Perplexity presenta Teammates, agentes de IA que trabajan en equipo y pueden incorporar a otros
Perplexity ha lanzado Teammates, una función que convierte sus agentes de inteligencia artificial en una especie de equipo digital capaz de trabajar en segundo plano, coordinar tareas y sumar nuevos agentes cuando aumenta la carga de trabajo. La propuesta está integrada en Perplexity Computer, el asistente agéntico de la compañía, y queda reservada al plan más caro del servicio.
El acceso está limitado a Perplexity Max, con un precio de 200 dólares al mes, unos 179 euros, o 2.000 dólares anuales, alrededor de 1.792 euros. La compañía orienta así Teammates a profesionales y empresas que puedan rentabilizar la delegación de tareas, no a usuarios que buscan un chatbot para consultas ocasionales.
De responder preguntas a ejecutar trabajo
La principal diferencia frente a un chatbot convencional es que Teammates no se limita a contestar cuando el usuario escribe. Cada agente recibe un rol o una tarea concreta y puede trabajar de manera continuada con una supervisión reducida.
En la práctica, el usuario puede repartir un proyecto entre varios agentes, dejar que avancen en paralelo y recibir una notificación únicamente cuando sea necesario tomar una decisión. Este enfoque forma parte del avance hacia los agentes de IA, sistemas capaces de planificar acciones, utilizar herramientas y completar procesos en varios pasos.
A diferencia de un modelo de lenguaje que genera una respuesta puntual, un agente intenta alcanzar un objetivo. Para ello, puede dividir una tarea, revisar resultados intermedios y decidir cuál es el siguiente paso. La autonomía, sin embargo, no significa que el sistema sea infalible: el usuario sigue teniendo que definir los objetivos y supervisar los resultados importantes.
Una jerarquía de agentes autónomos
La función más ambiciosa de Teammates es la capacidad de coordinación entre agentes. Según la descripción del producto, pueden organizarse entre ellos, gestionar a otros compañeros digitales e incluso incorporar nuevos agentes cuando el volumen de trabajo crece.
El concepto se parece a una pequeña estructura de trabajo virtual. Un agente puede encargarse de coordinar un proyecto, mientras otros realizan tareas específicas, como recopilar información, analizar datos o preparar un informe. Si la carga aumenta, el sistema puede añadir más recursos digitales para repartir el trabajo.
Esta posibilidad se acerca a lo que en el sector se conoce como sistemas multiagente. Son entornos en los que varias inteligencias artificiales colaboran con objetivos parciales y comparten información. El reto consiste en evitar duplicidades, errores de coordinación o decisiones tomadas a partir de datos incompletos.
Control desde Perplexity Computer
Los Teammates funcionan dentro de Perplexity Computer, el entorno en la nube de la compañía para ejecutar tareas con agentes. Cada uno cuenta con su propia entrada en la barra lateral, desde donde el usuario puede consultar qué está haciendo y qué trabajos ha completado.
También es posible entrar en el hilo de cada agente para asignarle nuevas tareas, pedirle que cambie de enfoque o solicitar un informe sobre su estado. De esta forma, el usuario no necesita estar pendiente de cada paso, pero conserva un canal para intervenir cuando lo considere necesario.
El modelo pretende sustituir parte de la interacción constante con el asistente por una supervisión más parecida a la gestión de un equipo. En lugar de escribir instrucciones para cada acción, el usuario establece prioridades, revisa avances y valida las decisiones que puedan tener mayor impacto.
El precio y las dudas sobre las integraciones
El coste de acceso sitúa Teammates en una categoría muy concreta. 200 dólares mensuales es una cantidad elevada para el uso personal y solo puede compensar a quienes deleguen tareas que consumen mucho tiempo o generan ingresos directos.
Además, la utilidad de un equipo de agentes depende en gran medida de las herramientas a las que pueda acceder. Por el momento, no se han detallado integraciones con aplicaciones o servicios de terceros. Los Teammates operan dentro de Perplexity Computer, lo que limita su alcance si no pueden trabajar directamente con el correo, los documentos, los gestores de proyectos o las bases de datos que utilizan los profesionales.
Esta es una de las principales incógnitas de la propuesta. Un agente puede analizar información o preparar un plan, pero su valor aumenta cuando también puede ejecutar acciones en los entornos donde se desarrolla el trabajo real. Sin conexiones amplias y fiables, el sistema corre el riesgo de convertirse en una demostración tecnológica más que en una herramienta de productividad completa.
Más autonomía, más responsabilidad
La posibilidad de que los agentes se coordinen y recluten a otros resulta llamativa, pero también introduce nuevos riesgos. Cuantos más procesos funcionan sin vigilancia directa, más difícil puede ser saber qué decisiones se han tomado, qué datos se han utilizado y por qué se ha producido un resultado concreto.
La supervisión será especialmente importante en tareas que impliquen información sensible, decisiones económicas o comunicaciones externas. La autonomía debe ir acompañada de registros claros, límites de actuación y mecanismos para detener un proceso cuando el sistema se desvíe del objetivo inicial.
Con Teammates, Perplexity apuesta por una evolución clara del asistente de IA: pasar de responder preguntas a organizar y ejecutar trabajo. La idea de un equipo digital capaz de distribuirse tareas es ambiciosa, pero su éxito dependerá de la precisión de los agentes y de su capacidad para conectarse con las herramientas que los usuarios ya emplean.
Por ahora, la función parece dirigida a profesionales con necesidades intensivas de automatización y un alto valor por hora de trabajo. Para la mayoría de usuarios, el precio y las dudas sobre sus integraciones hacen que Teammates sea más una muestra del futuro de los agentes autónomos que una necesidad inmediata.



