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CHMOD lleva la tecnología al terreno de los afectos en la Sala Agustín Siré

La tecnología deja de ser una herramienta neutral en CHMOD, una propuesta escénica que explora qué ocurre cuando los dispositivos, los sistemas y los lenguajes digitales empiezan a relacionarse con las emociones humanas. El montaje ofrecerá funciones este jueves 24 de septiembre en la Sala Agustín Siré, con una mirada que conecta la creación contemporánea, la inteligencia técnica y la intimidad.

La obra parte de una pregunta sencilla, aunque de amplias consecuencias: ¿qué sucede cuando aquello que hemos construido para ayudarnos comienza a participar en nuestra forma de sentir, comunicarnos y vincularnos? A partir de ese planteamiento, CHMOD desplaza la tecnología del papel de instrumento y la sitúa en el centro de la experiencia escénica.

Cuando una herramienta adquiere presencia propia

En informática, CHMOD es una orden asociada a los permisos de acceso de archivos y directorios. El término remite, por tanto, a las reglas que determinan quién puede entrar, modificar o utilizar un contenido. En el escenario, esa referencia técnica se convierte en un punto de partida para hablar de fronteras más humanas: la confianza, la exposición, el control y la posibilidad de dejar entrar a los demás.

La propuesta utiliza ese concepto para interrogar la relación cotidiana con la tecnología. Ya no se trata únicamente de pantallas, códigos o máquinas, sino de los vínculos que se construyen a través de ellos. Mensajes, datos, perfiles y algoritmos forman parte de una vida emocional cada vez más mediada por sistemas que registran, interpretan y condicionan nuestras decisiones.

Desde esta perspectiva, CHMOD no presenta la tecnología como un simple recurso escénico. La convierte en una presencia con capacidad para alterar el comportamiento y modificar la percepción de lo que entendemos por cercanía. La obra se instala así en una zona de fricción entre lo digital y lo corporal, entre la precisión de una instrucción y la imprevisibilidad de un afecto.

Una reflexión sobre intimidad, control y dependencia

El montaje plantea también una revisión de los límites de la intimidad. En un entorno donde compartir información se ha vuelto casi automático, decidir qué se muestra y qué se mantiene protegido es una forma de poder. La lógica de los permisos informáticos encuentra un reflejo en las relaciones humanas: abrirse, cerrarse, conceder acceso o revocarlo.

El interés de la obra está en que no aborda estas cuestiones desde una visión exclusivamente técnica. Su enfoque se acerca a la experiencia cotidiana de quienes utilizan dispositivos conectados para trabajar, relacionarse, buscar compañía o expresar estados de ánimo. La tecnología aparece, así, como un espacio de posibilidades, pero también como una fuente de dependencia y vigilancia.

En lugar de ofrecer respuestas cerradas, CHMOD invita a observar cómo las herramientas digitales han cambiado nuestro vocabulario afectivo. Las relaciones se construyen mediante notificaciones, esperas, respuestas inmediatas y silencios que también pueden interpretarse como mensajes. En ese contexto, la obra pregunta quién controla realmente la comunicación y hasta qué punto los sistemas condicionan aquello que sentimos.

Una pieza vinculada a la creación escénica contemporánea

La propuesta se sitúa en una línea de creación que utiliza el teatro y la performance para analizar los efectos culturales de la innovación tecnológica. Frente a los discursos que presentan la digitalización como un proceso inevitable y sin consecuencias, este tipo de trabajos pone el foco en las personas que viven dentro de esos cambios.

El escenario se convierte en un laboratorio para examinar el comportamiento de los cuerpos ante las interfaces, las normas y los protocolos. La tensión entre lo programado y lo espontáneo permite abordar una cuestión central: si una herramienta puede influir en nuestras decisiones, ¿sigue siendo únicamente una herramienta?

La respuesta no depende solo de la complejidad de los dispositivos. También tiene que ver con el lugar que ocupan en la vida diaria y con la confianza que depositamos en ellos. Cada vez que delegamos una elección, almacenamos un recuerdo o expresamos una emoción mediante una plataforma, ampliamos la presencia de la tecnología en el terreno de lo personal.

Funciones este jueves 24 en la Sala Agustín Siré

CHMOD podrá verse este jueves 24 de septiembre en la Sala Agustín Siré. La cita está dirigida tanto al público interesado en las artes escénicas contemporáneas como a quienes quieran acercarse a una reflexión sobre el impacto social y emocional de la tecnología.

Antes de acudir, se recomienda consultar directamente con la sala la información actualizada sobre horarios, entradas, disponibilidad y posibles condiciones de acceso. La programación puede estar sujeta a cambios y los datos prácticos deben confirmarse con el espacio cultural.

Con su combinación de pensamiento tecnológico y sensibilidad escénica, CHMOD propone mirar de otra manera las herramientas que forman parte de la rutina. No para decidir si la tecnología es buena o mala, sino para reconocer que, cuando entra en el terreno de los afectos, también modifica las reglas de nuestras relaciones.

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