El robo de componentes para centros de datos ya mueve más de 100 millones de dólares en Estados Unidos
La expansión acelerada de la inteligencia artificial está convirtiendo los centros de datos en objetivos prioritarios para las redes criminales. Desde principios de junio, los robos conocidos de cargamentos tecnológicos en Estados Unidos han acumulado pérdidas estimadas en 110,6 millones de dólares, con servidores, chips de memoria y cableado de cobre entre los principales objetivos.
El fenómeno no responde a asaltos improvisados en carretera. Las bandas organizadas identifican la mercancía antes de que abandone el almacén, manipulan la documentación del transporte y, en algunos casos, hacen que sus propios conductores recojan legalmente la carga. El camión llega a salir del centro logístico con la mercancía de los delincuentes sin que los distribuidores sepan que están colaborando con un robo.
Menos incidentes, pero pérdidas mucho mayores
Los datos disponibles muestran una evolución especialmente preocupante para la cadena de suministro tecnológica. En el segundo trimestre de 2026 se registraron 677 incidentes de robo de mercancías, un 26% menos que durante el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, el valor de las cargas sustraídas aumentó de 135,7 a 304,6 millones de dólares.
La explicación está en el tipo de productos que transportan ahora muchos camiones. Un solo remolque puede llevar hardware valorado en varios millones de dólares, especialmente cuando incluye servidores preparados para ejecutar modelos de inteligencia artificial o grandes cantidades de memoria para centros de datos.
Las estimaciones sobre los robos vinculados directamente con este tipo de equipamiento sitúan las pérdidas entre los 2 y los 38 millones de dólares por operación. En Illinois, las autoridades recuperaron dos remolques que contenían cobre y equipos destinados a infraestructuras de computación, con un valor conjunto de 1,3 millones de dólares.
El engaño comienza con un correo electrónico
El método más habitual no consiste en detener un camión en plena autopista, sino en infiltrarse previamente en la logística del envío. Los delincuentes suplantan a empresas de transporte mediante correos electrónicos, páginas web y enlaces falsos. El objetivo es hacerse con las credenciales de las compañías que gestionan los encargos.
Una vez controladas esas cuentas, publican ofertas fraudulentas en las bolsas de carga. Estas plataformas conectan a fabricantes, distribuidores y transportistas, y permiten asignar los contratos de transporte. La banda acepta entonces un envío real utilizando la identidad de una empresa legítima, cambia el destino y asigna el recorrido a conductores bajo su control.
Para el almacén, todo parece normal: la documentación coincide, el transportista figura en el sistema y el vehículo llega a la hora prevista. La carga se entrega así a los ladrones sin necesidad de forzar una puerta o enfrentarse a los sistemas de seguridad del centro logístico.
Servidores, cobre y memoria: un botín de alto valor
Los componentes utilizados en los centros de datos se han encarecido por la fuerte demanda asociada a la inteligencia artificial. Estas instalaciones concentran miles de servidores, es decir, equipos informáticos diseñados para procesar datos y prestar servicios a muchos usuarios al mismo tiempo.
Los servidores que entrenan o ejecutan sistemas de IA necesitan grandes cantidades de memoria. La memoria RAM permite almacenar temporalmente la información que el procesador utiliza en cada momento. En los centros de datos se emplea principalmente DRAM, una tecnología rápida y esencial para manejar grandes volúmenes de datos.
La memoria DDR5 para servidores subió entre un 93% y un 98% durante el primer trimestre de 2026. Además, las previsiones apuntan a un nuevo incremento de entre el 10% y el 15% en la DRAM convencional durante el cuarto trimestre. Parte de la producción queda comprometida mediante contratos a largo plazo, lo que reduce la disponibilidad inmediata para otros compradores.
El cobre también resulta atractivo para los delincuentes porque se utiliza en las instalaciones eléctricas y de conectividad de los centros de datos. A diferencia de los servidores completos, los módulos de memoria son pequeños, fáciles de ocultar y relativamente sencillos de introducir en circuitos de reventa mediante documentación falsificada.
Convoyes atacados y conductores sin verificar
La seguridad de estos transportes se ha reforzado después de varios incidentes. En junio, un vehículo embistió deliberadamente al coche de escolta de un convoy que trasladaba hardware valorado en 13 millones de dólares. El camión consiguió escapar, pero semanas después se produjo un ataque similar en Texas contra otra carga valorada en 10 millones.
El problema se agrava cuando los conductores no han sido investigados correctamente o cuando forman parte de la propia red criminal. En esos casos, una escolta puede quedar aislada mientras el conductor abandona el vehículo o dirige la mercancía hacia un destino distinto.
La protección de los convoyes se convierte así en el eslabón más débil de una cadena que incluye fabricantes, almacenes, empresas de transporte, plataformas logísticas y centros de datos. La diferencia de seguridad entre un camión cargado con equipamiento informático y otro con mercancía convencional no siempre refleja el valor real de la carga.
Una red internacional para colocar el material robado
Las organizaciones criminales no parecen actuar sin compradores. Las estimaciones del sector apuntan a que entre seis y siete de cada diez cargamentos robados en Estados Unidos abandonan el país y terminan instalados en centros de datos de otras regiones.
La demanda de capacidad de computación para entrenar modelos de IA, ejecutar asistentes digitales y procesar grandes bases de datos está presionando toda la cadena de suministro. Mientras los fabricantes priorizan los contratos más rentables y los operadores intentan ampliar sus instalaciones, el hardware se ha convertido en un objetivo criminal de primer nivel.
El resultado es una nueva amenaza para la expansión de la inteligencia artificial: no solo hacen falta más chips, servidores y memoria, sino también una logística capaz de protegerlos desde la fábrica hasta el centro de datos.



