Valor Mortis lleva el soulslike al siglo XIX con sable, mosquete y una historia alternativa
One More Level, el estudio responsable de propuestas de acción tan contundentes como Ghostrunner, cambia la velocidad futurista por la pólvora, el acero y la intriga política en Valor Mortis. Su nueva aventura en primera persona apuesta por una ambientación napoleónica alternativa para ofrecer un soulslike con personalidad propia.
La premisa resulta tan sencilla como atractiva: el jugador se adentra en una Europa del siglo XIX marcada por la guerra y por una versión distorsionada de la historia que conocemos. En lugar de limitarse a reproducir castillos góticos, ruinas medievales o mundos de fantasía oscura, el juego busca que sus combates exigentes convivan con uniformes militares, armas de fuego, ciudades asoladas y una atmósfera de decadencia industrial.
Una vuelta de tuerca a una fórmula demasiado conocida
El género soulslike atraviesa un momento de enorme popularidad, aunque también de cierta saturación. Muchos títulos han adoptado sus principales rasgos sin aportar una identidad clara: enemigos letales, puntos de control, recursos perdidos al morir y enfrentamientos contra jefes que exigen aprender patrones. Valor Mortis parte de ese lenguaje, pero intenta llevarlo a un terreno menos habitual.
La primera persona es una de sus decisiones más importantes. Frente a la habitual cámara en tercera persona, esta perspectiva acerca cada golpe y cada bloqueo, y convierte los duelos en una experiencia más directa. El sable ocupa un papel central, pero no está solo: el mosquete y otras herramientas propias de la época amplían las posibilidades ofensivas y obligan a leer cada encuentro de una forma distinta.
La propuesta no parece buscar únicamente una sucesión de combates difíciles. La intención es que el jugador se sienta dentro de una campaña militar sobrenatural, avanzando por escenarios donde la amenaza no procede solo de los soldados enemigos, sino también de una realidad alterada por fuerzas que escapan a la lógica histórica.
Combates donde cada decisión cuenta
Como buen representante del género, Valor Mortis exige paciencia. Atacar sin medir la distancia, gastar los recursos demasiado pronto o confiarse ante un enemigo aparentemente débil puede acabar en derrota. La acción en primera persona hace que controlar el espacio sea especialmente importante: colocarse bien, calcular el momento del bloqueo y saber cuándo contraatacar serán habilidades tan valiosas como la potencia del personaje.
El sable aporta una dimensión cuerpo a cuerpo más física y agresiva, mientras que el mosquete introduce una pausa táctica en el ritmo de los enfrentamientos. La combinación puede dar lugar a situaciones variadas, sobre todo cuando varios enemigos presionan al mismo tiempo o cuando el escenario obliga a alternar entre la distancia y el combate directo.
Esta mezcla también plantea uno de los grandes retos del proyecto. Los soulslike suelen funcionar mejor cuando sus sistemas son precisos y fáciles de interpretar. En una aventura con armas blancas y de fuego, la respuesta de cada golpe, la cadencia de los disparos y el comportamiento de los rivales deben estar perfectamente equilibrados para que la dificultad resulte exigente, pero no arbitraria.
Napoleón y una historia que se atreve a desviarse
El atractivo de Valor Mortis no se limita a su estética. El juego utiliza la figura de Napoleón y el contexto de las guerras europeas como punto de partida para construir una historia alternativa. Esa elección permite jugar con acontecimientos reconocibles y, al mismo tiempo, introducir elementos fantásticos capaces de romper las expectativas.
La ambientación ofrece un contraste especialmente sugerente. Por un lado están la disciplina militar, la tecnología de la pólvora y la tensión política de una Europa en transformación. Por otro, aparecen amenazas y situaciones propias de una aventura oscura. El resultado puede convertirse en uno de los principales reclamos del título si consigue integrar la ficción sobrenatural en el mundo sin que parezca un simple adorno.
También será importante el diseño de los escenarios. En este tipo de producciones, explorar no consiste únicamente en avanzar de un combate al siguiente. Los caminos alternativos, los atajos, los secretos y la conexión entre zonas ayudan a crear esa sensación de descubrimiento que sostiene la aventura incluso después de superar los primeros desafíos.
Una propuesta con personalidad dentro del soulslike
La mayor virtud de Valor Mortis está en su capacidad para diferenciarse sin renunciar a las bases que el público espera. One More Level no parece conformarse con cambiar la ambientación de una fórmula conocida: la perspectiva en primera persona, el uso del sable y el mosquete y el contexto napoleónico forman un conjunto con suficiente fuerza para reclamar su propio espacio.
El resultado, eso sí, dependerá de la precisión del combate y de la variedad real de sus situaciones. Una estética llamativa puede despertar interés, pero son el ritmo, la inteligencia de los enemigos y la calidad de los jefes los elementos que terminan definiendo un soulslike. Si el estudio consigue que cada derrota enseñe algo y que cada victoria se sienta merecida, tendrá una base sólida.
Valor Mortis apunta, en definitiva, a ser una de las propuestas más singulares dentro de la actual oleada de juegos de acción exigente. Su combinación de historia alternativa, violencia cuerpo a cuerpo y ambientación del siglo XIX puede ofrecer un soplo de aire fresco a un género que necesita nuevas ideas. Napoleón ya conquistó Europa; ahora One More Level quiere que también conquiste los soulslike.



