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Operación de Amazon revela interés de IA en libros antiguos

Imagina que vendes libros antiguos, raros o difíciles de encontrar y, de repente, comienzan a llegar pedidos mucho más grandes de lo habitual. La primera lectura invita al optimismo: alguien quiere esos ejemplares y está dispuesto a comprarlos en cantidades excepcionales. Varios libreros han observado este fenómeno en el último año, pero algo llama la atención: los pedidos son de títulos aparentemente inconexos, en volúmenes enormes y sin mucha sensibilidad al precio. La intriga crece: ¿quiénes están detrás de estas compras?

Las sospechas apuntan hacia compañías de inteligencia artificial que buscan nuevos textos para entrenar sus modelos. Un vendedor recibió un pedido de alrededor de 1.000 libros a través de Biblio, sin poder identificar al comprador. Para descubrirlo, se utilizó un AirTag de Apple escondido en uno de los ejemplares.

Rastreo del AirTag revela operación en Las Vegas

El AirTag trazó una ruta de miles de kilómetros por Estados Unidos: desde California a Wisconsin, luego a Colorado y finalmente a Las Vegas en un almacén de Amazon. En este almacén, conocido internamente como VGT3, se digitalizan los libros, destruyendo los ejemplares físicos una vez escaneados.

Amazon no ha revelado qué modelos o sistemas utilizan estos textos digitalizados, pero se sabe que adquieren libros para mejorar sus productos y servicios. Es especialmente relevante la adquisición de libros con contenido humano no disponible fácilmente en Internet, anterior al boom de la IA generativa.

Conversión de libros raros en datos para IA

Esta operación recuerda a la estrategia utilizada por Anthropic durante Project Panama, donde se convirtieron millones de libros impresos en copias digitales a través de un proceso destructivo. La conversión de libros raros en datos para la inteligencia artificial plantea un dilema ético, ya que su valor histórico, intelectual y sentimental se ve relegado a su contenido.

Lo que inicialmente parecía una buena noticia para los vendedores de libros antiguos revela un nuevo enfoque en la adquisición de estos ejemplares: no solo por su rareza, sino por la valiosa información que contienen. La transformación de libros en datos para alimentar la inteligencia artificial plantea cuestionamientos sobre la privacidad, el uso de la información y la preservación del patrimonio cultural.

En conclusión, la demanda creciente de libros antiguos por parte de la IA abre un debate sobre el equilibrio entre la innovación tecnológica y la preservación del legado cultural que contienen estas obras literarias.

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