Aprobados y suspensos del Deportivo-Sevilla: Angeliño no encuentra respuestas en su estreno
El Deportivo no encontró la fórmula para imponerse al Sevilla en Riazor, en un encuentro correspondiente a la sexta jornada de LaLiga que dejó más dudas que certezas. El foco principal estuvo puesto en el debut de Angeliño, una de las novedades más esperadas por la afición, pero su estreno quedó lejos de las expectativas.
El lateral gallego no logró marcar diferencias en un partido exigente, condicionado por la intensidad del rival y por las dificultades del Deportivo para construir ataques con continuidad. Su actuación fue irregular y terminó convirtiéndose en uno de los principales puntos débiles del conjunto blanquiazul.
Angeliño, el suspenso más evidente
Angeliño: 4. El debutante estuvo lejos del nivel que se esperaba de un jugador llamado a aportar profundidad y experiencia. Le costó entrar en el ritmo del encuentro, sufrió en las disputas defensivas y apenas pudo proyectarse con peligro por su banda.
El futbolista intentó ofrecerse en salida y buscar posiciones adelantadas, pero el Sevilla consiguió cerrar los espacios y reducir su influencia. Cuando tuvo la oportunidad de incorporarse al ataque, sus decisiones no siempre fueron precisas. El estreno deja trabajo pendiente y la necesidad de una rápida adaptación al equipo.
Una actuación colectiva sin continuidad
El Deportivo firmó un partido de sensaciones cambiantes. El equipo quiso asumir la iniciativa ante su público, aunque se encontró con un Sevilla bien organizado, capaz de dificultar la circulación de balón y de castigar cada pérdida en zonas comprometidas.
La presión blanquiazul no siempre estuvo coordinada. En varios momentos, el conjunto local quedó partido entre sus líneas, lo que permitió al rival avanzar con demasiada facilidad. El centro del campo tampoco logró imponer el ritmo necesario para que el Deportivo jugara cerca del área sevillista.
En ataque faltó claridad. El equipo llegó a posiciones prometedoras, pero no consiguió transformar esas aproximaciones en ocasiones verdaderamente peligrosas. La falta de precisión en el último pase y la escasa continuidad de las jugadas ofensivas pesaron durante buena parte del encuentro.
La defensa, exigida durante demasiados minutos
La línea defensiva tuvo que trabajar con frecuencia en inferioridad posicional. El Sevilla encontró espacios a la espalda de los laterales y obligó a los centrales a multiplicarse para corregir situaciones de peligro.
El bloque no siempre mantuvo las distancias adecuadas. Cuando el Deportivo perdió el balón, la reacción fue insuficiente y el repliegue dejó algunas zonas expuestas. Esa falta de equilibrio impidió que el equipo pudiera sostener una presión alta durante largos periodos.
El centro del campo no impone su ley
La medular deportivista mostró voluntad, pero no terminó de hacerse con el control del partido. El Sevilla logró que el juego se disputara a un ritmo incómodo para el equipo local, con interrupciones y posesiones largas que redujeron la capacidad de respuesta blanquiazul.
Faltó un futbolista capaz de acelerar las transiciones y encontrar ventajas entre líneas. Sin esa conexión, los delanteros recibieron pocos balones en condiciones favorables y el Deportivo se vio obligado a recurrir a ataques demasiado previsibles.
La delantera, aislada y sin ocasiones claras
Los hombres más adelantados tampoco tuvieron su mejor noche. La defensa sevillista consiguió limitar sus movimientos y evitar que recibieran cerca del área. La falta de apoyos desde la segunda línea agravó el problema y dejó al ataque local excesivamente desconectado.
El Deportivo necesita recuperar capacidad para generar peligro de manera sostenida. No basta con alcanzar el último tercio del campo: el equipo debe mejorar la selección del último pase, la ocupación del área y la reacción tras cada pérdida.
Balance de la sexta jornada
El duelo ante el Sevilla deja una conclusión clara: el Deportivo todavía debe ajustar numerosos aspectos de su juego. El debut de Angeliño concentró buena parte de la atención, pero sus dificultades fueron también el reflejo de un equipo que no consiguió funcionar como un bloque sólido.
La actuación en Riazor no invalida el proyecto, aunque sí señala algunas prioridades. El conjunto blanquiazul necesita ganar estabilidad defensiva, controlar mejor los partidos y ofrecer más recursos en ataque. La competición apenas avanza por su sexta jornada, pero cada punto y cada actuación empiezan a marcar el camino.
- El más destacado: el esfuerzo colectivo en los momentos de mayor presión.
- El suspenso: Angeliño, superado por el ritmo y las exigencias de su debut.
- La asignatura pendiente: mejorar la conexión entre el centro del campo y la delantera.
- La clave para la próxima jornada: recuperar equilibrio y reducir las pérdidas en zonas peligrosas.



