¿Sabías que las ratas pueden nadar y sobrevivir bastante más tiempo del que imagina la mayoría? Esa capacidad, que a menudo pasa desapercibida, explica por qué estos animales aparecen en alcantarillas, ríos y zonas urbanas con tanta facilidad.
Lejos de ser un simple dato curioso, entender cómo se mueven en el agua ayuda a entender mejor su comportamiento, su resistencia y también por qué son tan difíciles de controlar en ciudades y puertos. Y sí, las ratas pueden nadar con una soltura que sorprende.
Las ratas pueden nadar y aguantar más de lo que parece
Las ratas son mamíferos muy adaptables. Su cuerpo ligero, su cola y su capacidad para mantenerse a flote les permiten avanzar por el agua con relativa facilidad. No son peces, pero sí nadadoras funcionales y persistentes.
En condiciones favorables, pueden mantenerse en el agua durante varios minutos e incluso más, dependiendo de la temperatura, el esfuerzo y la distancia. Por eso, cuando encuentran una vía de escape o una zona de paso, las ratas pueden nadar sin demasiados problemas.
Por qué este comportamiento les da ventaja
Su habilidad acuática no solo les sirve para escapar. También les permite explorar entornos nuevos, buscar alimento y colonizar zonas conectadas por canales, tuberías o desagües. Esa movilidad es una de las claves de su expansión.
- Se desplazan por desagües y alcantarillas.
- Pueden cruzar corrientes tranquilas.
- Usan el agua como ruta de escape.
- Aprovechan grietas, tuberías y entradas ocultas.
Cuánto tiempo pueden nadar las ratas sin parar
La duración exacta depende de muchos factores, pero lo importante es que no se trata de un esfuerzo breve. Una rata adulta puede resistir bastante tiempo en el agua, especialmente si no está sometida a frío extremo ni a una corriente fuerte.
Esto explica por qué en entornos urbanos pueden moverse entre redes de saneamiento y superficies inundadas. En otras palabras, cuando hay agua de por medio, las ratas pueden nadar y seguir siendo un problema real para viviendas y negocios.
Qué influye en su resistencia
Su capacidad para nadar cambia según el tamaño, el estado físico y el entorno. También influye la temperatura del agua, porque el frío puede reducir su resistencia rápidamente.
- Edad y condición del animal.
- Distancia que necesita recorrer.
- Temperatura del agua.
- Intensidad de la corriente.
Las ratas pueden nadar y también trepar después
Una de las razones por las que estas especies generan tantos problemas es su versatilidad. No solo nadan: también trepan, excavan y se cuelan por huecos diminutos. Esa combinación las convierte en visitantes muy difíciles de detener.
Si una rata llega a una zona inundada o a un conducto con salida, puede salir del agua y continuar moviéndose con rapidez. Por eso, el agua no es una barrera definitiva para ellas, sino muchas veces una autopista.
Qué significa esto en ciudades y hogares
En zonas urbanas, la presencia de agua, restos orgánicos y refugios facilita su actividad. Si además existen tuberías dañadas o accesos abiertos, las posibilidades de que entren en edificios aumentan. Saber que las ratas pueden nadar ayuda a entender por qué aparecen en lugares que parecen cerrados o protegidos.
En viviendas, comunidades y comercios, esto se traduce en una recomendación básica: revisar puntos de entrada, mantener la limpieza y evitar acumulaciones de basura o humedad. No se trata solo de higiene, sino de cortar rutas de acceso.
Las ratas pueden nadar por desagües y alcantarillas
Uno de los escenarios más conocidos es el sistema de saneamiento. Las ratas aprovechan la red subterránea para desplazarse sin ser vistas, y el agua les permite moverse entre tramos con relativa seguridad.
Por eso, cuando se habla de infestaciones urbanas, el problema rara vez empieza en la superficie. Muchas veces, las ratas ya estaban allí debajo, usando el agua como soporte de movimiento. Las ratas pueden nadar y, además, orientarse bastante bien en estos recorridos.
Señales que conviene no ignorar
Si sospechas actividad de roedores, hay varias pistas que pueden delatarlos. Detectarlas pronto ayuda a actuar antes de que el problema crezca.
- Ruidos en falsos techos o paredes.
- Restos de comida mordisqueada.
- Olores intensos y persistentes.
- Pequeños excrementos en rincones y zócalos.
Qué hacer si ves una rata cerca del agua
Encontrarse una rata en una zona húmeda o cercana a un desagüe no es raro, pero conviene actuar con prudencia. Lo primero es evitar el contacto directo y no intentar atraparla por cuenta propia si no hay experiencia.
Lo más sensato es cerrar accesos, retirar comida expuesta y revisar si hay puntos por donde puedan entrar desde el exterior o desde la red de saneamiento. Cuando el problema es recurrente, lo recomendable es recurrir a un servicio especializado.
En definitiva, saber que las ratas pueden nadar cambia la forma de entender su presencia. No solo son rápidas y discretas, también son capaces de usar el agua como vía de transporte, escape y expansión.
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