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La NBA acelera su expansión con Las Vegas y Seattle en el horizonte

La NBA prepara uno de los movimientos estructurales más importantes de los últimos años. La liga estudia ampliar el campeonato con dos nuevas franquicias a partir de la temporada 2028-29, con Las Vegas y Seattle como los principales destinos sobre la mesa.

El proyecto todavía no está cerrado, pero la posibilidad de incorporar dos equipos ya condiciona el futuro mapa de la competición. La llegada de una franquicia a Nevada parece cada vez más factible, mientras que Seattle vuelve a situarse como una candidata prioritaria para recuperar el baloncesto NBA.

La expansión también tendría consecuencias deportivas. Con 32 equipos, la distribución actual entre las conferencias Este y Oeste dejaría de ser equilibrada si las dos nuevas franquicias se incorporasen al Oeste. Por ese motivo, uno de los conjuntos actuales tendría que cambiar de conferencia.

Las Vegas, una candidatura con varias propuestas

La NBA analiza tres propuestas multimillonarias para establecer una franquicia en Las Vegas. La ciudad se ha convertido en uno de los grandes polos deportivos y de entretenimiento de Estados Unidos, un contexto que la sitúa como una de las opciones más atractivas para la liga.

El interés por Nevada no responde únicamente a la capacidad económica del mercado. Las Vegas cuenta con una proyección internacional consolidada, una importante actividad turística y una creciente presencia de grandes acontecimientos deportivos. Todos esos factores pueden favorecer la viabilidad comercial de un equipo NBA.

La liga deberá valorar ahora cuál de los proyectos ofrece las mejores garantías a largo plazo. La elección no dependerá solo de la inversión inicial, sino también de la construcción de un pabellón, la estructura operativa de la franquicia y la capacidad para crear una base estable de aficionados.

Seattle vuelve a llamar a la puerta

El segundo gran nombre del proceso es Seattle. La ciudad ya tuvo una franquicia NBA, los SuperSonics, antes de su traslado a Oklahoma City en 2008. Desde entonces, la posibilidad de recuperar un equipo profesional de baloncesto ha permanecido presente tanto entre los aficionados como en el debate sobre el crecimiento de la liga.

Seattle ofrece un mercado deportivo relevante y una tradición de baloncesto que podría facilitar la respuesta del público. Su posible regreso permitiría, además, reconstruir una identidad histórica que sigue teniendo peso entre los seguidores de la NBA.

La incorporación de Seattle encajaría en la estrategia de la competición para reforzar su presencia en mercados con potencial económico y una fuerte conexión con el deporte. El desafío consistirá en garantizar que la nueva franquicia pueda competir con solidez desde el punto de vista deportivo y empresarial.

Un nuevo mapa para las conferencias

La expansión prevista obligaría a revisar la organización actual de la NBA. La liga cuenta con 30 equipos, repartidos en dos conferencias de 15 conjuntos cada una. La entrada de dos franquicias elevaría el total a 32, una cifra que permitiría trabajar con 16 equipos por conferencia.

El problema aparece en la ubicación geográfica de los posibles nuevos miembros. Las Vegas y Seattle pertenecen al área de influencia del Oeste, por lo que su inclusión directa en esa conferencia dejaría un desequilibrio de 17 equipos frente a 15 en el Este.

La solución más lógica pasaría por trasladar uno de los equipos actuales del Oeste al Este. Ese cambio afectaría a la distribución de los viajes, a las rivalidades regionales y a la planificación de los calendarios, aunque también podría simplificar la estructura general de la competición.

¿Qué equipo podría cambiar de conferencia?

Por ahora, no existe una decisión oficial sobre la franquicia que realizaría el movimiento. La elección dependería de distintos criterios: ubicación geográfica, rivalidades históricas, impacto comercial y equilibrio de los desplazamientos durante la temporada regular.

Los equipos situados más cerca del centro del país podrían aparecer entre los candidatos naturales, pero cualquier cambio tendría una importante dimensión deportiva y emocional. Las conferencias no solo organizan el calendario: también determinan los cruces de playoffs y forman parte de la identidad de cada franquicia.

El traslado de un conjunto al Este sería, por tanto, una de las decisiones más delicadas del proceso. La NBA tendría que comunicarlo con suficiente antelación para que las organizaciones, los jugadores y los aficionados pudieran adaptarse a la nueva realidad.

La temporada 2028-29, como horizonte

La previsión que maneja la liga sitúa el debut de las dos nuevas franquicias en la temporada 2028-29. Ese calendario permitiría completar el proceso de selección, definir las inversiones necesarias, construir o adaptar las instalaciones y formar las plantillas competitivas.

Antes de llegar a ese punto, la NBA deberá resolver cuestiones esenciales como el reparto de los ingresos, los derechos audiovisuales, el procedimiento del draft de expansión y las normas para incorporar jugadores. También será necesario establecer cómo se integrarán los nuevos equipos en el límite salarial y en el sistema de competición.

La expansión representaría una oportunidad de crecimiento para toda la liga. Más partidos, dos nuevos mercados y una posible revisión del calendario abrirían nuevas vías de negocio, aunque también aumentarían la exigencia logística y deportiva para las franquicias actuales.

Las Vegas y Seattle aparecen así como los dos destinos con más opciones para protagonizar la próxima gran transformación de la NBA. Si el plan avanza según lo previsto, el campeonato no solo ganará dos equipos: también estrenará un nuevo equilibrio entre conferencias y una estructura preparada para la siguiente etapa de su crecimiento.

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