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La Secretaría de Salud destaca una reducción de la mortalidad por enfermedades crónicas en México

El secretario de Salud de México, David Kershenobich, aseguró que la mortalidad asociada a las enfermedades crónicas más frecuentes entre las familias del país ha descendido. El anuncio se produjo durante su comparecencia ante la Cámara, en la que presentó la evolución de algunos de los principales problemas sanitarios a los que se enfrenta el sistema de salud mexicano.

La reducción afecta a patologías que requieren seguimiento prolongado y que representan una parte importante de la carga asistencial. Entre ellas se encuentran, de forma habitual, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, algunos tipos de cáncer y las dolencias respiratorias crónicas.

El responsable de Salud situó este descenso como uno de los resultados relevantes de las políticas sanitarias aplicadas en los últimos años. No obstante, durante su intervención también quedó patente que las enfermedades crónicas continúan siendo una prioridad por su impacto en la calidad de vida, la atención médica y la economía de los hogares.

Una mejora que no elimina el desafío sanitario

La disminución de la mortalidad no significa que estas enfermedades hayan dejado de ser un problema. Muchas de ellas evolucionan durante años y exigen controles periódicos, medicación y cambios sostenidos en los hábitos de vida. Además, pueden generar complicaciones que requieren hospitalización o cuidados especializados.

En este contexto, la prevención y el diagnóstico temprano siguen siendo herramientas esenciales. Detectar a tiempo la hipertensión, las alteraciones de la glucosa o los factores de riesgo cardiovascular permite iniciar medidas antes de que aparezcan daños graves en órganos como el corazón, los riñones o el sistema nervioso.

La atención primaria desempeña un papel central en este proceso. Los centros de salud son el primer punto de contacto para realizar revisiones, controlar tratamientos y acompañar a los pacientes en el manejo de enfermedades que, en muchos casos, les acompañarán durante buena parte de su vida.

El peso de las enfermedades crónicas en las familias

Las enfermedades crónicas no solo afectan a quien recibe el diagnóstico. También repercuten en sus familiares, que con frecuencia deben asumir tareas de cuidado, acompañamiento a las consultas y apoyo para mantener las pautas terapéuticas.

Cuando la enfermedad provoca limitaciones físicas o dependencia, el impacto puede extenderse al empleo y a los ingresos del hogar. Por ello, cualquier avance en la reducción de fallecimientos debe ir acompañado de medidas que mejoren el acceso a la atención, reduzcan las complicaciones y favorezcan una vida autónoma durante más tiempo.

La evolución de estos problemas está relacionada con múltiples factores. La alimentación, la actividad física, el consumo de tabaco y alcohol, la obesidad, la contaminación y las condiciones sociales influyen en el riesgo de desarrollar o empeorar determinadas patologías.

La prevención, por tanto, no depende únicamente de las decisiones individuales. También requiere campañas de salud pública, espacios que faciliten la actividad física, acceso a alimentos saludables y servicios médicos capaces de mantener un seguimiento continuado.

Seguimiento y acceso a los tratamientos

Durante su comparecencia, Kershenobich defendió la importancia de consolidar los avances alcanzados en mortalidad. Para que la tendencia se mantenga, los profesionales sanitarios consideran necesario asegurar que los pacientes puedan recibir un diagnóstico adecuado y continuar sus tratamientos sin interrupciones.

El control de una enfermedad crónica depende en buena medida de la continuidad asistencial. Las revisiones regulares permiten ajustar la medicación, detectar efectos secundarios y comprobar si las medidas adoptadas están funcionando. También ofrecen la oportunidad de identificar nuevas complicaciones antes de que requieran una intervención urgente.

La adherencia terapéutica es otro de los retos. Algunas personas abandonan la medicación cuando desaparecen los síntomas o cuando el tratamiento se prolonga durante años. La educación sanitaria y una comunicación clara entre pacientes y profesionales pueden ayudar a evitar estas situaciones.

La prevención como próxima prioridad

El descenso de la mortalidad señalado por el secretario de Salud supone una señal positiva, pero el objetivo debe ser que más personas puedan prevenir la aparición de estas enfermedades y vivir con ellas sin desarrollar discapacidades graves.

  • Realizar revisiones médicas y controles de presión arterial, colesterol y glucosa.
  • Mantener una alimentación equilibrada y limitar el consumo de productos ultraprocesados.
  • Practicar actividad física adaptada a la edad y al estado de salud.
  • Evitar el tabaco y moderar el consumo de alcohol.
  • Consultar ante síntomas persistentes o cambios relevantes en el estado de salud.

La Secretaría de Salud afronta ahora el reto de convertir esta mejora en una tendencia sostenida. El seguimiento de los datos, el refuerzo de la atención primaria y la reducción de las desigualdades en el acceso sanitario serán determinantes para que la caída de la mortalidad alcance a un mayor número de familias mexicanas.

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