Un joven permanece en coma tras contraer una infección asociada a la llamada «ameba come-cerebros»
Un joven estadounidense identificado como Moisés permanece en coma después de contraer una infección relacionada con Naegleria fowleri, un microorganismo conocido popularmente como la «ameba come-cerebros». El caso ha causado preocupación por la gravedad de esta enfermedad, poco frecuente pero con una elevada tasa de mortalidad.
Mónica Mendoza, madre del joven, explicó que los primeros síntomas aparecieron en forma de intensos dolores de cabeza. Ante el empeoramiento del cuadro, decidió trasladar a Moisés durante la noche del viernes 28 de agosto a un hospital de Burlington, en Estados Unidos.
La infección puede provocar una enfermedad llamada meningoencefalitis amebiana primaria, una inflamación grave del cerebro y de las membranas que lo recubren. Su evolución suele ser rápida y requiere atención médica urgente desde los primeros signos de alarma.
Una infección excepcional, pero potencialmente mortal
Naegleria fowleri es una ameba microscópica que vive habitualmente en aguas dulces templadas, como lagos, ríos, estanques o piscinas con un mantenimiento deficiente. También puede encontrarse en el suelo. No se trata de una infección que se transmita de persona a persona.
El contagio se produce cuando el agua contaminada entra por la nariz. Desde allí, el microorganismo puede desplazarse hasta el cerebro a través del nervio olfativo y desencadenar una respuesta inflamatoria muy severa. Beber agua contaminada no suele causar la infección.
Los casos son muy poco habituales. Sin embargo, cuando aparecen, su progresión puede ser especialmente rápida. Por este motivo, los especialistas recomiendan no restar importancia a síntomas neurológicos intensos tras haber estado en aguas dulces templadas.
Los primeros síntomas pueden confundirse con otras enfermedades
La fase inicial suele comenzar entre uno y nueve días después de la exposición, aunque el periodo puede variar. Los signos más frecuentes incluyen dolor de cabeza intenso, fiebre, náuseas y vómitos. En algunos pacientes también aparece rigidez en el cuello, un síntoma compatible con irritación de las meninges.
A medida que la infección avanza pueden surgir confusión, somnolencia, alteraciones del equilibrio, sensibilidad a la luz, convulsiones y pérdida de conciencia. El deterioro puede producirse en cuestión de horas o pocos días, por lo que el ingreso hospitalario debe ser inmediato.
En el caso de Moisés, el dolor de cabeza fue el primer indicio que llevó a su familia a buscar asistencia médica. La evolución posterior hasta el coma pone de manifiesto la gravedad de esta infección y la necesidad de actuar rápidamente ante cualquier cuadro neurológico repentino.
Qué medidas ayudan a reducir el riesgo
No existe una vacuna para prevenir la infección por Naegleria fowleri. Las principales medidas de protección están relacionadas con evitar que el agua dulce templada entre en la nariz, especialmente durante los meses de más calor.
- Utilizar pinzas nasales al nadar o bucear en lagos, ríos y otras aguas dulces templadas.
- Evitar sumergir la cabeza en aguas cuya calidad o tratamiento se desconozcan.
- No remover el sedimento del fondo en zonas de agua dulce poco profunda.
- Mantener correctamente cloradas y filtradas las piscinas y otras instalaciones acuáticas.
- Emplear agua destilada, estéril o previamente hervida para irrigaciones nasales.
Estas recomendaciones no significan que deba evitarse toda actividad acuática. La infección es extraordinariamente rara, pero conviene extremar las precauciones cuando se nada en aguas dulces cálidas, sobre todo si existen avisos sanitarios o no se conoce el estado de la instalación.
La atención urgente es clave
El diagnóstico puede resultar complejo porque los síntomas iniciales se parecen a los de otras infecciones, incluida la meningitis bacteriana. Los médicos suelen valorar los antecedentes de exposición al agua, realizar pruebas de imagen y analizar muestras para identificar el microorganismo.
El tratamiento combina distintos fármacos antimicrobianos y medidas intensivas de soporte. Aun así, la enfermedad presenta una mortalidad muy elevada. Los supervivientes son excepcionales, aunque algunos pacientes han logrado recuperarse cuando el diagnóstico y la terapia se iniciaron de forma precoz.
Ante un dolor de cabeza repentino e intenso acompañado de fiebre, vómitos, rigidez de cuello, confusión o somnolencia, se debe acudir inmediatamente a urgencias. Si además ha existido contacto reciente con agua dulce templada, es importante comunicarlo al personal sanitario para facilitar la valoración.
La situación de Moisés continúa poniendo el foco en una infección rara y difícil de detectar, pero también en la importancia de reconocer sus señales de alarma. La rapidez con la que puede avanzar convierte la consulta médica temprana en un elemento decisivo.



