

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