Publicidad

La IA creará más empleo del que destruirá en Estados Unidos, pero 11 millones de personas tendrán que cambiar de profesión

La inteligencia artificial y la automatización podrían reducir hasta 2035 una demanda de trabajo equivalente a 36 millones de empleos en Estados Unidos. Al mismo tiempo, otros sectores generarían alrededor de 41 millones de puestos, con un saldo positivo de cinco millones.

El dato más importante, sin embargo, no está en el balance final. Según un informe del McKinsey Global Institute, unos 11 millones de trabajadores tendrán que abandonar su ocupación actual y formarse para ejercer otra profesión. Casi la mitad no tendría hoy un itinerario claro para lograrlo.

La automatización no equivale a 36 millones de despidos

El cálculo de 36 millones representa el volumen de trabajo que podría dejar de ser necesario, equivalente al 21 % de las horas trabajadas actualmente. No significa que 36 millones de personas vayan a perder su empleo de forma directa.

El informe, publicado el 29 de septiembre de 2026 bajo el título Workforce in motion, estima que unos 25 millones de trabajadores permanecerán en su ocupación, aunque realizarán tareas diferentes. El crecimiento de sus sectores compensará parte del trabajo asumido por sistemas de IA, robots o programas de automatización.

Los 11 millones restantes, cerca del 7 % de los empleados actuales, sí necesitarán cambiar de profesión. La cifra no es exacta: el estudio sitúa el intervalo entre seis y 16 millones, dependiendo de la velocidad con la que las empresas adopten estas tecnologías.

El ritmo de las transiciones se multiplicará

McKinsey calcula que Estados Unidos tendrá que gestionar unas 770.000 transiciones profesionales cada año. Se trata de una cifra 3,6 veces superior a la media histórica, situada en torno a 215.000 cambios anuales.

El mercado laboral estadounidense ya vivió un movimiento excepcional durante la pandemia. Entre 2019 y 2022, alrededor de 788.000 personas al año cambiaron de ocupación en procesos similares. La diferencia es que ahora el cambio no estaría concentrado en una emergencia puntual, sino que se prolongaría durante más de una década.

El problema principal será conectar a quienes pierdan demanda en su profesión con los puestos que sí crecerán. La inteligencia artificial puede aumentar la productividad, pero no convierte automáticamente a un trabajador administrativo en profesional sanitario, técnico de construcción o especialista en gestión.

Solo uno de cada siete trabajadores tendría una transición directa

El reparto de las oportunidades resulta desigual. Solo el 14 % de las personas que tendrán que cambiar de profesión cuenta con un camino directo hacia una ocupación en crecimiento, normalmente porque sus conocimientos son fácilmente transferibles.

Otro 41 % tendrá que recorrer un itinerario más largo, con formación adicional y posiblemente varios cambios intermedios. El 45 % restante se enfrentará a un camino sin referencias claras, bien por la distancia entre sus competencias y las nuevas ocupaciones, bien por la falta de programas formativos accesibles.

Las credenciales académicas y profesionales serán una de las principales barreras. Alrededor del 85 % de los empleos que crecerán exigirán algún tipo de acreditación, desde una titulación específica hasta una licencia profesional o una certificación técnica.

La ubicación también será decisiva. Cerca del 76 % de esos puestos no podrá realizarse en remoto, porque se concentrará en hospitales, obras, centros de datos, instalaciones industriales y otros espacios físicos.

Los trabajadores con salarios bajos afrontan más riesgo

La transformación no afectará a todos por igual. Los trabajadores con salarios bajos tienen 7,6 veces más probabilidades que los de salarios altos de necesitar una nueva profesión.

Más del 70 % del empleo que podría desaparecer se concentra en los dos quintiles salariales inferiores. En cambio, cerca del 60 % de los puestos que crecerán se situará en los dos quintiles superiores.

El informe también ofrece un dato positivo: solo el 3 % de las transiciones previstas, unas 305.000, implicaría aceptar un salario inferior. El reto no sería tanto el sueldo del empleo de destino como el coste, el tiempo y la dificultad de llegar hasta él.

Administración, ventas y logística, entre las áreas más expuestas

Los empleos de oficina y apoyo administrativo son los más expuestos: aproximadamente el 80 % de sus horas actuales podría automatizarse. Les siguen tecnología y análisis de datos, con un 70 %, y comercio y ventas, con un 68 %.

Más del 75 % de los puestos que necesitarán una transición se concentra en tres grandes familias: administración, ventas y transporte y logística. Son actividades con una elevada presencia de tareas repetitivas, gestión documental, atención básica, clasificación de información o coordinación operativa.

En el extremo contrario aparecen la seguridad pública, con una automatización estimada del 28 %, y los profesionales sanitarios, con un 26 %. La demanda crecerá especialmente en sanidad, construcción y gestión. Solo las dos primeras áreas podrían sumar unos cinco millones de empleos.

El software muestra cómo la IA puede destruir y crear demanda

El sector del desarrollo de software ilustra el mecanismo que describe el estudio. La demanda de programadores cayó con fuerza después del máximo alcanzado en 2022, pero las ofertas de empleo han aumentado cerca de un 15 % desde comienzos de 2025.

El crecimiento se concentra en perfiles sénior y profesionales capaces de trabajar con inteligencia artificial. Las herramientas automáticas reducen el coste de producir software, lo que puede aumentar el número de productos y servicios creados. Al mismo tiempo, crece la parte del trabajo que sigue requiriendo criterio humano, supervisión y experiencia.

Este efecto no se reproduce de la misma manera en todas las ocupaciones. Un profesional joven con conocimientos digitales puede aprovechar una transición más rápida que un administrativo de 50 años cuya experiencia está vinculada a procesos que ahora se automatizan.

Una previsión estadounidense que no se puede trasladar sin más a España

Las cifras corresponden al mercado laboral de Estados Unidos. Su estructura sectorial, su sistema de formación, la movilidad geográfica y la pirámide de edad son diferentes de las españolas y de las del conjunto de Europa.

Por eso, extrapolar directamente los 11 millones de transiciones sería un error. Lo que sí resulta aplicable es el diagnóstico: el desafío puede estar menos en la falta de empleo que en las credenciales, la formación y la distancia entre los lugares donde se pierden puestos y aquellos donde se crean.

También conviene interpretar con cautela las previsiones a largo plazo. En 2023, McKinsey estimaba unos 12 millones de cambios profesionales hasta 2030. Ahora calcula 11 millones hasta 2035. La magnitud se mantiene, pero el calendario se amplía cinco años, una señal de la incertidumbre que rodea a una tecnología que evoluciona cada pocos meses.

La conclusión es menos apocalíptica que la idea de una destrucción masiva de empleo, pero tampoco resulta tranquilizadora. La IA puede generar más puestos de los que elimina y, aun así, dejar atrás a millones de personas si empresas, administraciones y sistemas educativos no preparan itinerarios reales para cambiar de profesión.

Artículo anteriorNintendo Switch perderá un RPG gratuito el 6 de diciembre
Artículo siguienteInfluencers de IA de Higgsfield: cuerpos imposibles y millones