Navarra detecta nuevos casos de enfermedades transmitidas por garrapatas y mosquitos
Salud Pública ha identificado en Navarra 13 casos de fiebre exantemática mediterránea, 12 de enfermedad de Lyme, 8 de dengue y 7 de chikungunya. El repunte pone el foco en las infecciones vinculadas a la actividad de garrapatas y mosquitos, especialmente durante los meses de mayor temperatura.
Las autoridades sanitarias recuerdan que la prevención es clave para reducir el riesgo de picaduras y facilitar la detección precoz de los síntomas. La recomendación se dirige tanto a las personas que realizan actividades al aire libre como a quienes viajan a zonas donde circulan virus transmitidos por mosquitos.
Cuatro enfermedades con síntomas y vías de transmisión diferentes
La fiebre exantemática mediterránea está causada por una bacteria y se transmite, principalmente, a través de la picadura de la garrapata parda del perro. Puede comenzar con fiebre, malestar general, dolor de cabeza y la aparición de una lesión en la zona de la picadura, acompañada en algunos casos de una erupción cutánea.
La enfermedad de Lyme también se relaciona con las garrapatas. Uno de sus signos más conocidos es un enrojecimiento que se expande alrededor de la picadura, aunque no siempre aparece. Fiebre, cansancio, dolores musculares o articulares y cefalea pueden formar parte del cuadro inicial.
El dengue y el chikungunya son infecciones víricas que se transmiten mediante la picadura de determinados mosquitos. El dengue suele provocar fiebre elevada, dolor intenso de cabeza, molestias musculares y articulares y, en ocasiones, erupciones. El chikungunya destaca por la fiebre repentina y el dolor articular, que puede prolongarse durante semanas.
Qué hacer ante una picadura de garrapata
Una garrapata adherida a la piel debe retirarse cuanto antes, pero sin aplastarla ni aplicar aceite, alcohol, calor u otras sustancias. Lo más adecuado es utilizar unas pinzas de punta fina y extraerla con una tracción firme y continua, procurando no dejar partes del parásito en la piel.
- Limpiar la zona con agua y jabón o con un antiséptico.
- Lavarse bien las manos después de la extracción.
- Anotar, si es posible, la fecha y el lugar donde se produjo la exposición.
- Consultar con un profesional sanitario si aparece fiebre, una erupción, malestar intenso o dolor articular.
También conviene revisar el cuerpo después de caminar por zonas de vegetación, sobre todo las piernas, los tobillos, las ingles, las axilas, el cuello y el cuero cabelludo. En los niños, la comprobación debe ser especialmente cuidadosa.
Medidas para evitar las picaduras de mosquito
Para disminuir la exposición, se aconseja vestir con prendas claras que cubran brazos y piernas y utilizar repelentes autorizados siguiendo las instrucciones del fabricante. Las mosquiteras en ventanas y camas pueden ofrecer protección adicional, especialmente en viviendas situadas cerca de zonas con agua acumulada.
Es importante vaciar con frecuencia recipientes donde pueda estancarse el agua, como cubos, platos de macetas, juguetes, bebederos de animales o canalones. Estos pequeños depósitos favorecen la reproducción de los mosquitos y pueden mantenerse incluso en espacios domésticos.
La fiebre tras un viaje requiere valoración médica
Los casos de dengue y chikungunya pueden estar relacionados con viajes a territorios donde estas infecciones son habituales, aunque el número comunicado no permite determinar por sí solo el lugar de contagio ni si existe transmisión local. Por este motivo, cualquier persona con fiebre después de un viaje debe informar al personal sanitario de los países visitados y de las fechas de estancia.
La consulta médica es especialmente recomendable ante fiebre persistente, dificultad para respirar, vómitos repetidos, sangrado, somnolencia intensa, deshidratación o empeoramiento rápido. En los casos de dengue, además, algunos signos de alarma pueden aparecer cuando la fiebre empieza a bajar.
Vigilancia ante el aumento de temperaturas
La presencia de garrapatas y mosquitos está condicionada por factores ambientales, como la temperatura, la humedad y la disponibilidad de hábitats adecuados. La vigilancia epidemiológica permite identificar cambios en la circulación de estas enfermedades y orientar las medidas de prevención.
Ante este escenario, Salud Pública insiste en mantener las precauciones durante las actividades al aire libre y en no restar importancia a síntomas compatibles con una infección tras una picadura o un viaje. La detección temprana ayuda a establecer el tratamiento y el seguimiento que necesita cada paciente.



