Nicolás Maduro y la oposición representada por Juan Guaido realizan un acuerdo político para la compra de vacunas en Venezuela

Nicolás Maduro y Juan Guaido, aprueban emplear fondos congelados en el exterior y en discusión entre las partes para obtener 12 millones de dosis contra la covid-19.

La oposición venezolana y el Gobierno de Nicolás Maduro, concibieron un delicado convenio político para que el país pueda adherirse a un programa masivo de vacunación contra la covid-19, con la cooperación de organismos internacionales. El acuerdo establece que recursos de los activos retenidos en el exterior, por las sanciones contra el régimen madurista, sean dirigidos al acceso a la nombrada plataforma Covax que impulsa la Organización Mundial de la Salud. El dinero liberado, en disputa entre las partes, harán factible la compra de 12 millones de vacunas para unos seis millones de personas. Se maneja, en inicio, de fármacos patentados por el laboratorio AstraZeneca.

La información fue acogida con aprobación por la opinión pública, englobando a los sectores críticos que tiene Guaidó en las filas opositoras, que llevan tiempo exigiendo por la creación de instrumentos de diálogo que fracturen las injusticias de la polarización política que decide la vida del país. La quiebra del estado petrolero y el aislamiento del Gobierno de Maduro han hecho temer a varias personas por la prórroga indefinida del desastre de la pandemia en Venezuela.

La Mesa Técnica, la plantilla que determino las condiciones del pacto, estuvo constituida por dirigentes políticos opositores, sociedades médicas y académicas venezolanas, representantes de la Organización Panamericana de la Salud, UNICEF y el Ministerio del Poder Popular para la Salud de Maduro. La estabilización y desarrollo de este equipo de trabajo se llevó acabo entre muchos problemas y condiciones previas. El aviso de este convenio fue realizado por el propio Guaidó y por una comisión de la Asamblea Nacional electa en 2015, de mayoría opositora únicas instancias venezolanas reconocidas por Estados Unidos, que continúan impugnando a Maduro y la elección del Parlamento chavista, y que llevan a cabo hoy en condiciones de semiclandestinidad.

El madurismo conserva una controversia legal con la oposición y la Administración de Estados Unidos por el control de esos recursos congelados en el exterior. Sin embargo, ha autorizado los acuerdos, se ha manejado en este capítulo con total hermetismo y prudencia. Parte del dinero está constituido por unos depósitos de la nación congelados en una cuenta del Banco de Inglaterra.

Guaidó está obligado pedir ante la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, OFAC, una licencia para acreditar estos fondos. En el ámbito del convenio, el Parlamento opositor pedirá al Banco Central de Venezuela, en manos de Maduro, el uso de 30 millones de dólares que se dedicaran a las vacunas y el acceso a las cadenas de frío.

Según lo afirmado por Juan Guaido, en Venezuela ya no hay ocasión para la improvisación y la politización, por eso es inevitable que las vacunas sean administradas y distribuidas por agencias humanitarias. Basta de la negligencia y el uso político que han costado vidas en su país. Por su parte, Miguel Pizarro, comisionado de la oposición venezolana ante Naciones Unidas, y uno de los autores del pacto, aseguro que deben realizar hincapié en que el dinero de la nación, cuya utilización debe ser pedida y aprobada por la Asamblea Nacional, sean dirigidos de manera directa a las agencias y mecanismos multilaterales a fines de la claridad que exige esta operación humanitaria.

En ese sentido, el embajador de Estados Unidos para Venezuela, residente en Colombia, James Story, felicitó a Guaidó y a Maduro por el pacto, puesto que sus representantes se han sentado en la mesa de negociación para hablar sobre cómo trabajar con la OPS y UNICEF para traer vacunas a Venezuela. Aunque conserva el control del poder con total claridad, el Gobierno de Nicolás Maduro ha tenido que realizar este permiso reconociendo la incumbencia de sus enemigos en un delicado asunto de Estado, atado de manos como está ante las onerosas obligaciones de la pandemia y unas arcas nacionales muy erosionadas durante su administración.

Mientras el mandatario venezolano gestiona por su cuenta la compra de vacunas de sus aliados de Rusia y de China,  ha declarado que está dispuesto a autorizar al sector privado muy singularmente, a la patronal Fedecámaras a coordinar la compra de cinco millones de vacunas rusas Sputnik V. Actualmente, el país ha percibido 700.000 vacunas que han sido aplicadas con oscuridad a la jerarquía gobernante, el personal médico y los maestros de escuela. Es una buena noticia, nos permite afrontar con más transparencia la perspectiva de la pandemia en Venezuela, no hay la menor duda, asegura el epidemiólogo y exministro de Sanidad José Félix Oletta. Que todos los ciudadanos deben luchar, exigir y vigilar por que se cumpla.

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