Lugones pone el foco en la prevención de las enfermedades no transmisibles y los chequeos médicos
El ministro de Salud, Mario Lugones, ha reivindicado la prevención como una herramienta esencial para reducir el impacto de las enfermedades no transmisibles, un grupo de patologías que concentra una parte significativa de la mortalidad y de la demanda asistencial. Durante su intervención, destacó la importancia de mantener hábitos saludables y de realizar controles médicos de forma periódica.
La cartera sanitaria difundió información sobre mortalidad, factores de riesgo y medidas preventivas, con el objetivo de reforzar el diagnóstico temprano y promover una mayor implicación de la ciudadanía en el cuidado de su salud. El mensaje central es claro: muchas enfermedades pueden prevenirse o detectarse antes de que provoquen complicaciones graves.
La prevención, una prioridad frente a las enfermedades crónicas
Las enfermedades no transmisibles no se contagian entre personas y suelen evolucionar de forma prolongada. Entre las más frecuentes se encuentran las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la diabetes y las patologías respiratorias crónicas.
Su aparición está relacionada con factores genéticos, ambientales y sociales, pero también con conductas modificables. El consumo de tabaco, una alimentación desequilibrada, la falta de actividad física y el consumo perjudicial de alcohol pueden aumentar el riesgo de desarrollar estos problemas de salud.
Por este motivo, el Ministerio de Salud insiste en que la prevención no debe limitarse a campañas puntuales. Debe formar parte de la atención sanitaria habitual, desde la infancia hasta la edad adulta, con medidas adaptadas a las necesidades de cada persona y cada etapa de la vida.
Qué hábitos ayudan a reducir el riesgo
Adoptar rutinas saludables puede contribuir a prevenir enfermedades y a mejorar la calidad de vida. No se trata de aplicar cambios extremos, sino de mantener conductas sostenibles y revisarlas con el apoyo de profesionales sanitarios cuando sea necesario.
- Seguir una alimentación equilibrada: priorizar frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y alimentos frescos, y moderar el consumo de productos ultraprocesados, sal y azúcares añadidos.
- Realizar actividad física con regularidad: caminar, desplazarse en bicicleta, subir escaleras o practicar un deporte son opciones que ayudan a mantener un estilo de vida activo.
- No fumar: abandonar el tabaco reduce el riesgo cardiovascular y respiratorio, incluso cuando el consumo se ha mantenido durante años.
- Limitar el alcohol: cuanto menor sea su consumo, menor será también la exposición a sus posibles efectos perjudiciales.
- Cuidar el descanso y la salud emocional: dormir adecuadamente y pedir ayuda ante situaciones de ansiedad, estrés o tristeza persistente también forma parte de la prevención.
La utilidad de los chequeos médicos
Los controles médicos permiten identificar factores de riesgo que pueden pasar inadvertidos. La hipertensión arterial, los niveles elevados de colesterol o la alteración de la glucosa, por ejemplo, no siempre provocan síntomas en sus primeras fases.
Una revisión periódica puede facilitar la detección de estas alteraciones y permitir la adopción de medidas antes de que aparezcan daños en órganos vitales. La frecuencia de las consultas y de las pruebas debe establecerse de forma individual, atendiendo a la edad, los antecedentes familiares, el estado de salud y los factores de riesgo.
Los chequeos no consisten en realizar todas las pruebas disponibles de manera indiscriminada. La prevención eficaz requiere indicaciones ajustadas a cada persona y evita tanto el retraso diagnóstico como las exploraciones innecesarias.
Diagnóstico temprano y acceso a la atención sanitaria
El diagnóstico precoz resulta especialmente relevante en enfermedades que pueden avanzar sin síntomas claros. Acudir al centro de salud ante signos persistentes, cambios inusuales o molestias que no desaparecen permite valorar cada caso y decidir si es necesario realizar estudios complementarios.
También es importante participar en los programas de cribado recomendados por las autoridades sanitarias. Estas estrategias buscan detectar determinadas enfermedades en fases iniciales, cuando las opciones de tratamiento pueden ser más amplias y el pronóstico, más favorable.
La prevención, además, depende de que toda la población pueda acceder a información fiable y a servicios sanitarios próximos. Las desigualdades económicas, territoriales y sociales pueden dificultar el seguimiento médico, la práctica de ejercicio o el acceso a una alimentación saludable.
Un compromiso compartido
El mensaje del Ministerio de Salud sitúa la responsabilidad individual dentro de un marco más amplio. Cuidar la salud depende de las decisiones personales, pero también de las políticas públicas, la educación sanitaria, la atención primaria y las condiciones de vida.
La promoción de hábitos saludables y los controles médicos deben integrarse en una estrategia continuada. Con esta perspectiva, la prevención de las enfermedades no transmisibles se convierte en una tarea compartida entre la ciudadanía, los profesionales sanitarios y las instituciones.
El objetivo final es reducir la mortalidad evitable, mejorar la detección de los problemas de salud y favorecer que las personas mantengan una vida activa y autónoma durante más tiempo.



