Publicidad

OpenAI acusa a un exempleado de entregar a Apple información confidencial sobre su próximo dispositivo

OpenAI ha acusado a un antiguo trabajador de llevarse más de un centenar de archivos confidenciales antes de incorporarse de nuevo a Apple. La documentación, presentada ante un tribunal federal de Estados Unidos, incluiría imágenes, datos de ingeniería y fabricación, información sobre proveedores y detalles de la hoja de ruta de un dispositivo que la compañía de inteligencia artificial todavía no ha anunciado.

El caso añade un nuevo frente a la disputa judicial que mantienen Apple y OpenAI por el presunto robo de secretos comerciales. Ambas empresas se acusan de haber recibido información sensible a través de empleados que abandonaron una compañía para fichar por la otra.

Más de 100 archivos enviados a cuentas personales

Según el escrito presentado por los abogados de OpenAI, el exempleado habría enviado más de 100 archivos a sus cuentas personales el 2 de junio de 2026, coincidiendo con su último día en la empresa. El trabajador había llegado a OpenAI procedente de Apple, donde permaneció aproximadamente seis meses antes de regresar a Cupertino.

La compañía dirigida por Sam Altman sostiene que el antiguo empleado no se limitó a conservar documentos de trabajo, sino que habría puesto el material a disposición de directivos de Apple. Entre las personas que supuestamente recibieron o consultaron los archivos se encontraría el vicepresidente de operaciones de Apple en Asia.

La información afectaría a un nuevo dispositivo en desarrollo. El documento legal menciona imágenes detalladas del producto, especificaciones de ingeniería y fabricación, datos sobre proveedores y decisiones relacionadas con el diseño del hardware.

Detalles sobre materiales, acabados y fabricación

El alcance de los archivos sería especialmente relevante porque no incluirían únicamente conceptos preliminares o presentaciones internas. OpenAI asegura que también contenían datos técnicos sobre los estándares de acabado, el recubrimiento de las piezas y el sellado de los componentes.

Estos elementos pueden revelar cómo se fabrica un dispositivo, qué materiales se utilizan y qué requisitos debe cumplir para llegar a la producción. En una industria en la que el diseño industrial y la miniaturización son factores competitivos, ese tipo de información puede ahorrar meses de investigación y desarrollo.

OpenAI teme que los documentos ya circulen dentro de Apple y que algunos de sus ingenieros puedan utilizarlos para orientar futuros productos. La compañía habría solicitado garantías para evitar ese uso, aunque Apple ha rechazado las acusaciones y asegura que dispone de procedimientos destinados a impedir que sus nuevos empleados utilicen información confidencial de antiguos empleadores.

Una disputa con acusaciones en ambas direcciones

La denuncia de OpenAI llega después de que Apple demandara al laboratorio de inteligencia artificial por un caso similar. La compañía tecnológica acusa a OpenAI y a dos exempleados, Chang Liu y Tang Yew Tan, de haberse llevado diagramas, documentos y prototipos relacionados con productos que todavía no habían salido al mercado.

Apple sostiene que uno de esos trabajadores descargó decenas de archivos de sus servidores antes de incorporarse a OpenAI. El material habría mostrado información sobre dispositivos en desarrollo y otros proyectos protegidos por acuerdos de confidencialidad.

OpenAI considera ahora que se ha producido una situación inversa: un empleado que había trabajado para Apple habría trasladado información de su nuevo empleador a la compañía de la manzana. En ambos procedimientos, las acusaciones deberán demostrarse ante los tribunales y no equivalen por sí mismas a una condena.

El valor estratégico de los secretos comerciales en la IA

Los conflictos por secretos comerciales no son nuevos, pero la expansión de la inteligencia artificial ha intensificado la competencia entre las grandes tecnológicas. OpenAI, Apple, Google, Meta y Anthropic invierten miles de millones en investigación, infraestructura y contratación de especialistas.

Un secreto comercial es una información empresarial que tiene valor económico precisamente porque no es pública y que la compañía protege mediante medidas razonables, como controles de acceso, contratos de confidencialidad o restricciones para copiar documentos. Puede incluir código, diseños, procesos industriales, datos de proveedores o planes de producto.

En el sector tecnológico, el fichaje de ingenieros y científicos es una práctica habitual. Sin embargo, la incorporación de una persona no autoriza a utilizar los documentos, prototipos o conocimientos confidenciales de su anterior empresa. Por eso, las compañías suelen revisar los dispositivos, limitar los accesos y establecer periodos de transición cuando un trabajador cambia de empleador.

El juicio está previsto para octubre de 2027

Mientras se aclara el origen y el recorrido de los archivos, un juez ha aceptado la petición de Apple para acceder de forma anticipada a determinados datos digitales relacionados con el caso. La empresa podrá recopilar información de los dispositivos utilizados por Liu y Tan y tomar declaración a los implicados.

El juicio entre Apple y OpenAI por el presunto robo de secretos comerciales está previsto para octubre de 2027, aunque OpenAI ha planteado la posibilidad de que el proceso comience antes. La nueva acusación contra su exempleado podría complicar aún más la relación entre ambas compañías y aumentar la presión para que los tribunales delimiten qué información fue utilizada y quién tuvo acceso a ella.

Artículo anterioras roma vs real madrid standings y claves del 3-4
Artículo siguienteUn clásico de PlayStation regresa a PS Plus en octubre