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El CTA corrige a Ortiz Arias y Trujillo Suárez: la falta de Kang-in Lee a Valverde era roja

El Comité Técnico de Árbitros ha señalado el error cometido por Ortiz Arias y Trujillo Suárez en el derbi disputado en el Metropolitano. La acción protagonizada por Kang-in Lee sobre Fede Valverde debió terminar con la expulsión del futbolista, según el análisis técnico realizado por el organismo arbitral.

La jugada, que durante el encuentro fue castigada con una sanción inferior, queda ahora bajo el foco por la gravedad de la entrada y por la responsabilidad compartida entre el colegiado de campo y el árbitro asistente de vídeo. La conclusión es clara: la decisión adoptada no se ajustó al criterio disciplinario que debía aplicarse.

Una acción que exigía la máxima sanción

El contacto entre Kang-in Lee y Valverde fue revisado desde la perspectiva técnica habitual del arbitraje profesional. El CTA considera que la entrada reunía los elementos necesarios para ser calificada como juego brusco grave, una infracción que conlleva tarjeta roja directa cuando existe un riesgo evidente para la integridad física del adversario.

La valoración no se centra únicamente en la intensidad del golpe. También tiene en cuenta la forma de la entrada, la zona del cuerpo afectada, la velocidad de la acción y la posibilidad de que el jugador lesionara al rival. En este caso, el análisis concluye que el riesgo era suficiente para elevar la sanción.

La decisión inicial de Ortiz Arias no fue corregida durante la revisión del vídeo. Trujillo Suárez, responsable del VAR, tampoco consideró que la acción justificara una intervención para recomendar al árbitro principal que acudiera al monitor. Ahí se encuentra uno de los principales motivos de crítica técnica.

El VAR también queda bajo examen

La revisión de una jugada de este tipo no implica que el árbitro asistente de vídeo deba sustituir al colegiado de campo. Sin embargo, el protocolo permite intervenir cuando existe un posible error claro y manifiesto en una acción que puede cambiar el desarrollo del partido, como ocurre con una expulsión directa.

El caso de Kang-in Lee vuelve a poner sobre la mesa los límites del criterio aplicado en la sala VOR. El objetivo del sistema no es revisar todos los contactos, sino corregir aquellas decisiones que afectan a aspectos esenciales del juego. La tarjeta roja es uno de esos supuestos.

Para el CTA, la intervención era necesaria. La ausencia de esa llamada provocó que una entrada considerada merecedora de expulsión quedara sin la respuesta disciplinaria correspondiente. La corrección posterior no modifica el resultado ni las consecuencias del encuentro, pero sí fija el criterio que debe aplicarse en acciones similares.

Ortiz Arias, en el centro de la polémica arbitral

Ortiz Arias vuelve así a quedar señalado por una decisión que condiciona la lectura arbitral de un partido de máxima exigencia. El colegiado madrileño tuvo que valorar la acción en directo, mientras que Trujillo Suárez contó con distintas repeticiones y ángulos para determinar si existía motivo suficiente para recomendar una revisión.

La responsabilidad, por tanto, no recae exclusivamente sobre el árbitro principal. El análisis técnico apunta a una cadena de decisiones que comenzó con la primera apreciación sobre el terreno de juego y terminó con la falta de intervención del VAR. La coordinación entre ambos niveles resulta esencial para que el sistema funcione.

Este tipo de correcciones son habituales en los informes internos destinados a unificar criterios, aunque adquieren especial relevancia cuando se producen en partidos de gran repercusión. El mensaje del CTA es que las entradas con riesgo para el rival deben ser sancionadas con firmeza, independientemente del momento del encuentro o del perfil de los futbolistas implicados.

Un precedente para próximas jornadas

La conclusión sobre la acción de Kang-in Lee puede influir en la interpretación de futuras jugadas. Los árbitros deberán prestar especial atención a las entradas con los tacos o la suela por delante, a los contactos sobre zonas vulnerables y a aquellas acciones en las que el jugador no tiene opciones reales de disputar el balón sin poner en peligro al contrario.

La revisión también refuerza la importancia de que el VAR actúe cuando la decisión inicial puede constituir un error grave. El fútbol español afronta cada jornada el reto de mantener una línea coherente en el uso de la tecnología y en la aplicación de las sanciones disciplinarias.

En el derbi del Metropolitano, esa coherencia no se alcanzó. El CTA admite ahora que la entrada sobre Valverde era merecedora de tarjeta roja y corrige tanto la valoración de Ortiz Arias como la falta de intervención de Trujillo Suárez. Una rectificación que llega después del partido, pero que marca el criterio arbitral para las próximas decisiones.

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