El lavado de manos sigue siendo clave para frenar infecciones en Colombia
Lavarse las manos con agua y jabón continúa siendo una de las medidas más sencillas y eficaces para reducir la transmisión de infecciones respiratorias y enfermedades diarreicas. Sin embargo, convertir este gesto en un hábito cotidiano sigue siendo un reto de salud pública en Colombia y en otros países.
La recomendación sanitaria es dedicar al menos 40 segundos al lavado cuando se utiliza agua y jabón. No basta con mojarse las manos durante unos segundos: es necesario aplicar jabón, frotar todas las superficies y aclarar correctamente antes de secarlas.
Una barrera sencilla frente a virus y bacterias
Las manos entran en contacto de forma constante con superficies, objetos y personas. A lo largo del día pueden acumular microorganismos que llegan fácilmente a la boca, la nariz o los ojos, especialmente cuando se toca la cara sin darse cuenta.
Este mecanismo facilita la propagación de virus respiratorios, como los responsables de resfriados y otras infecciones, así como de bacterias y parásitos relacionados con la diarrea. En niños, personas mayores y pacientes con enfermedades crónicas, estas infecciones pueden provocar complicaciones más importantes.
Por eso, la higiene de manos no debe limitarse a los periodos de mayor circulación de virus. Mantenerla durante todo el año ayuda a proteger a la persona que se lava las manos y también a quienes conviven con ella.
Cuándo es especialmente importante lavarse las manos
La frecuencia debe aumentar en determinadas situaciones. Entre los momentos más importantes se encuentran los siguientes:
- Antes de preparar alimentos y de comer.
- Después de utilizar el baño o ayudar a un niño a hacerlo.
- Después de cambiar pañales.
- Tras toser, estornudar o sonarse la nariz.
- Antes y después de atender a una persona enferma.
- Después de tocar animales, sus alimentos o sus desechos.
- Al regresar de la calle, del transporte público o de espacios concurridos.
- Después de manipular residuos.
En los entornos escolares, sanitarios y laborales, reforzar estas rutinas puede contribuir a reducir los contagios y las ausencias. También es importante que los baños y puntos de atención al público dispongan de agua, jabón y medios adecuados para el secado.
La técnica importa tanto como la frecuencia
Para realizar un lavado eficaz, primero hay que mojar las manos y aplicar suficiente jabón. A continuación, se deben frotar las palmas, el dorso de ambas manos, los espacios entre los dedos, los pulgares, las puntas de los dedos y la zona situada bajo las uñas.
El proceso debe mantenerse durante unos 40 segundos. Después, hay que aclarar con agua y secar completamente las manos con una toalla limpia, una toalla desechable o un sistema de secado adecuado. Si es posible, conviene cerrar el grifo utilizando la propia toalla para evitar volver a contaminarse.
Qué hacer cuando no hay agua y jabón
Cuando no se dispone de un lavabo, los geles hidroalcohólicos pueden ser una alternativa útil. Deben contener una concentración adecuada de alcohol y aplicarse sobre toda la superficie de las manos hasta que se sequen, un proceso que suele durar entre 20 y 30 segundos.
Estos productos no sustituyen al agua y el jabón cuando las manos están visiblemente sucias o grasientas. Tampoco eliminan por completo algunos microorganismos especialmente resistentes. En esas circunstancias, el lavado tradicional sigue siendo la opción preferente.
Un hábito que requiere educación y recursos
La higiene de manos no depende únicamente de la voluntad individual. Para que sea efectiva como medida de salud pública, debe acompañarse de educación sanitaria, instalaciones accesibles y disponibilidad permanente de agua y jabón, tanto en los hogares como en colegios, centros de trabajo y establecimientos sanitarios.
Las familias pueden ayudar a consolidar el hábito dando ejemplo y enseñando a los niños la técnica correcta. Convertir el lavado en una rutina asociada a momentos concretos del día facilita que se mantenga con el tiempo.
Una acción tan breve puede marcar una diferencia relevante. Lavarse las manos de forma correcta y durante el tiempo necesario reduce el riesgo de infecciones y forma parte de las medidas básicas para cuidar la salud individual y colectiva.



