Publicidad

Endesa detecta presuntos fraudes eléctricos en 16 restaurantes de Barcelona tras analizar vídeos de influencers

Una campaña de promoción en redes sociales ha terminado revelando un presunto fraude eléctrico en 16 restaurantes de Barcelona. Varios de estos locales, incluidos establecimientos de gran tamaño y con una elevada afluencia de público, aparecían en vídeos publicados por influencers mientras sus registros de consumo mostraban cifras muy inferiores a las esperadas.

La filial de redes de Endesa, e-distribución, utilizó herramientas de inteligencia artificial para cruzar la información disponible en internet con los datos técnicos de los suministros. El análisis permitió identificar una posible incoherencia entre la actividad visible de los negocios, sus dimensiones y la electricidad que figuraba en sus contadores.

Vídeos públicos que activaron la alerta

El procedimiento parte de una comparación aparentemente sencilla. Si un restaurante de grandes dimensiones aparece lleno en publicaciones recientes, mantiene una cocina industrial en funcionamiento y cuenta con cámaras frigoríficas, sistemas de extracción y climatización, su consumo debería reflejar esa actividad.

Cuando los datos eléctricos quedan muy por debajo de ese patrón, el sistema genera una alerta para que los técnicos estudien el caso. En los 16 establecimientos investigados, las inspecciones posteriores documentaron presuntamente conexiones ilegales a la red de alumbrado público.

La inteligencia artificial no determina por sí sola que exista un delito. Su función consiste en localizar anomalías y priorizar las inspecciones. La decisión final depende de las comprobaciones sobre el terreno, la documentación técnica y, cuando procede, de las autoridades judiciales.

Cómo utiliza Endesa la inteligencia artificial para localizar fraudes

La herramienta combina técnicas de machine learning, o aprendizaje automático, con modelos de deep learning, una modalidad más avanzada capaz de encontrar relaciones complejas en grandes volúmenes de datos. En este caso, puede comparar el consumo histórico, la potencia contratada, la ubicación, el tipo de negocio y las características visibles del establecimiento.

El análisis de imágenes y vídeos publicados en redes sociales permite añadir una pista más: la actividad aparente del local. No significa necesariamente que el sistema identifique a las personas que aparecen en las grabaciones. El objetivo es estimar elementos como el tamaño del restaurante, el número de clientes, los horarios o la intensidad de la actividad comercial.

La compañía ya empleaba modelos similares para detectar patrones asociados a enganches ilegales en viviendas, industrias y plantaciones de marihuana. Según los datos comunicados por Endesa, esta tecnología permitió localizar robos de energía en aproximadamente una de cada dos inspecciones, el doble que en 2017.

Más de 72.000 fraudes detectados en 2025

El caso de Barcelona se enmarca en un aumento de las actuaciones contra el fraude eléctrico. La filial de distribución detectó 72.700 casos en 2025, la cifra más elevada de los últimos cinco años y 1.700 expedientes más que el año anterior. El ritmo equivale a unos 200 casos diarios.

Entre 2021 y 2025 se cerraron más de 320.000 expedientes y se recuperaron más de 3.750 gigavatios hora. La mayor parte de la energía defraudada no procede de pequeños hogares: el 52% corresponde a industrias, negocios, grandes consumidores y plantaciones de marihuana. Los suministros domésticos de menos de 3 kilovatios representan alrededor del 5%.

En Barcelona se registraron 5.487 casos durante 2025, 891 más que un año antes. En el conjunto de Cataluña se contabilizaron 24.347, un 7% más. La situación tampoco es nueva en el sector de la distribución: una operación realizada a finales de 2025 detectó conexiones irregulares en la mayoría de los supermercados inspeccionados.

Un fraude que puede acabar en los tribunales

La conexión clandestina a la red puede constituir un delito de defraudación de fluido eléctrico, previsto en el artículo 255 del Código Penal. La norma contempla multas de entre tres y doce meses cuando se utilizan mecanismos instalados para apropiarse de energía, se manipula el contador o se emplean otros métodos fraudulentos.

Si la cantidad defraudada no supera los 400 euros, la multa prevista es inferior. La reforma legal aprobada en 2026 incorpora un subtipo agravado con penas de prisión de seis a 18 meses o multas más elevadas, aunque se dirige específicamente a los casos relacionados con plantaciones de marihuana y no se aplica automáticamente a un restaurante.

En paralelo, e-distribución puede suspender de forma inmediata el suministro cuando detecta un enganche fuera de contrato, conforme al artículo 87 del Real Decreto 1955/2000. También puede calcular la energía supuestamente utilizada aplicando criterios reglamentarios, sin perjuicio de las reclamaciones civiles o de las actuaciones penales.

Como referencia, seis horas diarias durante un año equivalen a 2.190 kilovatios hora por cada kilovatio de potencia. En un local que debería disponer de 30 kilovatios, el cálculo alcanzaría 65.700 kilovatios hora. Con un precio hipotético de 15 céntimos por kilovatio hora, la factura superaría los 9.800 euros antes de añadir otros conceptos o responsabilidades.

El límite legal de analizar imágenes en redes

El uso de publicaciones públicas también plantea dudas sobre privacidad y protección de datos. Que una imagen esté disponible en internet no significa que pueda utilizarse sin límites. Las personas identificables que aparecen en un vídeo están protegidas por el derecho a la propia imagen y a la intimidad, además del Reglamento General de Protección de Datos.

La clave estará en qué información recoge el sistema y con qué finalidad. Analizar la superficie aproximada de un local o su nivel de ocupación no equivale a crear perfiles biométricos. En cambio, extraer rostros de internet para construir bases de datos de reconocimiento facial está sujeto a restricciones específicas en el Reglamento europeo de Inteligencia Artificial.

El caso muestra cómo la publicidad digital puede producir efectos inesperados. Los restaurantes pagaron para ganar visibilidad y esa exposición permitió comparar su imagen pública con sus consumos reales. Para las empresas distribuidoras, las redes sociales se han convertido así en una fuente adicional de señales para detectar anomalías que antes podían pasar inadvertidas.

Artículo anteriorChatGPT falla ante adolescentes en crisis, según un informe
Artículo siguienteAday Mara, el pívot español que ya deslumbra en la NBA