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Seis de cada diez enfermedades infecciosas humanas tienen origen animal

La salud humana no puede entenderse al margen de la salud de los animales y del estado del medio ambiente. Esta es la idea central del enfoque de Una Sola Salud, que reclama una respuesta coordinada ante las enfermedades infecciosas y que cobra especial relevancia con motivo del Día Mundial de Una Sola Salud.

La relación entre personas, animales y ecosistemas es cada vez más estrecha. La expansión urbana, el cambio climático, la movilidad internacional, la pérdida de biodiversidad y la intensificación de algunas actividades ganaderas aumentan las oportunidades de contacto entre especies. En este contexto, seis de cada diez enfermedades infecciosas que afectan a los seres humanos tienen origen animal.

Las zoonosis, un reto compartido

Las enfermedades que pueden transmitirse de los animales a las personas reciben el nombre de zoonosis. Algunas son conocidas desde hace décadas, mientras que otras pueden aparecer cuando un microorganismo cambia de huésped y logra adaptarse a una nueva especie.

El contagio puede producirse por contacto directo con animales, a través de alimentos y agua contaminados o mediante vectores como mosquitos, garrapatas y otros artrópodos. También puede intervenir el entorno, especialmente cuando existen condiciones que favorecen la supervivencia y propagación de virus, bacterias, parásitos u hongos.

Prevenir estos episodios exige actuar antes de que se produzca un brote. La vigilancia de la salud animal, la detección temprana de casos y el control de los riesgos en la cadena alimentaria son herramientas esenciales para proteger a la población.

Una estrategia que conecta medicina, veterinaria y medio ambiente

El enfoque de Una Sola Salud propone superar la separación tradicional entre la medicina humana, la veterinaria y las ciencias ambientales. La información obtenida en una de estas áreas puede ser decisiva para anticipar amenazas en las otras.

  • Salud humana: identificación de síntomas, diagnóstico, tratamiento y seguimiento de posibles infecciones.
  • Salud animal: vacunación, controles veterinarios, vigilancia de enfermedades y bienestar de los animales domésticos y de producción.
  • Medio ambiente: análisis de la calidad del agua, conservación de los ecosistemas y control de factores que facilitan la expansión de patógenos.
  • Salud pública: coordinación entre administraciones, profesionales sanitarios, investigadores y ciudadanía.

Esta colaboración permite detectar señales de alerta con mayor rapidez. Un aumento inusual de una enfermedad en animales, por ejemplo, puede advertir de un riesgo para las personas y activar medidas de prevención antes de que la infección se extienda.

La prevención empieza en los hábitos cotidianos

La población también desempeña un papel importante. Lavarse las manos después de tocar animales, mantener al día las vacunas recomendadas, cocinar correctamente los alimentos y evitar el consumo de productos de procedencia dudosa son medidas sencillas que reducen riesgos.

En el caso de los animales de compañía, las revisiones veterinarias periódicas, la desparasitación cuando esté indicada y el control de pulgas y garrapatas ayudan a prevenir enfermedades. También es aconsejable recoger los excrementos, mantener unas condiciones higiénicas adecuadas y consultar al profesional ante cambios de comportamiento o síntomas persistentes.

En las explotaciones ganaderas, la bioseguridad resulta fundamental. La limpieza y desinfección de instalaciones, el control de movimientos, la separación de animales enfermos y la atención veterinaria permiten limitar la circulación de agentes infecciosos.

El uso responsable de los antibióticos, otra prioridad

La prevención de las infecciones está estrechamente relacionada con la lucha contra las resistencias antimicrobianas. Cuando bacterias, virus, hongos o parásitos dejan de responder a los medicamentos, tratar las enfermedades se vuelve más difícil y aumenta el riesgo para personas y animales.

Por este motivo, los antibióticos deben utilizarse únicamente cuando estén indicados por un profesional sanitario o veterinario. No se deben compartir, guardar para otra ocasión ni interrumpir los tratamientos por cuenta propia. Un uso adecuado protege su eficacia y reduce la aparición de microorganismos resistentes.

Anticiparse a las próximas amenazas

Las zoonosis no son solo un problema médico. También pueden tener consecuencias sociales, económicas y ambientales. Una emergencia sanitaria puede afectar a los sistemas asistenciales, al comercio, a la producción de alimentos y a la confianza de la ciudadanía.

Por eso, la preparación requiere planes coordinados, sistemas de vigilancia sólidos y comunicación clara. Informar con rigor ayuda a evitar rumores, facilita que la población adopte medidas útiles y permite actuar con rapidez cuando aparecen nuevos riesgos.

El mensaje del Día Mundial de Una Sola Salud es claro: la protección de la salud comienza antes de que aparezca la enfermedad. Cuidar a las personas, a los animales y al planeta forma parte de una misma estrategia para prevenir las zoonosis y responder mejor a los desafíos infecciosos del futuro.

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