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Muere Gloria Steinem, referente histórico del feminismo, a los 92 años

Gloria Steinem, escritora, periodista y una de las figuras más influyentes del movimiento feminista contemporáneo, ha fallecido a los 92 años en Nueva York. Su muerte pone fin a una trayectoria marcada por la defensa de los derechos de las mujeres, la igualdad y la transformación social.

Steinem fue reconocida en 2021 con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades, un galardón que distinguió su aportación al pensamiento crítico y su papel en la evolución del feminismo durante las últimas décadas. Su trabajo trascendió el periodismo para convertirse en una referencia internacional de la lucha por la igualdad.

Una voz decisiva para el feminismo contemporáneo

Nacida en Estados Unidos, Gloria Steinem desarrolló una carrera vinculada a la escritura, la investigación periodística y el activismo. Desde muy joven abordó asuntos que durante años permanecieron relegados al ámbito privado, como la discriminación laboral, la violencia contra las mujeres, la desigualdad salarial o la falta de representación femenina en los espacios de poder.

Su estilo combinó la denuncia con la divulgación. Steinem convirtió el periodismo en una herramienta para cuestionar las estructuras sociales y políticas que limitaban la libertad de las mujeres. Sus artículos y ensayos contribuyeron a llevar el debate feminista a un público amplio, especialmente en una época en la que muchas de sus reivindicaciones eran consideradas incómodas o radicales.

También participó en la creación y el impulso de proyectos editoriales y organizaciones dedicadas a promover los derechos de las mujeres. Entre ellos destacó la revista Ms., fundada en la década de 1970, que se convirtió en una plataforma fundamental para el pensamiento feminista y para la publicación de autoras cuyas voces apenas tenían espacio en los medios tradicionales.

Periodismo, activismo y compromiso político

La influencia de Steinem no se limitó a la prensa. A lo largo de su vida mantuvo una intensa actividad pública y política, colaborando con movimientos y entidades centrados en la igualdad de género, la libertad reproductiva y la participación de las mujeres en la vida institucional.

Su forma de entender el activismo se apoyó en la organización colectiva. Frente a la idea de que el feminismo era una cuestión individual, defendió la necesidad de construir redes capaces de transformar las leyes, las instituciones y la cultura. Esa perspectiva contribuyó a consolidar el movimiento feminista estadounidense y a proyectar sus debates fuera de las fronteras del país.

Steinem abordó además la relación entre sexismo, racismo, pobreza y exclusión. En sus intervenciones públicas insistió en que la igualdad no podía alcanzarse sin tener en cuenta las distintas formas de discriminación que afectan a las mujeres según su origen, su situación económica o su identidad.

Un legado reconocido en todo el mundo

El Premio Princesa de Asturias recibido en 2021 reconoció precisamente esa trayectoria de largo recorrido. El jurado destacó su contribución a la defensa de los derechos de las mujeres y su capacidad para influir en varias generaciones a través del periodismo, la literatura y la acción social.

La distinción situó de nuevo su figura en el centro de la conversación pública internacional. Para entonces, Steinem llevaba décadas siendo una de las voces más reconocibles del feminismo, aunque nunca dejó de participar en debates sobre la actualidad y sobre los retos pendientes para alcanzar una igualdad efectiva.

Su legado queda también ligado a una generación de mujeres que reclamó cambios profundos en la vida profesional, familiar y política. Muchas de las cuestiones que ayudó a visibilizar forman hoy parte de la agenda pública, aunque persisten las brechas salariales, la violencia machista y la desigual distribución de los cuidados.

Una figura que cambió la conversación pública

La muerte de Gloria Steinem supone la desaparición de una personalidad esencial para entender la historia del feminismo moderno. Su trabajo ayudó a modificar la manera en que los medios, la política y la sociedad abordaban la discriminación contra las mujeres.

Más allá de sus artículos, libros y discursos, Steinem deja una forma de hacer activismo basada en la palabra, la organización y la perseverancia. Su figura permanece vinculada a una idea central: la igualdad no es una concesión, sino un derecho que debe defenderse de manera constante.

Con su fallecimiento en Nueva York, el movimiento feminista pierde a una de sus grandes referentes internacionales. Su pensamiento y su legado seguirán presentes en las organizaciones, debates y luchas que continúan reclamando una sociedad más justa e igualitaria.

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