Sanidad aconseja a los más vulnerables que se preparen ante nuevos riesgos de salud
La calima y sus efectos: un desafío para la salud pública en Canarias
La presencia de calima, ese fenómeno característico de las Islas Canarias que trae consigo polvo en suspensión proveniente del norte de África, vuelve a activar las alertas sanitarias. Este fenómeno meteorológico, especialmente frecuente en primavera y verano, no solo afecta la visibilidad y la calidad del aire, sino que también representa un riesgo añadido para la salud, sobre todo para los grupos más sensibles.
¿Por qué la calima afecta más a ciertos colectivos?
La calima incrementa la concentración de partículas finas en el aire, que al inhalarse pueden irritar las vías respiratorias y agravar problemas existentes. Los colectivos que presentan mayor vulnerabilidad ante estas condiciones incluyen:
- Personas con enfermedades respiratorias crónicas, como asma, EPOC o alergias.
- Personas mayores, especialmente aquellos con patologías cardiovasculares o pulmonares.
- Niños pequeños, cuya capacidad pulmonar y defensas aún están en desarrollo.
- Cualquier persona que realice esfuerzo físico intenso al aire libre.
Medidas prácticas para proteger la salud durante episodios de calima
Ante esta previsión de calima en varias islas, la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, a través de la Dirección General de Salud Pública, ha emitido una serie de recomendaciones esenciales para minimizar los riesgos de salud, especialmente dirigidas a los grupos más vulnerables.
Recomendaciones básicas para el cuidado personal
- Hidratarse adecuadamente: Beber agua frecuentemente para mantener las mucosas hidratadas y facilitar la eliminación de partículas.
- Evitar la exposición prolongada al aire libre durante los picos de calima: Permanecer en interiores con las ventanas cerradas para reducir la inhalación directa de polvo.
- No realizar esfuerzos físicos intensos al aire libre: La actividad física puede aumentar la respiración y la posibilidad de irritación pulmonar.
- Usar mascarillas en caso necesario: En caso de tener que salir, usar mascarillas adecuadas puede ayudar a filtrar las partículas nocivas.
Consejos para los responsables de centros docentes, residencias y espacios públicos
La gestión en espacios colectivos también es clave para limitar el impacto de la calima. Algunas recomendaciones específicas son:
- Mantener cerradas las ventanas y sistemas de ventilación que puedan permitir la entrada de polvo.
- Garantizar la hidratación de los usuarios o residentes.
- Evitar actividades físicas al aire libre o reducir su duración e intensidad.
- Monitorear síntomas respiratorios y actuar rápidamente en caso de empeoramiento.
Importancia de estar informado y actuar con responsabilidad
Es fundamental consultar las actualizaciones oficiales que la Dirección General de Salud Pública y los servicios meteorológicos proporcionan, y respetar las recomendaciones para salvaguardar el bienestar personal y colectivo. La calima es un fenómeno natural, pero sus efectos se pueden mitigar con actitudes responsables y medidas anticipadas.
¿Qué hacer si se presentan síntomas relacionados con la calima?
Es habitual que durante episodios de calima se experimenten molestias como irritación de garganta, tos, dificultad para respirar o sensación de fatiga. En estos casos, se aconseja:
- Reducir aún más la exposición al aire exterior.
- Seguir las indicaciones médicas habituales, en caso de tener problemas respiratorios o cardíacos.
- Consultar con un profesional sanitario si los síntomas empeoran o presentan dificultad respiratoria.
Un llamado a la prevención y al cuidado colectivo
La reiteración de episodios de calima en Canarias debe entenderse no solo como un reto ambiental, sino también como una oportunidad para reforzar la conciencia sobre la salud pública, particularmente entre los sectores más sensibles. Adoptar hábitos sencillos pero eficaces puede marcar la diferencia entre un impacto leve y un problema grave.
Desde la experiencia acumulada en la gestión de la salud pública y la comunicación, la clave está en combinar información clara y accesible con acciones prácticas. Así, cada ciudadano puede convertirse en protagonista activo de su bienestar, ayudando además a proteger a quienes más lo necesitan.

