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La Rioja acerca controles y orientación para prevenir las enfermedades cardiovasculares

El Ministerio de Salud de La Rioja organizó este martes una jornada de concienciación y prevención en la Plaza 25 de Mayo, con el objetivo de acercar la atención sanitaria a la ciudadanía y promover el cuidado de la salud cardiovascular.

La actividad se desarrolló en el marco del Día Mundial del Corazón, una fecha que cada año pone el foco en la importancia de prevenir las enfermedades cardiovasculares, responsables de una parte significativa de las muertes y de la discapacidad en todo el mundo.

La propuesta permitió a los vecinos acceder a controles de salud y orientación profesional sin necesidad de desplazarse a un centro sanitario. El objetivo fue facilitar la detección de posibles factores de riesgo y ofrecer información práctica para adoptar hábitos más saludables.

Prevenir antes de que aparezcan los síntomas

Las enfermedades cardiovasculares pueden avanzar durante años sin provocar señales evidentes. La hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes, el sobrepeso y el tabaquismo son algunos de los factores que pueden aumentar el riesgo de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular.

Por este motivo, los equipos sanitarios insisten en la necesidad de realizar revisiones periódicas, incluso cuando la persona se encuentra bien. Conocer los niveles de presión arterial, glucosa y colesterol permite identificar alteraciones a tiempo y establecer medidas de prevención o tratamiento.

Las jornadas abiertas en espacios públicos contribuyen a acercar esta información a personas que no suelen acudir a una consulta médica con regularidad. También ayudan a resolver dudas y a reforzar mensajes básicos sobre alimentación, actividad física y control de los factores de riesgo.

Hábitos que protegen el corazón

La prevención cardiovascular depende, en buena medida, de decisiones cotidianas. Mantener una alimentación variada, reducir el consumo de sal, evitar el tabaco y realizar ejercicio de forma regular son medidas que pueden beneficiar al corazón y a los vasos sanguíneos.

  • Practicar actividad física adaptada a la edad y a la condición de cada persona.
  • Priorizar frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y pescado.
  • Limitar los alimentos ultraprocesados, las grasas saturadas y el exceso de azúcar.
  • Controlar periódicamente la tensión arterial, el colesterol y la glucosa.
  • Evitar el tabaco y reducir el consumo de alcohol.
  • Consultar con profesionales sanitarios ante cualquier duda o cambio en el estado de salud.

Los especialistas recuerdan que no es necesario esperar a tener una edad avanzada para empezar a cuidarse. Los hábitos adquiridos durante la infancia, la adolescencia y la juventud influyen en el riesgo cardiovascular de las etapas posteriores.

La importancia de reconocer las señales de alarma

Además de prevenir, resulta fundamental reconocer los síntomas que pueden indicar una urgencia cardiovascular. Una presión o dolor intenso en el pecho, dificultad para respirar, sudoración fría, mareo o dolor que se extiende hacia el brazo, la espalda, el cuello o la mandíbula requieren atención médica inmediata.

En el caso del accidente cerebrovascular, algunas señales de alarma son la pérdida repentina de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo, la dificultad para hablar, la alteración de la visión o la aparición brusca de un dolor de cabeza intenso. Ante estos signos, se debe solicitar ayuda urgente y no esperar a que desaparezcan.

Una estrategia de salud más cercana

La jornada celebrada en la Plaza 25 de Mayo forma parte de una estrategia orientada a reforzar la prevención y a promover una relación más cercana entre los servicios de salud y la comunidad. Llevar los controles y la información a lugares de paso facilita el acceso y puede favorecer la consulta temprana.

La prevención cardiovascular no depende únicamente de una campaña puntual. Requiere continuidad, seguimiento médico y la participación activa de la ciudadanía. Los controles periódicos permiten detectar problemas de forma precoz, mientras que la educación sanitaria ayuda a convertir las recomendaciones en hábitos sostenibles.

Con iniciativas de este tipo, las autoridades sanitarias buscan que más personas conozcan su estado de salud y comprendan que cuidar el corazón es una tarea diaria. La detección temprana y los cambios de estilo de vida pueden reducir de forma notable el riesgo de complicaciones graves.

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