La automedicación puede ocultar la magnitud de las enfermedades diarreicas en El Salvador
El epidemiólogo Ricardo Lara ha advertido de que la automedicación y la falta de consulta médica están contribuyendo al subregistro de las enfermedades diarreicas en El Salvador. Muchas personas optan por tratar los síntomas en casa y solo acuden a un centro sanitario cuando el cuadro empeora, una práctica que dificulta conocer el alcance real de estas infecciones.
El especialista ha puesto el foco especialmente en el uso de antibióticos sin diagnóstico. Estos medicamentos no son adecuados para todas las diarreas y, cuando se toman sin indicación profesional, pueden resultar inútiles, provocar efectos adversos y favorecer la aparición de bacterias resistentes.
La falta de consultas dificulta detectar los casos
Las enfermedades diarreicas suelen comenzar con deposiciones líquidas o frecuentes y pueden acompañarse de dolor abdominal, náuseas, vómitos o fiebre. En numerosos casos, los síntomas desaparecen en pocos días con hidratación y vigilancia, pero no todos los pacientes evolucionan igual.
Cuando una persona no acude a los servicios sanitarios, el episodio puede quedar fuera de las estadísticas oficiales. Este fenómeno, conocido como subregistro, impide evaluar con precisión la circulación de determinados agentes infecciosos, identificar posibles brotes y planificar los recursos asistenciales necesarios.
Además, el tratamiento por cuenta propia puede enmascarar la evolución de la enfermedad. El alivio temporal de algunos síntomas no significa necesariamente que la causa haya desaparecido, especialmente si existe una infección que requiere valoración médica o si se produce una pérdida importante de líquidos.
Por qué no se deben tomar antibióticos sin valoración médica
Una de las principales recomendaciones es no utilizar antibióticos sin prescripción. La diarrea puede estar relacionada con virus, bacterias, parásitos, intolerancias alimentarias u otras causas. Los antibióticos solo son útiles frente a determinadas infecciones bacterianas y deben elegirse según la situación clínica del paciente.
- Su uso innecesario puede causar reacciones adversas y alterar la flora intestinal.
- Puede favorecer la resistencia de las bacterias, lo que complica futuros tratamientos.
- Algunos fármacos pueden empeorar determinados cuadros o retrasar el diagnóstico.
- Compartir medicamentos o reutilizar tratamientos antiguos aumenta el riesgo de errores.
Tampoco se recomienda interrumpir un tratamiento pautado por un profesional ni emplear medicamentos sobrantes de otras personas. Ante una diarrea persistente, con fiebre o con sangre, la prioridad debe ser consultar en un centro de salud para determinar el origen y el tratamiento más adecuado.
La deshidratación, el principal riesgo inmediato
La complicación más frecuente de las enfermedades diarreicas es la deshidratación, provocada por la pérdida de agua y sales minerales. El riesgo aumenta cuando la diarrea se acompaña de vómitos, cuando el paciente no puede beber o cuando los episodios son muy frecuentes.
La hidratación debe realizarse preferentemente con soluciones de rehidratación oral, que contienen una combinación equilibrada de agua y sales. No conviene sustituirlas por bebidas muy azucaradas, refrescos o preparados caseros con cantidades imprecisas de sal y azúcar, ya que podrían no reponer correctamente los líquidos perdidos.
Mientras se mantiene la tolerancia oral, se pueden ofrecer pequeñas cantidades de líquido de forma frecuente. La alimentación no debe suspenderse durante largos periodos: lo recomendable es seguir una dieta tolerable y adaptada al estado de la persona, salvo que un profesional indique lo contrario.
Mayor vigilancia en niños, mayores y embarazadas
Ricardo Lara ha reclamado una atención especial hacia los niños, las personas mayores y las mujeres embarazadas. Estos grupos pueden deshidratarse con mayor rapidez o presentar complicaciones que requieren una evaluación temprana.
En los menores, es importante vigilar la cantidad de orina, la presencia de lágrimas al llorar, el estado de alerta y la capacidad para beber. En bebés, la diarrea y los vómitos justifican una consulta más rápida, sobre todo si disminuye la alimentación o el número de pañales mojados.
Las personas mayores pueden no manifestar la sed de forma intensa pese a estar deshidratadas. En el caso de las embarazadas, cualquier cuadro que impida mantener la hidratación, se acompañe de fiebre o genere un empeoramiento general debe ser valorado por profesionales sanitarios.
Cuándo acudir a un centro sanitario
Se recomienda buscar atención médica ante signos de alarma como sangre en las heces, fiebre elevada, dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, somnolencia, confusión, mareo o escasa producción de orina. También es necesario consultar si la diarrea no mejora, si empeora rápidamente o si afecta a una persona perteneciente a un grupo de riesgo.
La prevención pasa por lavarse las manos con agua y jabón, consumir agua segura, manipular correctamente los alimentos y mantener una adecuada higiene en el hogar. La consulta temprana no solo protege al paciente: también permite mejorar la vigilancia epidemiológica y conocer con mayor precisión la situación de las enfermedades diarreicas en El Salvador.



