Los robots humanoides entran en los planes militares de Estados Unidos: Alex, entre los primeros candidatos
El Ejército estadounidense ha comenzado a evaluar de forma directa el uso de robots humanoides en futuras operaciones militares. El objetivo es determinar si estas máquinas pueden realizar tareas peligrosas, acceder a zonas comprometidas y reducir la exposición de soldados y equipos de emergencia.
Uno de los proyectos seleccionados es Alex, un robot desarrollado por el Florida Institute for Human and Machine Cognition (IHMC). Su elección no implica que vaya a incorporarse al servicio activo, sino que pasa a formar parte de una fase de experimentación para comprobar qué puede aportar esta tecnología en escenarios reales.
Una competición para probar el potencial de los humanoides
El Ejército de Estados Unidos ha cerrado el programa xTechHumanoid, una iniciativa diseñada para identificar tecnologías humanoides con posibles aplicaciones militares. La convocatoria recibió 103 propuestas de empresas e instituciones tecnológicas.
Diez equipos llegaron a la fase final y nueve de ellos mostraron sus avances ante responsables militares, especialistas técnicos y evaluadores en Quantico, Virginia. Finalmente, el Ejército seleccionó cinco ganadores, entre los que se encuentra Alex.
El programa busca ir más allá de las demostraciones de laboratorio. Las Fuerzas Armadas quieren analizar cómo se comportan estos robots al caminar sobre superficies irregulares, manipular objetos, desplazarse por instalaciones y colaborar con personas en entornos imprevisibles.
Alex combina inteligencia artificial y control humano
Alex tiene unas dimensiones similares a las de un adulto: mide 1,79 metros y pesa aproximadamente 85 kilogramos. Según los datos facilitados por IHMC, puede superar los 1,5 metros por segundo y funcionar durante más de dos horas con una batería.
El robot también está preparado para transportar de forma continuada más de 15 kilogramos. Su estructura cuenta con 29 articulaciones, además de sistemas de computación y percepción integrados en el propio cuerpo.
En este contexto, la percepción se refiere a la capacidad del robot para interpretar lo que ocurre a su alrededor mediante cámaras, sensores de profundidad, sistemas de equilibrio y otros dispositivos. La información se procesa para identificar obstáculos, calcular distancias y decidir cómo moverse.
Alex utiliza además una autonomía híbrida. Esto significa que algunas acciones pueden ser gestionadas por algoritmos de inteligencia artificial, mientras que un operador humano conserva la capacidad de supervisar o controlar la máquina cuando la situación lo requiere.
La inteligencia artificial permite que el robot analice datos y seleccione respuestas sin recibir instrucciones detalladas para cada movimiento. No equivale, sin embargo, a una autonomía completa ni garantiza que la máquina comprenda una situación con la misma flexibilidad que una persona.
Pruebas fuera del laboratorio
Una de las demostraciones más relevantes de Alex tuvo lugar en mayo de 2026, durante una prueba para la Office of Naval Research. El robot se desplazó sin estar conectado por cable sobre grava, pavimento irregular y superficies resbaladizas.
Superar este tipo de terrenos es importante porque muchos prototipos humanoides funcionan mejor en espacios preparados, con suelos lisos y condiciones previsibles. En una operación militar, en cambio, el robot tendría que enfrentarse a escombros, desniveles, obstáculos y cambios constantes en el entorno.
El objetivo de IHMC es que Alex pueda aproximarse a un edificio, abrir una puerta y recorrer su interior para evaluar la situación antes de enviar a un soldado o a un equipo de emergencias. Esa capacidad todavía pertenece al desarrollo futuro y no puede considerarse una función plenamente resuelta.
Reconocimiento, mantenimiento y amenazas peligrosas
La documentación del programa militar contempla una amplia variedad de posibles usos. Entre ellos aparecen las labores de reconocimiento y vigilancia, la retirada de obstáculos, el mantenimiento de instalaciones y la respuesta ante incendios.
También se estudia su empleo en escenarios con amenazas CBRNE, siglas que identifican riesgos químicos, biológicos, radiológicos, nucleares y explosivos. En estos casos, un robot podría entrar primero en una zona contaminada o potencialmente peligrosa y recopilar información sin exponer directamente a una persona.
El Ejército también plantea funciones de seguridad en instalaciones y posibles tareas ofensivas y defensivas en entornos urbanos. Esta última posibilidad abre debates sobre el nivel de autonomía que debería permitirse a una máquina en una operación armada y sobre quién asumiría la responsabilidad de sus decisiones.
Un desarrollo con financiación militar previa
La relación de Alex con el ámbito de Defensa no comienza con esta competición. El proyecto cuenta con el respaldo de un contrato plurianual de la Office of Naval Research y aprovecha años de investigación de IHMC en robótica, control y teleoperación.
El instituto también ha trabajado con Nadia, una plataforma humanoide anterior utilizada para investigar el control del movimiento, la percepción, la recuperación del equilibrio y la operación mediante realidad virtual. Esta experiencia ha servido para avanzar hacia robots capaces de desenvolverse en entornos menos controlados.
La selección de Alex confirma que los robots humanoides han entrado en una nueva etapa. Después de décadas centrados en caminar, mantener el equilibrio y manipular objetos, ahora empiezan a evaluarse como herramientas para misiones donde el riesgo para las personas es especialmente elevado.
Por el momento, no hay señales de una entrada inmediata en servicio. El Ejército estadounidense aún debe comprobar la fiabilidad, autonomía, resistencia y seguridad de estas máquinas. Sin embargo, la iniciativa muestra que los humanoides ya no se consideran únicamente demostradores tecnológicos: también forman parte de la planificación militar para los próximos años.



