Anthropic pregunta a sus candidatos si aceptarían perderlo todo por no desarrollar una IA peligrosa
Anthropic ha incorporado a sus entrevistas de trabajo una pregunta poco habitual en el sector tecnológico: qué haría el candidato si la empresa decidiera frenar su crecimiento por motivos de seguridad y sus acciones llegaran a valer cero.
La cuestión no busca comprobar conocimientos de programación ni la capacidad para entrenar modelos de inteligencia artificial. Su objetivo es medir hasta qué punto la persona comparte la misión de la compañía y estaría dispuesta a priorizar la seguridad frente a los ingresos y la riqueza potencial.
La pregunta aparece en la denominada entrevista de cultura, una fase por la que pasan todos los aspirantes y que realiza un empleado de la empresa, no un responsable del departamento de recursos humanos. Según varios testimonios, la formulación cambia: en algunos casos se plantea de forma literal, con unas acciones sin valor; en otros, como un dilema entre proteger a la sociedad o mantener el crecimiento económico.
Una prueba de compromiso con la misión
La dirección de Anthropic considera que parte de los candidatos puede sentirse atraída principalmente por las compensaciones económicas del auge de la inteligencia artificial. La compañía compite por investigadores e ingenieros muy cotizados, capaces de recibir ofertas salariales extraordinarias de los principales laboratorios del mundo.
Con esta pregunta, el laboratorio intenta distinguir entre quienes buscan participar en un proyecto tecnológico con una orientación concreta y quienes esperan obtener una gran ganancia mediante acciones, opciones sobre acciones o futuras ampliaciones de valor.
Las acciones y opciones son una parte relevante de la remuneración en las empresas de inteligencia artificial. Aunque no siempre tienen un valor inmediato, pueden convertirse en una fuente de ingresos muy elevada si la compañía sale a bolsa o aumenta su valoración. El riesgo es que también pueden perder todo su valor si el negocio no prospera o si la empresa renuncia a determinadas oportunidades comerciales.
La respuesta que encaja con la cultura de Anthropic pasa por aceptar que la seguridad puede estar por encima del beneficio. Sin embargo, algunos candidatos han reconocido que no se sentirían cómodos con la pérdida total de su participación económica, aunque también quisieran desarrollar la tecnología de forma responsable.
Una pregunta más reciente que la entrevista de cultura
La entrevista destinada a evaluar los valores de los candidatos existe desde los primeros días de Anthropic. La referencia concreta a unas acciones que podrían llegar a valer cero parece, en cambio, más reciente.
Antiguos trabajadores sitúan la aparición de este planteamiento en los últimos años, mientras que los primeros comentarios públicos sobre la pregunta comenzaron a circular en 2025. El momento coincide con una etapa de fuerte expansión de la inteligencia artificial generativa y con una creciente presión sobre las empresas para demostrar que sus sistemas son seguros.
Anthropic se presenta como un laboratorio centrado en la llamada inteligencia artificial constitucional. Este enfoque busca que los modelos sigan un conjunto de principios y reglas explícitas para reducir respuestas dañinas, comportamientos imprevisibles o usos que puedan causar perjuicios.
La compañía también trabaja en modelos de frontera, es decir, sistemas con capacidades muy avanzadas en tareas como razonamiento, programación, análisis de información o ciberseguridad. Precisamente por su potencial, estos modelos exigen controles sobre quién puede utilizarlos y con qué objetivos.
Decisiones que ponen a prueba el discurso de seguridad
La estrategia de Anthropic se ha reflejado en decisiones comerciales concretas. La empresa rechazó un contrato con el Ejército de Estados Unidos que permitía utilizar su tecnología sin restricciones significativas. También limitó el acceso a Mythos, uno de sus modelos más avanzados para operaciones de ciberseguridad.
Estas decisiones refuerzan la imagen de una compañía dispuesta a renunciar a determinados ingresos si considera que el riesgo de un uso indebido es demasiado alto. En su página de empleo, además, el término misión ocupa un lugar destacado como argumento para atraer talento.
El dilema es especialmente relevante en un sector en el que las empresas compiten por perfiles escasos. Los investigadores especializados en aprendizaje automático, la técnica que permite a los sistemas detectar patrones y mejorar a partir de grandes cantidades de datos, pueden recibir ofertas muy superiores a las habituales en otros ámbitos tecnológicos.
Sin contraofertas en un mercado de salarios millonarios
Anthropic mantiene una política poco frecuente para este mercado: sus propuestas económicas no se negocian. La compañía ofrece unas condiciones y no entra en una guerra de contraofertas con otros laboratorios.
La práctica llama la atención porque los candidatos pueden invertir miles de dólares en preparadores, simulaciones de entrevistas y asesoramiento técnico para acceder a puestos en empresas de inteligencia artificial. El gasto puede parecer asumible si el resultado es un salario anual cientos de miles de dólares superior.
La ausencia de negociación no significa necesariamente que Anthropic pague mal. El mensaje es distinto: la empresa quiere que el proyecto, su cultura de seguridad y su misión tengan un peso comparable al dinero en la decisión final del candidato.
El modelo también plantea una contradicción. Mientras se pide a los empleados que acepten la posibilidad de sacrificar su riqueza por razones de seguridad, la compañía sigue compitiendo en un mercado en el que las acciones y las expectativas de una futura salida a bolsa forman parte esencial del atractivo del puesto.
El verdadero objetivo: anticipar decisiones difíciles
La pregunta no permite saber cómo reaccionaría realmente una persona ante una pérdida económica. Responder que acepta el riesgo durante una entrevista es sencillo; mantener esa posición cuando existan ofertas mucho más lucrativas o cuando las acciones ya tengan un valor elevado sería bastante más difícil.
Lo que Anthropic intenta evaluar es la disposición del candidato a respaldar decisiones que pueden reducir el crecimiento de la empresa: retrasar un lanzamiento, limitar el acceso a un modelo o rechazar un contrato potencialmente rentable.
La compañía contrata en un momento en el que los laboratorios de inteligencia artificial buscan capital, talento y una posición dominante antes de una posible salida a bolsa. Su proceso de selección plantea una pregunta incómoda pero central para el sector: quién seguiría defendiendo la seguridad si hacerlo implicara renunciar a una fortuna.



