Salud recomienda reforzar la prevención frente a las infecciones respiratorias durante el invierno
El descenso de las temperaturas y la aparición de los primeros casos de infecciones respiratorias hacen necesario extremar las medidas de prevención durante los meses fríos. Las autoridades sanitarias municipales aconsejan revisar las vacunas de temporada, evitar la transmisión de virus y consultar con un profesional sanitario cuando aparezcan síntomas que puedan indicar una complicación.
Resfriados, gripe, covid-19 y otras infecciones respiratorias suelen aumentar en otoño e invierno. El frío favorece que se pase más tiempo en espacios cerrados y con menor ventilación, lo que facilita la circulación de virus entre personas. Por este motivo, mantener unos hábitos básicos de protección resulta especialmente importante para las personas mayores, los niños pequeños y quienes tienen enfermedades crónicas.
Vacunas al día para reducir el riesgo
La vacunación continúa siendo una de las principales herramientas para prevenir las formas graves de determinadas infecciones respiratorias. Se recomienda consultar el calendario de vacunación vigente y comprobar si se pertenece a alguno de los grupos a los que se aconseja recibir las vacunas de temporada.
Entre ellos pueden encontrarse las personas de edad avanzada, quienes padecen enfermedades respiratorias, cardiovasculares o inmunológicas, las embarazadas y determinados profesionales sanitarios o cuidadores. La indicación puede variar según la situación clínica de cada persona, por lo que es conveniente resolver las dudas en el centro de salud o con el personal de enfermería y farmacia.
Medidas sencillas para evitar contagios
Además de la vacunación, algunas rutinas ayudan a limitar la propagación de los virus respiratorios en el hogar, el trabajo, los centros educativos y los espacios públicos. Estas recomendaciones son especialmente útiles cuando aumentan los casos en la comunidad:
- Lavarse las manos con frecuencia, sobre todo al llegar a casa, antes de comer y después de toser o estornudar.
- Cubrirse la boca y la nariz con un pañuelo desechable o con la parte interna del codo al toser o estornudar.
- Ventilar las habitaciones a diario, incluso durante los meses de frío.
- Evitar el contacto estrecho con personas enfermas siempre que sea posible.
- No compartir vasos, cubiertos, toallas ni otros objetos de uso personal.
- Utilizar mascarilla si existen síntomas y se va a estar cerca de otras personas, especialmente de personas vulnerables.
- Quedarse en casa mientras persistan síntomas intensos o fiebre, siguiendo las indicaciones sanitarias.
Cuándo consultar al médico
La mayoría de los catarros evolucionan favorablemente con descanso, hidratación y control de los síntomas. Sin embargo, no todos los cuadros respiratorios son iguales. Es aconsejable pedir valoración médica si la fiebre es elevada o persiste, si la tos empeora, si los síntomas no mejoran tras varios días o si existe una enfermedad previa que pueda aumentar el riesgo de complicaciones.
También se debe solicitar atención urgente ante dificultad para respirar, dolor o presión en el pecho, confusión, somnolencia inusual, labios azulados o una rápida pérdida del estado general. En los bebés, las personas mayores y los pacientes con defensas bajas, la consulta debe realizarse con mayor rapidez ante cualquier empeoramiento.
Cuidados durante la recuperación
Durante una infección respiratoria es importante beber líquidos con regularidad, descansar y mantener una alimentación equilibrada. Los medicamentos para aliviar la fiebre o el dolor deben utilizarse siguiendo las instrucciones del prospecto o la recomendación de un profesional. Los antibióticos no sirven para tratar infecciones causadas por virus y no deben tomarse sin receta.
Asimismo, no se recomienda abrigarse en exceso en espacios interiores ni mantener las estancias completamente cerradas. Una temperatura confortable, ropa adecuada y una ventilación periódica ayudan a mantener el bienestar sin renunciar a la prevención.
Con la llegada del invierno, la combinación de vacunas indicadas, higiene de manos, ventilación y responsabilidad ante los primeros síntomas contribuye a proteger a toda la comunidad. La atención temprana permite identificar posibles complicaciones y recibir el tratamiento más adecuado en cada caso.


