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Descienden las muertes por enfermedades del corazón y diabetes en México, según Salud

La mortalidad asociada a las enfermedades del corazón, la diabetes, los padecimientos cerebrovasculares y la insuficiencia renal registró una disminución en México durante 2025, de acuerdo con los datos preliminares presentados por la Secretaría de Salud.

El titular de la dependencia, David Kershenobich, comunicó esta evolución durante una comparecencia ante diputados. El responsable de Salud señaló que los primeros resultados apuntan a una reducción de las defunciones relacionadas con varias de las principales enfermedades crónicas que afectan a la población mexicana.

Resultados preliminares de 2025

La información difundida corresponde a cifras preliminares, por lo que los datos todavía deberán consolidarse antes de establecer una valoración definitiva sobre el comportamiento de la mortalidad. La Secretaría de Salud no detalló en la información disponible el número exacto de fallecimientos ni el porcentaje de descenso para cada una de las enfermedades.

El anuncio incluye cuatro grandes grupos de patologías: las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, los accidentes o enfermedades cerebrovasculares y la insuficiencia renal. Todas ellas están estrechamente relacionadas con factores de riesgo como la hipertensión, el sobrepeso, la obesidad, el sedentarismo y las alteraciones metabólicas.

La evolución de estos indicadores se considera especialmente relevante porque se trata de problemas de salud que pueden requerir atención médica prolongada y que, en muchos casos, producen complicaciones graves cuando no se detectan o controlan a tiempo.

Enfermedades crónicas, una prioridad sanitaria

Las enfermedades del corazón y los accidentes cerebrovasculares figuran entre las principales causas de muerte en numerosos países. Su aparición puede estar vinculada a la presión arterial elevada, los niveles altos de colesterol, el tabaquismo y la diabetes, además de otros factores genéticos y ambientales.

La diabetes, por su parte, puede afectar de forma progresiva a distintos órganos. Un control insuficiente de la glucosa aumenta el riesgo de problemas cardiovasculares, daños renales, alteraciones de la visión y afectaciones neurológicas. La prevención y el seguimiento médico resultan esenciales para reducir estas complicaciones.

La insuficiencia renal también puede desarrollarse como consecuencia de enfermedades crónicas mantenidas durante años, especialmente la diabetes y la hipertensión. En fases avanzadas, puede ser necesario recurrir a tratamientos sustitutivos de la función renal, como la diálisis o el trasplante.

Importancia de confirmar la tendencia

La reducción comunicada por el secretario de Salud deberá analizarse junto con otros indicadores, como el acceso a la atención médica, la detección temprana, la continuidad de los tratamientos y las diferencias entre estados y grupos de población.

Las cifras preliminares pueden experimentar modificaciones cuando se complete el registro de las defunciones y se revisen las causas consignadas en los certificados médicos. Por este motivo, la evolución definitiva de la mortalidad se conocerá cuando concluya el proceso estadístico correspondiente.

Aun así, el descenso anunciado ofrece una señal positiva en la lucha contra las enfermedades crónicas. Para que esta tendencia se mantenga, los especialistas suelen considerar prioritarias medidas como el diagnóstico oportuno, el control periódico de la presión arterial y la glucosa, la alimentación equilibrada y la actividad física regular.

Prevención y atención continuada

La Secretaría de Salud ha situado entre sus retos la atención de enfermedades que requieren seguimiento durante largos periodos. En estos casos, no basta con tratar las complicaciones: también es necesario garantizar revisiones médicas, acceso a medicamentos y orientación para que los pacientes puedan mantener bajo control sus factores de riesgo.

La prevención también implica acudir a los servicios sanitarios aunque no existan síntomas evidentes. La hipertensión y la diabetes pueden avanzar durante años sin manifestaciones claras, mientras que algunas enfermedades renales solo se detectan mediante análisis de sangre y orina.

El Gobierno mexicano deberá aportar, con la publicación de los datos definitivos, el detalle de la evolución registrada en cada enfermedad y territorio. Esa información permitirá comprobar el alcance real del descenso y valorar si se trata de una mejora sostenida o de una variación puntual en las estadísticas de 2025.

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