Galicia recorre 40 años de historia del videojuego con más de 60 piezas
La Biblioteca de Galicia acoge una exposición de entrada libre dedicada a la evolución del videojuego durante las últimas cuatro décadas. La muestra reúne más de 60 piezas para ofrecer una mirada amplia a este fenómeno cultural, tecnológico y creativo, desde sus primeros pasos hasta las propuestas desarrolladas en la actualidad.
Bajo el título De los primeros videojuegos a “Gelatina is Hungry”, el recorrido reivindica el papel del ocio interactivo en la transformación de la tecnología y en los hábitos de varias generaciones. La exposición permite comprobar cómo las máquinas, los formatos y las formas de jugar han cambiado con el paso del tiempo.
Una historia construida con máquinas, juegos y recuerdos
El videojuego ha dejado de ser una actividad asociada exclusivamente al entretenimiento doméstico. En sus más de 40 años de historia, se ha convertido en una industria cultural con influencia en el cine, la música, el diseño, la educación y la creación artística.
La exposición de la Biblioteca de Galicia plantea ese recorrido a través de una selección de piezas que ayuda a entender la evolución del sector. El visitante puede acercarse a distintas etapas de la historia del videojuego y observar cómo cada avance técnico abrió nuevas posibilidades para crear y jugar.
Desde las primeras experiencias electrónicas hasta los desarrollos más recientes, la muestra pone el foco en la relación entre innovación y cultura. Las piezas reunidas permiten reconocer el impacto de las consolas, los ordenadores y otros dispositivos que contribuyeron a popularizar esta forma de ocio interactivo.
Del salón recreativo a las nuevas formas de jugar
Uno de los grandes cambios que recorre la exposición es el paso de los salones recreativos y las primeras máquinas domésticas a un ecosistema mucho más amplio. El videojuego pasó de ocupar espacios concretos a estar presente en ordenadores, consolas portátiles, teléfonos móviles y plataformas digitales.
Esta transformación también modificó la manera de acceder a los juegos. El soporte físico convivió con las descargas y, posteriormente, con los servicios digitales y las comunidades conectadas. La experiencia dejó de limitarse a una partida individual para incorporar nuevas fórmulas de participación y creación colectiva.
La selección de la Biblioteca de Galicia sirve así para recordar que cada generación ha jugado de una forma distinta. También muestra que, pese a los cambios tecnológicos, permanecen elementos esenciales como la exploración, el desafío, la competición, la narración y la posibilidad de tomar decisiones dentro de un mundo interactivo.
La creación gallega también forma parte del recorrido
La presencia de “Gelatina is Hungry” aporta una perspectiva vinculada a la creación contemporánea y al desarrollo de videojuegos en Galicia. Su inclusión conecta los orígenes del medio con una escena actual en la que estudios independientes y nuevos creadores buscan hacerse un hueco con propuestas propias.
El videojuego gallego ha ido ganando visibilidad gracias a proyectos que combinan programación, ilustración, sonido, diseño y narrativa. En este contexto, las obras más recientes representan la continuidad de una historia que no se limita a los grandes lanzamientos internacionales.
La exposición permite, por tanto, acercarse tanto a la dimensión industrial del sector como a su vertiente artesanal y creativa. Detrás de cada título existe un trabajo multidisciplinar en el que intervienen perfiles muy diversos, desde artistas y guionistas hasta diseñadores de niveles, músicos y profesionales de la programación.
Una exposición para varias generaciones
La propuesta está pensada para despertar la curiosidad de quienes vivieron los primeros años del videojuego, pero también para quienes se han incorporado más recientemente a esta cultura. Las piezas pueden funcionar como un recorrido por la memoria tecnológica de varias generaciones.
Para algunos visitantes, la muestra supondrá reencontrarse con sistemas y juegos que formaron parte de su infancia o adolescencia. Para otros, será una oportunidad de descubrir cómo eran las primeras plataformas y cuáles fueron las limitaciones técnicas a las que tuvieron que enfrentarse sus creadores.
Ese diálogo entre pasado y presente es uno de los principales atractivos de la exposición. La evolución visual, sonora y técnica se aprecia con claridad cuando se comparan los primeros videojuegos con las producciones actuales, mucho más complejas en escala y posibilidades.
El videojuego como patrimonio cultural
La iniciativa también contribuye a reconocer el videojuego como parte del patrimonio cultural contemporáneo. Conservar sus máquinas, soportes y obras resulta fundamental para comprender una etapa de cambios acelerados en la tecnología y en la forma de consumir cultura.
Más allá de la nostalgia, la muestra invita a reflexionar sobre el valor documental de estos objetos. Una consola, un ordenador o un videojuego pueden explicar tanto la evolución de la industria como las costumbres, los lenguajes y las aspiraciones de la sociedad en cada momento.
La exposición puede visitarse con entrada libre en la Biblioteca de Galicia y ofrece un plan divulgativo para acercarse a la historia del videojuego desde una perspectiva tecnológica y cultural. Un recorrido que parte de los primeros títulos y llega hasta las nuevas voces de la creación interactiva gallega.



