La cruz de Callosa resurge tras ocho años de polémica y lucha vecinal
El emblemático monumento religioso de Callosa de Segura, en la provincia de Alicante, vuelve a ser protagonista después de ocho años de debate intenso y movilización ciudadana. La conocida Cruz de Callosa, retirada en 2015 en aplicación de la Ley de Memoria Histórica, ha sido reinstalada tras una larga batalla que ha unido a vecinos, asociaciones y autoridades municipales en torno a un símbolo que para muchos representa más que un simple elemento religioso.
Contexto histórico y legal de la polémica
La Ley de Memoria Histórica, aprobada en 2007, marcó un antes y un después en España. Su objetivo principal fue reconocer y ampliar derechos a quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la dictadura franquista, a la vez que promovía la retirada de símbolos que exaltaran la dictadura. Fue en ese marco donde la cruz de Callosa fue retirada en 2015, provocando un profundo malestar entre parte de la población local.
El símbolo en disputa: ¿monumento o memoria?
Para muchos vecinos, la cruz no representaba un signo franquista sino más bien un elemento cultural y religioso, arraigado en la historia del municipio desde mediados del siglo XX. Al desaparecer, se sentía que se perdía un vestigio tangible de la identidad local. Para otros, en cambio, la cruz representaba un recuerdo doloroso de una etapa oscura que debía dejarse atrás.
La movilización vecinal: una lección de unidad y perseverancia
A lo largo de estos años, un grupo importante de ciudadanos no ha dejado de expresar su deseo de recuperar la cruz. Entre manifestaciones, recogidas de firmas y debates públicos, la comunidad ha demostrado la fuerza del compromiso y el diálogo para encontrar puntos en común.
Las claves de la lucha ciudadana
- Participación activa: La comunidad organizó reuniones y asambleas abiertas en las que se debatió el significado del monumento y las formas adecuadas de recuperarlo.
- Respeto y diálogo: Se buscó siempre canalizar las diferencias de opinión hacia soluciones consensuadas, evitando confrontaciones innecesarias.
- Vinculación cultural y religiosa: Se valoró la importancia de la cruz no solo como símbolo religioso, sino como parte del patrimonio histórico local.
- Apoyo institucional: Finalmente, la colaboración de las autoridades municipales facilitó el proceso de reinstalación tras garantizar que la cruz no vulneraría la legislación vigente.
Reinstaurar para reconciliar: más allá de un símbolo
La reinstalación de la cruz ha sido un acto que va más allá de la recuperación de una estructura física. Representa un llamado a la convivencia y a la aceptación de las distintas interpretaciones del pasado. Más que una revuelta contra la ley, es un ejemplo de cómo la memoria puede construirse desde múltiples perspectivas para enriquecer una comunidad.
¿Qué nos enseña esta experiencia para otros casos similares?
- Importancia del diálogo local: Cada comunidad tiene su idiosincrasia y debe ser escuchada en la gestión del patrimonio.
- La memoria histórica es plural: No puede reducirse a posiciones uniformes, sino que debe incorporar la diversidad de emociones y recuerdos.
- El patrimonio necesita mantenimiento y reinterpretación: Reinstalar una cruz o monumento nunca es solo un retorno al pasado; implica darle nuevos sentidos y funciones.
Un futuro para la cruz y para Callosa
Con la cruz vuelta a su lugar, la localidad afronta una etapa de revalorización de su patrimonio y de reconciliación con su historia. Es un ejemplo de cómo el respeto por las distintas generaciones y sensibilidades puede construir puentes y enriquecer la identidad local.
La experiencia de Callosa invita a reflexionar sobre la importancia de gestionar la memoria con tacto, humanidad y visión integradora, valores tan necesarios para fortalecer la convivencia en cualquier sociedad.
Conclusión
La reapertura del debate y la reinstalación de la cruz en Callosa de Segura demuestran que la memoria histórica es un proceso vivo, en constante evolución. Más que olvidar o eliminar, se trata de comprender y respetar, permitiendo que todos los ciudadanos puedan sentirse parte de la historia que les une.



