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OpenAI compra Glass Imaging por más de 300 millones de dólares para reforzar la cámara de sus futuros dispositivos

OpenAI ha adquirido Glass Imaging, una startup californiana especializada en inteligencia artificial aplicada a la fotografía computacional, por más de 300 millones de dólares. La operación, conocida el 14 de septiembre, se habría cerrado durante los últimos meses y no había sido anunciada públicamente por ninguna de las dos compañías.

El importe multiplica por más de tres la valoración de Glass Imaging, que un año antes rondaba los 100 millones de dólares. La empresa había captado aproximadamente 30 millones de dólares de inversores como GV, el brazo de capital riesgo de Google, LDV Capital e Insight Partners.

Una tecnología diseñada para cada cámara

Glass Imaging fue fundada en 2019 por Ziv Attar y Tom Bishop, dos antiguos ingenieros de Apple con una amplia trayectoria en el desarrollo de cámaras para dispositivos móviles. Attar creó en 2011 LinX Imaging, adquirida por Apple en 2015, mientras que Bishop participó en la creación del Modo Retrato del iPhone.

Su principal producto es GlassAI, un sistema que entrena redes neuronales específicas para cada módulo de cámara. Una red neuronal es un modelo de inteligencia artificial capaz de aprender patrones a partir de grandes cantidades de datos. En este caso, aprende cómo se comportan una lente y un sensor concretos.

A diferencia de muchas herramientas de mejora fotográfica, que actúan después de tomar la imagen, GlassAI interviene durante el disparo. El sistema identifica las aberraciones ópticas, el ruido y otras imperfecciones del sensor para corregirlas antes de que la fotografía quede registrada.

El objetivo es acercar la calidad de imagen de una cámara réflex digital, conocida como DSLR, a la que puede ofrecer un teléfono móvil. Para lograrlo, la tecnología no aplica un filtro genérico a cualquier fotografía, sino que adapta el procesamiento a las características físicas de cada dispositivo.

Una tecnología ya probada en móviles

Glass Imaging puso a prueba su tecnología en el Motorola Edge 40 Pro, con resultados verificados en las pruebas de fotografía de DXOMark. La compañía también ha trabajado con Honor, que utiliza sus soluciones en algunos de sus terminales.

Esta especialización puede resultar especialmente valiosa para un fabricante que parte de cero. Apple, Google y Samsung llevan años recopilando datos y perfeccionando sus algoritmos para cada sensor y cada lente. GlassAI permitiría acelerar ese proceso y reducir la distancia con los grandes fabricantes.

El valor de la operación, unido al tamaño relativamente reducido de la startup —alrededor de 50 empleados—, apunta a que OpenAI está comprando tanto la tecnología como el conocimiento de sus profesionales. En fotografía computacional, la experiencia necesaria para trasladar los modelos de IA al hardware real es un activo especialmente difícil de replicar.

La apuesta de OpenAI por el hardware

La adquisición encaja con la estrategia de OpenAI para desarrollar una familia de dispositivos físicos. La compañía ya compró io Products, la startup fundada por Jony Ive, antiguo responsable de diseño de Apple, y ha incorporado a varios perfiles vinculados al desarrollo del iPhone y del Vision Pro.

Entre los productos que se han relacionado con esta estrategia figuran unos auriculares centrados en el audio, un altavoz de sobremesa y un posible teléfono inteligente. También se ha señalado que ese futuro móvil podría utilizar un chip personalizado de MediaTek y llegar a la producción masiva en 2028.

OpenAI no ha detallado públicamente las características ni el calendario definitivo de estos dispositivos. Sin embargo, la incorporación del equipo de Glass Imaging refuerza la idea de que la cámara será un componente importante de su propuesta de hardware.

La cámara, una pieza clave para competir con Apple

En el segmento premium, la calidad fotográfica se encuentra entre los principales factores de compra, junto con el rendimiento y la autonomía. Un teléfono que aspire a competir con el iPhone necesita ofrecer resultados convincentes en escenas nocturnas, retratos, zoom y vídeo desde el primer día.

La compra de Glass Imaging aporta precisamente la experiencia necesaria para conseguirlo. Attar y Bishop conocen el desarrollo de cámaras móviles desde dentro y han trabajado en algunos de los avances que definieron la fotografía computacional de Apple durante la última década.

La fotografía computacional combina la óptica tradicional con algoritmos capaces de reconstruir, limpiar y mejorar una imagen. Gracias a ella, un teléfono puede compensar las limitaciones de sus sensores pequeños y producir fotografías que antes exigían equipos de mayor tamaño.

Más talento especializado para el ecosistema de OpenAI

La operación se suma a otras adquisiciones, como NextSlide, centrada en presentaciones, y Northslope, especializada en el despliegue de inteligencia artificial en empresas. OpenAI también ha fichado a Paul Meade, que dirigió el hardware del Vision Pro, y a Tang Tan, antigua responsable de operaciones del iPhone y actual directora de hardware de la compañía.

La estrategia dibuja una división de hardware con experiencia en diseño, componentes, operaciones y fotografía móvil. Apple, de hecho, presentó en julio una demanda contra OpenAI relacionada con el supuesto robo de secretos comerciales, en un contexto marcado por la salida de varios empleados de Cupertino.

Para OpenAI, los chips y el diseño externo pueden obtenerse mediante proveedores y socios especializados. La diferencia competitiva podría estar en la integración entre el sistema operativo, los agentes de inteligencia artificial y componentes como la cámara.

Con Glass Imaging, la compañía incorpora una tecnología capaz de adaptar la IA a cada sensor y cada lente. Es una señal de que su futura apuesta por los dispositivos no se limitará a incluir ChatGPT en un nuevo formato: también busca controlar los detalles técnicos que determinan la experiencia de uso.

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