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Los fallecimientos por enfermedades del corazón descendieron un 8,1% durante 2025

La mortalidad asociada a las enfermedades del corazón se redujo un 8,1% durante 2025, según los datos presentados por el secretario de Salud, David Kershenobich. El descenso se enmarca en una evolución favorable de varios indicadores relacionados con las enfermedades crónicas, uno de los principales retos para los sistemas sanitarios.

Durante el balance también se destacó la inauguración de 13 hospitales, una ampliación de la red asistencial que pretende mejorar el acceso de la población a la atención médica. Las autoridades sitúan estas actuaciones dentro de una estrategia orientada a reforzar la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de las patologías de mayor impacto.

Las enfermedades cardiovasculares siguen siendo una prioridad sanitaria

Las enfermedades del corazón constituyen una de las principales causas de fallecimiento y discapacidad. Entre ellas se incluyen la cardiopatía isquémica, la insuficiencia cardiaca, las arritmias y otras alteraciones del sistema cardiovascular.

El descenso comunicado para 2025 representa una señal positiva, aunque no elimina la necesidad de mantener las medidas de prevención. La hipertensión arterial, la diabetes, el colesterol elevado, el tabaquismo, el sedentarismo y la obesidad continúan siendo factores que aumentan el riesgo cardiovascular.

La detección temprana es especialmente relevante porque muchas de estas enfermedades pueden avanzar durante años sin producir síntomas claros. Las revisiones médicas permiten controlar la presión arterial, los niveles de glucosa y el colesterol, además de identificar hábitos o antecedentes familiares que requieren seguimiento.

Un balance centrado también en las enfermedades crónicas

David Kershenobich informó asimismo de una disminución de la mortalidad vinculada a otras enfermedades crónicas durante 2025. Este grupo engloba problemas de salud que requieren atención continuada y que, en muchos casos, condicionan la calidad de vida durante largos periodos.

La evolución de estos indicadores depende de múltiples factores. Entre ellos se encuentran el acceso a los servicios sanitarios, la continuidad de los tratamientos, la disponibilidad de medicamentos, la calidad de la atención hospitalaria y la capacidad del sistema para ofrecer cuidados en el primer nivel asistencial.

La prevención desempeña un papel central. Una alimentación equilibrada, la actividad física regular, el abandono del tabaco y la reducción del consumo de alcohol pueden contribuir a disminuir el riesgo de sufrir complicaciones cardiovasculares y metabólicas. Estas recomendaciones deben adaptarse a la edad y a la situación clínica de cada persona.

La apertura de 13 hospitales amplía la capacidad asistencial

El balance sanitario incluyó la puesta en marcha de 13 nuevos hospitales. La inauguración de estos centros busca ampliar la capacidad de atención y acercar los servicios médicos a la población, especialmente en zonas donde la oferta asistencial era insuficiente.

La disponibilidad de hospitales puede facilitar el acceso a consultas especializadas, pruebas diagnósticas, intervenciones y tratamientos complejos. Sin embargo, la atención hospitalaria debe complementarse con una red sólida de centros de salud que permita prevenir enfermedades, controlar a los pacientes crónicos y evitar complicaciones que requieran ingreso.

La coordinación entre atención primaria, especialistas y hospitales resulta esencial para que los avances en infraestructura se traduzcan en una mejor atención. También es importante garantizar que los pacientes puedan continuar sus tratamientos y revisiones después del alta.

La prevención, clave para consolidar la mejora

La reducción de los fallecimientos por enfermedades del corazón durante 2025 supone un resultado relevante, pero su consolidación exigirá mantener los esfuerzos a largo plazo. Las enfermedades cardiovasculares no dependen de una única intervención, sino de un conjunto de políticas sanitarias y decisiones individuales.

  • Controlar periódicamente la tensión arterial, la glucosa y el colesterol.
  • Seguir una alimentación variada, con más frutas, verduras y legumbres.
  • Realizar actividad física adaptada a las condiciones de cada persona.
  • Evitar el tabaco y consultar sobre ayuda profesional para dejar de fumar.
  • Acudir a revisión médica si aparecen dolor en el pecho, falta de aire, palpitaciones o cansancio inusual.

Las autoridades deberán seguir evaluando los resultados para determinar si la tendencia descendente se mantiene y cómo evoluciona en los próximos años. La combinación de prevención, diagnóstico precoz, tratamiento adecuado y una red hospitalaria accesible será determinante para reducir aún más la mortalidad por enfermedades crónicas.

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