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Los hutíes aseguran el control de la isla de Perim, un enclave clave en la entrada del mar Rojo

Los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, habrían tomado este viernes la isla de Perim, un enclave situado en el estrecho de Bab el-Mandeb, en la entrada sur del mar Rojo. La captura, atribuida por dos funcionarios conocedores de la situación, eleva la tensión en una de las principales rutas marítimas para el transporte de petróleo y mercancías entre Asia, Oriente Próximo y Europa.

La información se conoce en un momento especialmente delicado para la navegación comercial en la zona. La isla, también conocida como Mayyun, ocupa una posición estratégica frente a la costa yemení y permite vigilar una de las vías de acceso al mar Rojo desde el golfo de Adén. Por el estrecho circulan buques mercantes, petroleros y cargueros que utilizan posteriormente el canal de Suez para alcanzar el Mediterráneo.

Una posición estratégica para controlar el tráfico marítimo

Perim se encuentra en el centro del Bab el-Mandeb, un paso marítimo estrecho que separa Yemen de Yibuti y Eritrea. Su ubicación proporciona capacidad para observar y, potencialmente, amenazar el tránsito de embarcaciones que atraviesan la zona, aunque el control efectivo de una isla no implica por sí mismo el cierre inmediato del estrecho.

La relevancia económica del enclave está vinculada al papel del mar Rojo en el comercio internacional. Cualquier riesgo adicional para los barcos puede obligar a las navieras a modificar sus rutas y bordear el cabo de Buena Esperanza, en el extremo sur de África. Esa alternativa incrementa el tiempo de navegación, el consumo de combustible, los costes de los seguros y el precio final de las mercancías.

El impacto sería especialmente sensible para el transporte energético. Los petroleros que utilizan el corredor conectan los productores del golfo Pérsico con los mercados europeos y asiáticos. Una escalada militar en Bab el-Mandeb podría traducirse en retrasos, desvíos y una mayor presión sobre los precios del crudo, aunque todavía es pronto para determinar el alcance económico de la operación.

Los hutíes consolidan su presión sobre el mar Rojo

El movimiento hutí, conocido oficialmente como Ansar Allah, controla amplias zonas del noroeste de Yemen, incluida la capital, Saná. El grupo cuenta con el respaldo político y militar de Irán y se ha convertido en uno de los principales actores armados de la región.

La toma de Perim supondría un nuevo paso en la proyección de los hutíes hacia las rutas marítimas internacionales. La organización ya ha utilizado en anteriores ocasiones su capacidad militar para lanzar ataques contra buques o amenazar a embarcaciones que considera vinculadas con Israel o con sus aliados. Estas acciones han provocado operaciones de protección naval y un aumento de la presencia militar extranjera en el mar Rojo.

El grupo sostiene que sus operaciones están relacionadas con la guerra de Gaza y que buscan presionar a Israel y a los países que le prestan apoyo. Sus adversarios, sin embargo, consideran que los ataques forman parte de una estrategia regional iraní para ampliar su influencia y desafiar la presencia estadounidense y europea en Oriente Próximo.

Falta por conocer el alcance real de la operación

La información disponible sobre la captura de la isla es todavía limitada. No se han detallado las unidades que habrían participado en la operación, la situación de las fuerzas desplegadas previamente en Perim ni si se han producido enfrentamientos, bajas o daños en las instalaciones del enclave.

Tampoco está claro si los hutíes mantienen un control completo y estable del territorio o si la acción responde a una incursión temporal. La confirmación independiente de estos extremos será determinante para evaluar si se trata de una ocupación consolidada o de una maniobra destinada a enviar un mensaje político y militar.

La evolución de los próximos días será clave para los operadores marítimos. Las compañías navieras deberán valorar el nivel de amenaza, mientras los Gobiernos con intereses comerciales en la zona analizarán posibles medidas de escolta, vigilancia y protección de los buques.

Un nuevo foco de inestabilidad regional

La eventual pérdida de control sobre Perim añadiría presión a un escenario ya marcado por la guerra en Yemen, la rivalidad entre Irán e Israel y la disputa por la seguridad de las rutas energéticas. El estrecho de Bab el-Mandeb es considerado un punto de paso crítico para la economía mundial y cualquier alteración prolongada puede tener efectos más allá de Oriente Próximo.

Por ahora, el principal interrogante es si la operación desembocará en una respuesta militar directa. Una intervención contra posiciones hutíes en la isla podría ampliar el conflicto y aumentar el riesgo para los buques civiles. Si no se produce una reacción inmediata, los rebeldes podrían intentar utilizar Perim como plataforma de vigilancia y como símbolo de su capacidad para desafiar el tráfico internacional.

La posible toma de la isla no supone aún el cierre del mar Rojo, pero sí introduce un factor de riesgo de primer orden en una ruta esencial para el comercio y el transporte de petróleo. La atención internacional se concentra ahora en confirmar quién controla el enclave y en determinar si los hutíes pretenden mantener allí una presencia permanente.

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