Microsoft ofrece salidas voluntarias a cerca de 60.000 empleados, casi el 27% de su plantilla mundial
Microsoft ha abierto un nuevo programa de salidas voluntarias que podría alcanzar a unos 60.000 empleados en todo el mundo. La cifra equivale aproximadamente al 27% de los 223.000 trabajadores que la compañía declara actualmente, aunque no representa un objetivo de despidos ni implica que todas las personas elegibles vayan a abandonar la empresa.
La iniciativa se enmarca en el proceso de reorganización que Microsoft lleva desarrollando desde hace meses y llega mientras la tecnológica acelera sus inversiones en inteligencia artificial, centros de datos y servicios en la nube. El número definitivo de salidas dependerá de cuántos empleados acepten la propuesta y de las necesidades de cada división.
Una oferta disponible en cuatro mercados
El programa se extiende a trabajadores de Estados Unidos, Canadá, India y Reino Unido. Pueden acceder empleados con nivel 70 o inferior dentro de la estructura corporativa, un umbral que amplía la oferta a puestos de responsabilidad relativamente elevada e incluso a algunas posiciones de vicepresidente.
La compañía ha establecido como fecha límite los primeros días de diciembre para que los trabajadores decidan si se acogen al plan. En caso de aceptar, la salida se hará efectiva el 31 de diciembre. Microsoft ofrece apoyo económico y recursos destinados a facilitar la transición profesional, aunque no ha detallado públicamente las cantidades concretas.
El paquete sería equivalente a la indemnización estándar de la compañía. No obstante, la oferta no se aplica automáticamente a todos los empleados que cumplen el criterio de nivel profesional. Cada organización interna puede determinar quién recibe la propuesta según sus prioridades, los compromisos adquiridos con clientes y sus necesidades de personal.
60.000 empleados elegibles, no 60.000 despidos
La principal diferencia entre esta medida y una ronda de despidos es que se trata de un programa voluntario. Microsoft no ha anunciado que vaya a eliminar 60.000 puestos ni ha comunicado una previsión sobre cuántos trabajadores espera que acepten la oferta.
Por tanto, la cifra refleja el alcance potencial del programa, pero no su impacto final. El número real dependerá de la respuesta de los empleados y de cómo se distribuya la iniciativa entre los distintos departamentos y países.
La tecnológica tampoco ha presentado el plan como el paso previo a nuevos despidos. Aunque la compañía ha reducido su plantilla durante el último año, los datos disponibles no permiten establecer que esta oferta vaya a desembocar necesariamente en otra ronda de recortes.
Un movimiento más amplio que el programa de abril
El precedente más cercano se produjo en abril, cuando Microsoft ofreció un programa de jubilación voluntaria a unos 8.750 empleados en Estados Unidos. Aquella propuesta estaba limitada a trabajadores de nivel 67 o inferior y exigía cumplir determinados requisitos de edad y antigüedad.
Más del 30% de las personas elegibles aceptó entonces la oferta. La nueva iniciativa tiene un alcance geográfico mayor, elimina las condiciones relacionadas con la edad y la antigüedad y eleva el límite profesional hasta el nivel 70. Por eso, Microsoft podría recibir una respuesta diferente, aunque no es posible extrapolar directamente el resultado del programa anterior.
La empresa también comunicó en julio la eliminación de 4.800 puestos de trabajo. Además, cerró junio de 2026 con 223.000 empleados, frente a los 228.000 registrados un año antes. En conjunto, estas cifras reflejan un ajuste progresivo de la plantilla, aunque no explican por sí solas la estrategia concreta detrás de la nueva oferta de salidas.
La presión de la inteligencia artificial y los centros de datos
El anuncio coincide con una etapa de fuerte inversión en inteligencia artificial. Microsoft destinó 41.000 millones de dólares a inversiones de capital durante su último trimestre fiscal, con aproximadamente dos tercios dirigidos a activos de vida corta, como CPU y GPU.
Las CPU son los procesadores generales que ejecutan las tareas habituales de un ordenador o un servidor. Las GPU, en cambio, pueden realizar muchas operaciones matemáticas en paralelo y se han convertido en un componente esencial para entrenar y utilizar modelos de inteligencia artificial.
Estos recursos son necesarios para ampliar los centros de datos que sostienen servicios como la computación en la nube y las herramientas basadas en IA generativa. Este término describe sistemas capaces de crear texto, imágenes, código u otros contenidos a partir de instrucciones escritas por el usuario.
La expansión de esta infraestructura implica costes elevados. Microsoft ha advertido de que el gasto en centros de datos, servidores y capacidad de computación seguirá aumentando y podría presionar sus márgenes, es decir, la proporción de ingresos que queda después de cubrir los costes del negocio.
El impacto definitivo aún está por conocer
La relación entre la inversión en inteligencia artificial y el programa de salidas no está confirmada. Microsoft no ha indicado que la IA esté sustituyendo directamente a los empleados incluidos en la oferta ni ha presentado el plan como una consecuencia explícita de la automatización.
Por ahora, el dato más relevante es el volumen de trabajadores que podrían acogerse al programa, pero la cifra decisiva será la de quienes finalmente decidan marcharse. Hasta que termine el plazo de aceptación y se formalicen las salidas, el alcance real de la reorganización seguirá siendo incierto.



