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Navarra reivindica el potencial industrial de España para fabricar tecnología de hidrógeno verde

Nordex Electrolyzers y la Asociación Española del Hidrógeno (AeH2) han puesto en valor en Lumbier la capacidad tecnológica e industrial de España para desarrollar equipos destinados a la producción de hidrógeno verde. El encuentro ha servido para destacar el papel de la industria nacional en una tecnología considerada estratégica para la transición energética y la descarbonización de sectores con mayores dificultades para electrificarse.

La jornada ha situado a Navarra como uno de los territorios con capacidad para participar en la nueva cadena de valor del hidrógeno renovable. La fabricación de electrolizadores, los equipos que separan las moléculas de agua mediante electricidad para obtener hidrógeno y oxígeno, constituye uno de los ámbitos clave de esta transformación.

Una industria estratégica para la transición energética

El hidrógeno verde se produce utilizando electricidad procedente de fuentes renovables. Cuando esta energía alimenta un electrolizador, el proceso permite generar hidrógeno sin recurrir directamente a combustibles fósiles, siempre que el suministro eléctrico empleado tenga un origen renovable.

Su desarrollo se plantea como una solución complementaria a la electrificación directa. La industria pesada, determinados procesos químicos, el transporte de larga distancia y algunas aplicaciones que requieren altas temperaturas figuran entre los ámbitos en los que el hidrógeno puede desempeñar un papel relevante.

Sin embargo, el despliegue de esta tecnología no depende únicamente de disponer de recursos renovables. También exige contar con empresas capaces de diseñar, fabricar, instalar y mantener los equipos necesarios. En este punto, la actividad industrial vinculada a los electrolizadores se presenta como una oportunidad para generar conocimiento, empleo especializado y nuevas capacidades productivas.

Lumbier, como escenario de la apuesta tecnológica

La presencia de Nordex Electrolyzers en Lumbier refleja la importancia de acercar la innovación energética a los centros industriales. La localidad navarra ha acogido la reivindicación conjunta de la empresa y de AeH2, que han defendido la capacidad de España para competir en un mercado internacional en expansión.

La fabricación nacional de tecnología de hidrógeno puede contribuir a reducir la dependencia exterior en un ámbito que será determinante para numerosos proyectos energéticos. Además, disponer de proveedores cercanos facilita la adaptación de las soluciones a las necesidades de cada instalación y favorece una mayor capacidad de respuesta durante todo el ciclo de vida de los equipos.

Esta visión industrial va más allá de la producción de hidrógeno. El ecosistema incluye actividades de ingeniería, fabricación de componentes, sistemas de control, integración eléctrica, construcción de plantas, operación y mantenimiento. Cada una de estas áreas puede reforzar la posición de España en una cadena de valor que todavía se encuentra en fase de consolidación.

El reto de pasar de la capacidad tecnológica a la escala industrial

El sector afronta, no obstante, varios desafíos. El principal consiste en transformar la experiencia tecnológica disponible en una producción suficientemente amplia, competitiva y estable. Para ello será necesario mantener la inversión, impulsar proyectos reales y garantizar un marco regulatorio que ofrezca seguridad a las empresas.

El coste de la electricidad renovable, el acceso a financiación, la disponibilidad de infraestructuras y la creación de una demanda sólida serán factores decisivos. También resultará esencial contar con profesionales cualificados para cubrir las necesidades de una industria que combina conocimientos de energía, química, automatización, fabricación avanzada e ingeniería.

La evolución del mercado dependerá igualmente de que los proyectos de hidrógeno incorporen criterios de eficiencia y viabilidad económica. La producción debe ajustarse a las necesidades de los consumidores industriales y a la disponibilidad de agua, electricidad renovable y redes de transporte o distribución.

España busca una posición propia en el mercado del hidrógeno

La reivindicación realizada en Navarra se enmarca en el objetivo de consolidar una base industrial española capaz de participar en todas las etapas del desarrollo del hidrógeno verde. El país cuenta con un importante potencial renovable y con empresas vinculadas a la energía, la ingeniería y la fabricación de equipos.

Convertir esas fortalezas en una ventaja competitiva requerirá coordinación entre administraciones, centros de conocimiento y compañías privadas. También será necesario que la innovación llegue a las fábricas y que los proyectos permitan validar las soluciones en condiciones operativas reales.

La apuesta por los electrolizadores representa, en este contexto, una oportunidad para que la transición energética no se limite a importar tecnología. El desarrollo de equipos en España puede favorecer la creación de una industria propia y reforzar la autonomía energética europea.

Con su actividad en Lumbier, Nordex Electrolyzers y AeH2 han destacado que el reto del hidrógeno verde no es únicamente energético. También es industrial, tecnológico y económico. La capacidad de España para fabricar las herramientas necesarias será un elemento determinante para que los proyectos de descarbonización se traduzcan en actividad productiva y empleo cualificado.

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