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València reivindica el valor de los videojuegos en todas las etapas de la vida

València ha puesto en marcha la campaña #JugarTambiénEs, una iniciativa que propone abordar los videojuegos desde una perspectiva más amplia, positiva y alejada de los estereotipos. La acción busca destacar las posibilidades de esta forma de ocio y cultura en distintas etapas de la vida, desde la infancia hasta la edad adulta y la vejez.

El mensaje central de la campaña parte de una idea sencilla: jugar también puede significar aprender, relacionarse, crear, explorar y disfrutar. Con esta mirada, València pretende abrir un debate más equilibrado sobre el papel de los videojuegos en la sociedad y poner el foco tanto en sus oportunidades como en la importancia de utilizarlos de forma responsable.

Una visión más allá del entretenimiento

Los videojuegos forman parte de la vida cotidiana de millones de personas y ya no pueden entenderse únicamente como un producto dirigido al público infantil o adolescente. La diversidad de géneros, plataformas y experiencias ha convertido el videojuego en un medio transversal, con propuestas para perfiles y edades muy diferentes.

La campaña #JugarTambiénEs pretende precisamente ampliar esa conversación. Jugar puede ser una actividad individual, pero también una experiencia compartida con familiares, amistades o comunidades online. Puede servir para desconectar, afrontar retos, descubrir historias o disfrutar de una obra interactiva, del mismo modo que ocurre con otras expresiones culturales.

Videojuegos para aprender y desarrollar habilidades

Uno de los ejes de esta mirada positiva está relacionado con el aprendizaje. Algunos videojuegos plantean problemas que requieren planificación, memoria, creatividad o capacidad para tomar decisiones. Otros acercan al jugador a contextos históricos, científicos, artísticos o sociales mediante experiencias interactivas.

Esto no significa que todos los videojuegos tengan una finalidad educativa ni que sus beneficios aparezcan automáticamente. La propuesta pasa por reconocer que, cuando se elige el título adecuado y se acompaña su uso, el medio puede convertirse en una herramienta interesante para despertar la curiosidad y favorecer determinadas competencias.

En el caso de niños y adolescentes, la participación de las familias resulta especialmente importante. Conocer qué juegan, compartir partidas y hablar sobre sus contenidos permite transformar el ocio digital en una oportunidad para dialogar y establecer hábitos saludables.

Una actividad compartida entre generaciones

La iniciativa de València también reivindica la capacidad de los videojuegos para conectar a personas de distintas edades. Una partida cooperativa, un juego de preguntas o una aventura narrativa pueden convertirse en espacios de encuentro entre padres, hijos, abuelos y nietos.

Este componente social ayuda a romper la imagen del jugador aislado y muestra la variedad de formas que puede adoptar el ocio interactivo. Hay quienes juegan en solitario, quienes prefieren competir y quienes encuentran en las partidas online una manera de mantener el contacto con otras personas.

Además, el videojuego puede acompañar diferentes momentos vitales. Para algunas personas es una afición vinculada a la infancia y la juventud; para otras, una actividad que descubren en la edad adulta o recuperan con el paso de los años. La edad, por sí sola, no determina qué experiencias pueden resultar atractivas.

Disfrutar con equilibrio y responsabilidad

Defender los aspectos positivos de los videojuegos no implica ignorar los riesgos asociados a un uso inadecuado. El tiempo de juego, el descanso, la actividad física, la privacidad y las compras dentro de las aplicaciones son cuestiones que conviene tener en cuenta, especialmente cuando hay menores en casa.

La campaña plantea así una aproximación alejada tanto de la demonización como de la idealización. Jugar de forma saludable requiere equilibrio, información y acompañamiento. También es recomendable prestar atención a la clasificación por edades, configurar las opciones de control parental y revisar las condiciones de los servicios online.

  • Elegir juegos adecuados a la edad y a los intereses de cada persona.
  • Establecer rutinas que permitan compaginar el juego con el sueño, los estudios, el trabajo y otras actividades.
  • Compartir partidas y conversar sobre los contenidos cuando sea posible.
  • Revisar la privacidad, las comunicaciones online y las compras integradas.
  • Observar si el uso del videojuego afecta al bienestar o a las relaciones cotidianas.

València apuesta por una conversación más abierta

Con #JugarTambiénEs, València se suma a una tendencia que entiende los videojuegos como parte de la cultura contemporánea y no solo como una forma de consumo. La campaña invita a mirar el medio con más matices y a reconocer que sus efectos dependen de los contenidos, del contexto y de la manera en que se utilizan.

El objetivo es que el debate público incorpore todas esas dimensiones: el juego como entretenimiento, herramienta de aprendizaje, espacio de relación y vía de expresión creativa. Una perspectiva que puede contribuir a que familias, educadores y jugadores afronten el fenómeno con menos prejuicios y más información.

En definitiva, la propuesta valenciana reivindica que jugar también es compartir tiempo, descubrir nuevas historias, superar retos y mantener viva la curiosidad, siempre desde un uso consciente y compatible con el resto de actividades de la vida diaria.

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