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Turquía investiga una red que utilizaba motos acuáticas submarinas para recoger cocaína

La Policía turca investiga a nueve personas después de localizar 350 kilos de cocaína ocultos bajo la línea de flotación de un buque mercante. La droga fue encontrada en el exterior del casco, en una zona sumergida y de difícil acceso, lo que apunta a un método de extracción diseñado para evitar los controles habituales en puertos y terminales marítimas.

El hallazgo se produjo en aguas de Turquía y ha puesto el foco sobre el uso de motos acuáticas submarinas para transportar o recuperar cargamentos de droga adheridos a la parte inferior de grandes barcos. Estos dispositivos permiten a los buceadores desplazarse con rapidez bajo el agua y acercarse al casco sin necesidad de utilizar una embarcación convencional.

Un cargamento oculto bajo el casco del mercante

Los agentes localizaron varios paquetes de cocaína fijados bajo la línea de flotación del mercante. La ubicación del cargamento dificultaba su detección desde tierra y también durante una inspección ordinaria del barco, ya que obligaba a revisar la parte sumergida del casco mediante equipos especializados.

En total, la operación permitió incautar 350 kilos de cocaína. La Policía mantiene abierta la investigación para determinar quién colocó la droga, quién debía recuperarla y cuál era el destino final del cargamento.

La hipótesis principal es que los paquetes fueron instalados en el exterior del buque para ser recogidos posteriormente por buceadores. El procedimiento evita que la droga tenga que permanecer escondida en el interior del barco durante una escala portuaria, aunque exige coordinación, equipos submarinos y conocimiento preciso de los movimientos del mercante.

Nueve personas, bajo investigación

Las autoridades turcas investigan a nueve personas presuntamente relacionadas con el hallazgo. Por el momento, las pesquisas deben aclarar el grado de participación de cada una de ellas y si formaban parte de una estructura dedicada al tráfico internacional de estupefacientes.

La investigación también trata de establecer la ruta seguida por el barco, el momento en que la droga fue colocada bajo el casco y el posible puerto en el que debía ser recuperada. Estos datos resultan esenciales para identificar a los responsables de la operación y conocer si el cargamento estaba destinado al mercado turco o a otro país.

La Policía analiza además las comunicaciones, los desplazamientos y los vínculos entre los sospechosos. En este tipo de operaciones, los investigadores suelen prestar especial atención a las personas con acceso a instalaciones portuarias, a embarcaciones auxiliares y a material de buceo.

Un método que complica la vigilancia portuaria

El uso de dispositivos submarinos representa un desafío para la seguridad marítima. Las inspecciones convencionales se concentran habitualmente en el interior de los contenedores, las bodegas, los vehículos y otras zonas accesibles del barco. Sin embargo, un cargamento colocado bajo la línea de flotación puede pasar inadvertido si no se realiza una revisión específica del casco.

Las motos acuáticas submarinas permiten a los buceadores cubrir distancias con menos esfuerzo y operar en torno a buques de gran tamaño. Su utilización no demuestra por sí sola la existencia de una red concreta, pero sí revela un nivel de preparación y una capacidad logística superior a la de una operación improvisada.

La colocación de la droga en el exterior del mercante también reduce el riesgo de que el cargamento sea descubierto durante los controles de aduanas realizados antes de la salida o a la llegada al puerto. La recuperación se efectuaría después, mediante una intervención independiente del barco y de su tripulación.

La lucha contra el tráfico de cocaína por mar

Las rutas marítimas continúan siendo una de las principales vías utilizadas por las organizaciones dedicadas al tráfico internacional de cocaína. Los grandes mercantes ofrecen múltiples oportunidades para ocultar cargamentos, tanto en contenedores como en compartimentos de difícil acceso o en la propia estructura exterior de la embarcación.

La incautación de 350 kilos evita que una cantidad considerable de droga llegue a los circuitos de distribución. No obstante, la prioridad de los investigadores pasa ahora por reconstruir toda la cadena logística: desde el origen de la cocaína hasta los responsables de su transporte, almacenamiento y recogida.

El caso permanece abierto y las autoridades no descartan nuevas actuaciones. La investigación deberá determinar si las nueve personas están vinculadas entre sí y si el empleo de motos acuáticas submarinas forma parte de un sistema utilizado en otras operaciones de narcotráfico.

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