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Cómo tributan las letras del Tesoro en la declaración de la renta

Tiempo estimado de lectura: 6 minutos
Puntos clave

  • Las letras del Tesoro generan rendimientos del capital mobiliario y tributan en la base del ahorro.
  • No aplican retenciones a cuenta, pero sí deben declararse en el IRPF.
  • El rendimiento se incluye en la casilla 30 de la declaración de la renta.
  • Los no residentes pueden quedar exentos de tributación en España en determinados supuestos.
  • La fiscalidad de las letras difiere de la de los fondos monetarios, que tributan como ganancias o pérdidas patrimoniales.

Las letras del Tesoro siguen presentes en las carteras de muchos pequeños ahorradores, aunque hayan perdido parte del atractivo que ganaron hace un par de años con la subida de los tipos de interés. Durante 2023, la demanda de este producto llegó a ser tan elevada que se registraron largas colas en las oficinas del Banco de España, reflejo del interés que despertaron entre quienes buscaban alternativas conservadoras para rentabilizar su dinero.

Con la campaña de la renta del ejercicio 2025 ya en marcha, muchos contribuyentes que han invertido en letras del Tesoro se preguntan cómo deben reflejar estos rendimientos en su declaración. La clave está en entender qué tratamiento fiscal reciben este tipo de títulos y en qué apartado del IRPF deben incluirse.

Qué se considera rendimiento en las letras del Tesoro

La ganancia que se obtiene en las letras del Tesoro procede de la diferencia entre el precio al que se compran y el importe que se recibe al vencimiento o al venderlas antes de su amortización. Ese beneficio, con independencia del plazo de la inversión, tiene la consideración de rendimiento del capital mobiliario en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

Esto significa que no se trata de un salario, ni de una renta del trabajo, ni tampoco de una ganancia patrimonial derivada de la venta de otros activos financieros. En el caso de las letras, Hacienda las encuadra dentro de la base del ahorro, donde también se incluyen otros rendimientos del capital mobiliario.

Para la declaración correspondiente al ejercicio 2025, estos rendimientos tributan en función de una escala progresiva:

Tramo de base del ahorroTipo aplicable
Hasta 6.000 euros19%
De 6.000 a 50.000 euros21%
De 50.000 a 200.000 euros23%
De 200.000 a 300.000 euros27%
Más de 300.000 euros30%

En otras palabras, cuanto mayor sea el rendimiento acumulado en la base del ahorro, mayor será el porcentaje de tributación aplicable al exceso.

No hay retención previa sobre estas rentas

Una de las particularidades fiscales de las letras del Tesoro es que no llevan retención a cuenta, con independencia de quién sea el perceptor del rendimiento. Es decir, el inversor recibe el importe íntegro correspondiente al vencimiento o a la venta sin que se practique descuento previo en origen.

Eso no implica que el rendimiento quede exento de tributación. Al contrario, el contribuyente debe declararlo cuando presenta el modelo 100 de la renta. En concreto, la información relativa a estas rentas debe incluirse en la casilla 30 de la declaración.

Por tanto, aunque no exista un pago anticipado a Hacienda a través de retención, sí existe la obligación de integrar estas cantidades en el IRPF del ejercicio en que se han obtenido.

Qué ocurre si el titular no reside en España

La fiscalidad cambia cuando quien compra letras del Tesoro español no es residente en España. En ese caso, los rendimientos procedentes de la Deuda Pública española no están sujetos a tributación en territorio español, siempre que los obtengan personas físicas o entidades no residentes y no actúen mediante un establecimiento permanente en España.

Esto supone que, para los inversores no residentes que cumplen esas condiciones, los intereses o beneficios derivados de estos títulos no generan obligación de tributar en España. El tratamiento fiscal se distingue así del que se aplica a los residentes, que sí deben incluir estos rendimientos en su declaración anual.

Una opción conservadora frente a otras alternativas

La subida de tipos no solo impulsó las letras del Tesoro. También hizo más atractivos otros productos de perfil conservador, como los fondos monetarios. Estos vehículos de inversión se convirtieron en una alternativa frecuente para quienes querían sacar rentabilidad a corto plazo sin asumir un nivel elevado de riesgo.

Su principal ventaja es la liquidez. Al tratarse de instituciones de inversión colectiva, están obligadas a mantener una diversificación de los activos que componen la cartera. Eso les permite ofrecer una exposición más repartida y, en general, una gestión orientada a la estabilidad.

En el plano fiscal, los fondos monetarios también se integran en la base del ahorro del IRPF, pero su tributación es diferente a la de las letras del Tesoro. En este caso, la renta se grava como ganancia o pérdida patrimonial, por lo que solo se paga impuestos cuando el partícipe vende su posición y afloran beneficios.

La diferencia fiscal con los fondos monetarios

La ventaja principal de los fondos monetarios desde el punto de vista tributario es la posibilidad de traspasar el dinero de un fondo a otro sin tener que pasar por Hacienda en ese momento. Ese diferimiento fiscal permite reorganizar la inversión sin que se produzca una tributación inmediata, algo que no sucede en otros productos.

En las letras del Tesoro, en cambio, el rendimiento se materializa en el vencimiento o en la transmisión, y debe declararse como rendimiento del capital mobiliario. Por eso, aunque ambas opciones hayan atraído a perfiles prudentes, el tratamiento fiscal no es el mismo.

Qué deben tener en cuenta los ahorradores

Quienes hayan invertido en letras del Tesoro y hayan obtenido rentabilidad con ellas deben comprobar en qué momento se ha producido el rendimiento, ya sea por vencimiento o por transmisión, y asegurarse de que figura en su declaración del IRPF. La falta de retención no elimina la obligación de incluirlo en la renta, y el cálculo del impuesto dependerá de los tramos aplicables a la base del ahorro.

En un contexto de tipos a la baja, este tipo de productos ha perdido parte del impulso que tuvo hace dos años, pero continúa siendo una opción habitual para muchos pequeños inversores que priorizan la seguridad frente a otros activos más volátiles. Precisamente por eso, conocer su fiscalidad resulta esencial a la hora de presentar correctamente la declaración.

Preguntas frecuentes

¿Las letras del Tesoro tributan aunque no haya retención?

Sí. Aunque no exista retención a cuenta, el rendimiento obtenido por las letras del Tesoro debe declararse en el IRPF como rendimiento del capital mobiliario.

¿En qué casilla se incluyen las letras del Tesoro?

Deben incluirse en la casilla 30 de la declaración de la renta.

¿Cómo tributan las letras del Tesoro en la base del ahorro?

Tributan con la escala progresiva de la base del ahorro: 19% hasta 6.000 euros, 21% entre 6.000 y 50.000 euros, 23% entre 50.000 y 200.000 euros, 27% entre 200.000 y 300.000 euros y 30% por encima de 300.000 euros.

¿Los fondos monetarios tributan igual que las letras del Tesoro?

No. Los fondos monetarios se gravan como ganancia o pérdida patrimonial, y además permiten diferir la tributación mediante traspasos entre fondos.

¿Qué pasa si soy no residente en España?

En determinados casos, los rendimientos de la Deuda Pública española obtenidos por no residentes no están sujetos a tributación en España, siempre que no actúen mediante un establecimiento permanente.

Fuente original: Abante Asesores

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