Tres videojuegos para relajarse y reducir el estrés: cómo pueden ayudar a mejorar el ánimo
Los videojuegos no solo sirven para competir, superar desafíos o avanzar en grandes aventuras. También pueden convertirse en una herramienta de desconexión y bienestar cuando se eligen experiencias pausadas, creativas y sin una presión constante por ganar. Esa es la idea detrás de tres propuestas especialmente adecuadas para relajarse: Stardew Valley, Animal Crossing: New Horizons y Journey.
El desarrollador Pedro Aguilar Ortiz puso el foco en el potencial de este tipo de juegos para generar tranquilidad y favorecer un estado de ánimo más positivo. No se trata de una solución médica contra el estrés, pero sí de actividades de ocio que pueden ayudar a bajar el ritmo y reservar unos minutos para uno mismo.
Stardew Valley: una rutina tranquila en el campo
Stardew Valley propone abandonar la vida urbana para hacerse cargo de una antigua granja familiar. A partir de ahí, el jugador puede cultivar, pescar, explorar cuevas, cuidar animales o relacionarse con los habitantes del pueblo. Aunque existen objetivos y peligros, el título permite avanzar sin prisas y organizar cada jornada según las preferencias de cada persona.
Uno de sus principales atractivos para reducir la tensión es la sensación de progreso constante. Plantar semillas, recoger una cosecha o mejorar una herramienta son acciones sencillas que ofrecen resultados visibles. Esa combinación de tareas pequeñas y recompensas frecuentes puede resultar satisfactoria sin exigir una concentración excesiva.
Además, el juego cuenta con una estética pixelada cálida y una banda sonora relajada. El paso de las estaciones, los sonidos del entorno y la posibilidad de repetir rutinas conocidas crean un espacio predecible, algo especialmente agradable después de una jornada intensa.
Animal Crossing: New Horizons, un refugio a tu medida
En Animal Crossing: New Horizons, el jugador llega a una isla desierta que puede transformar poco a poco. La propuesta se apoya en la decoración, la recolección de materiales, la pesca y las conversaciones con unos vecinos animales de carácter amable.
La ausencia de combates y de objetivos obligatorios convierte la experiencia en una de las opciones más accesibles para desconectar. Cada usuario decide qué hacer en su isla: diseñar una casa, plantar flores, buscar insectos o simplemente pasear mientras escucha el sonido del mar.
El ritmo también juega un papel importante. Las actividades están vinculadas al paso del tiempo y a los cambios del calendario, por lo que no es necesario completar grandes sesiones para disfrutar. Entrar unos minutos, ordenar un espacio o saludar a los vecinos puede funcionar como una pausa mental dentro de la rutina diaria.
La personalización es otro de sus puntos fuertes. Crear un lugar propio permite expresar gustos y tomar decisiones sin consecuencias graves. Esa libertad, unida a la música suave y a la ausencia de presión competitiva, convierte la isla en un pequeño refugio virtual.
Journey: una experiencia breve para desconectar
Journey apuesta por una fórmula diferente. En lugar de ofrecer una gran cantidad de tareas, presenta un viaje visual por un desierto lleno de ruinas y paisajes abiertos. El objetivo es llegar a una montaña situada en el horizonte, pero el interés se encuentra tanto en el recorrido como en el destino.
El juego apenas utiliza palabras y deja que la música, la iluminación y los movimientos del personaje transmitan las emociones. Esta sencillez facilita que el jugador se concentre en el entorno y se aleje, durante un rato, del ruido y las obligaciones del día a día.
Otro elemento particular es la posibilidad de coincidir con otros jugadores en determinadas zonas. Ambos pueden ayudarse o avanzar juntos, aunque no existe un sistema de chat tradicional ni una exigencia de competir. La interacción es breve, silenciosa y opcional, lo que refuerza la sensación de acompañamiento sin saturar la experiencia.
Qué tienen en común estos videojuegos
Aunque cada propuesta utiliza mecánicas distintas, las tres comparten varias características que explican su capacidad para favorecer la relajación:
- Ritmo flexible: permiten jugar sin tener que reaccionar constantemente o cumplir objetivos en pocos segundos.
- Escasa presión competitiva: el progreso depende principalmente de las decisiones del jugador y no de enfrentarse a otros.
- Entornos agradables: la música, los colores y los sonidos contribuyen a crear una atmósfera acogedora.
- Recompensas sencillas: completar pequeñas tareas proporciona una sensación de avance sin exigir grandes esfuerzos.
- Libertad de elección: cada persona puede decidir cuánto tiempo jugar y qué actividades prefiere realizar.
Jugar con moderación también es importante
Los videojuegos relajantes pueden ser un recurso de ocio útil, pero sus efectos dependen del contexto y de la persona. Si una sesión provoca frustración, altera el sueño o sustituye de forma habitual otras responsabilidades, conviene revisar los hábitos de juego.
Para aprovechar mejor este tipo de experiencias, puede ser recomendable jugar en un entorno cómodo, reducir las notificaciones y establecer sesiones razonables. También ayuda elegir un título que encaje con el estado de ánimo del momento: una granja para seguir una rutina, una isla para crear sin presión o un viaje contemplativo para desconectar.
En definitiva, Stardew Valley, Animal Crossing: New Horizons y Journey demuestran que jugar no siempre implica competir o superar retos difíciles. A veces, encender la consola o el ordenador para cuidar una planta, decorar una casa o recorrer un paisaje puede ser suficiente para recuperar la calma.



